Con este sobrenombre es recordado, sobre todo por los jóvenes, el ex presiente iraní , el Seyed Mohammed Khatami. El ‘apodo’ lo ganó en una singular ceremonia celebrada en su honor el 22 de diciembre de 2005. Singular, digo, porque en primer lugar fue organizada por la juventud artística y activista de Irán, y porque más que un solemne besamanos, se trató de una verdadera fiesta, “similar a un concierto”, que no hizo mucha gracia a los políticos más conservadores del país persa. Pero fue una muestra de reconocimiento de los sectores jóvenes y progresistas a un presidente que, si bien con sus bemoles, se caracterizo por llevar a cabo una agenda reformista, de apertura y tolerancia.
Debo apuntar que hace un año tuve la fortuna de poder saludar al señor Khatami al final de una interesante conferencia académica, y desde entonces me ha interesado su trayectoria y legado político.

El día de ayer (lunes 16), luego de tres semanas en que había pretendido regresar al poder, Khatami anunció que saldría de la contienda por la carrera presidencial de junio este año, que llamará a las urnas a 45 millones de electores. Sus razones parecen encomiables. Frente a un previsible intento de reelección del actual titular del ejecutivo, Mahmud Ahmadineyad, de filiación islamista conservadora, Khatami, de acuerdo con sus colaboradores cercanos, ha preferido hacerse a un lado para no dividir el voto progresista. Esto, porque la semana pasada Mir-Hossein Moussavi, antiguo primer ministro (1980-1988) finalmente decidió lanzarse a la competencia, sorpresivamente y a decir de muchos rompiendo un pacto entre caballeros que tenía con Khatami. Aunado a ello, Medhi Karroubi, otro clérigo reformista y ex parlamentario, también esta apuntado. El calculo de Khatami es que tres candidatos reformistas llegarían divididos ante el monolito conservador encarnado en Ahmadineyad. El actual presidente Ahmadineyad es recordado por su conferencia de 2007 en la Universidad de Columbia, en la que, cuando un estudiante le preguntó sobre los castigos draconianos de su régimen, que incluían la ejecución contra homosexuales, el presidente respondió: “Nosotros no tenemos eso en Irán … no sé quien les dijo que había homosexuales en mi país”, ganandose el abucheo de los estudiantes presentes. Ahmadineyad también ha dicho públicamente, en un lamentable discurso, que el estado israelí (junto con su pueblo, debe entenderse), debe ser “eliminado de las páginas de la historia”.
Sin embargo, y si bien es loable la prudencia de Khatami, muchas voces se han alzado señalando que quienes debieron frenar sus ambiciones presidenciales hubiesen de ser los otros candidatos del bloque reformista, puesto que Khatami es una figura cuya presencia es más popular, sumamente respetada nacional e internacionalmente, y cuyas propuestas, por mucho, gozan de un refinamiento intelectual y práctico probado. Pese a que Moussavi puede sumar apoyo de algunos conservadores, queda lejos del entusiasmo que Khatami despierta en jóvenes y progresistas. Según algunos analistas, pues, con la retirada de quien fuera el presidente más liberal desde la Revolución de 1979, de hecho Ahmadineyad asegura una reelección, y con ella, la permanencia sin balances de una visión política conservadora, cuya apuesta en política exterior ha sido el enfrentamiento sistemático con occidente, y que ha dejado en casa los saldos de un mal manejo económico y el despilfarro de los cuantiosos ingresos petroleros, críticas que, por cierto, le han llovido desde el flanco reformista, pero también desde el de los mismos conservadores. El problema, pues, es que, como recuerda Muhammad Ali Abtahi, ex vicepresidente, las elecciones de 2005 enseñaron que el reformismo perdió debido al fenómeno de los candidatos múltiples. ¿Pero por qué tuvo que ser Khatami, el más calificado, quien renunciara?
I’m pulling out of the election on the basis of a moral obligation and to avoid scattering the votes so that … change and improvement will be more easily achieved and with less cost. — Khatami
Ahora, el análisis de fondo debe ser este. En términos internacionales, se produce una coyuntura favorable para que un presidente reformista en Irán pudiera iniciar un acercamiento potencialmente provechoso con el también recién electo líder norteamericano, Barack Obama, que ha llegado a la Casa Blanca con el mandato popular de replantear muchas de las posturas de política exterior de su antecesor, y construir un diálogo renovado con la comunidad internacional. Una agenda progresista iraní y norteamericana pudiesen pues buscar puntos de convergencia, sin duda benéficos para un castigado Medio Oriente, como en el caso de la relación con Israel (no olvidemos que Irán es el país de la región donde más judíos viven –unos 25,000– además de Israel). No obstante, estas perspectivas se frustran en gran medida si el bloque conservador se mantiene en el poder.
Una acotación indispensable es que en la república islámica de Irán, el presidente tiene de hecho pocos poderes constitucionales. Son en todo caso los ayatolas, y en particular el Ayatolá Ali Khomenei quienes tienen la última palabra. Por ello es que una reelección de Ahmadineyad significaría una especie de “carro completo” para los conservadores, mientras que un eventual triunfo de los reformistas, se traduciría en un balance de poderes, que no daría manga ancha para llevar a cabo una agenda de apertura completa, pero al menos mantendría una representatividad oficial de los sectores más avanzados.
Khatami enfrentó esta presión de los poderes reales de los ayatolas durante sus dos mandatos como presidente, de 1997 a 2005 (el Líder Supremo, Ayatola Ali Khomenei controla directamente a las Fuerzas Armadas, la policía, y los medios de información). Con una respetable carrera intelectual tras de sí, pero siendo una figura desconocida en política, Khatami sorprendió al mundo el 23 de mayo de 1997 cuando triunfó en las elecciones presidenciales con el 70% de los votos sobre el candidato conservador Ali Akbar Nateq-Nouri. Su agenda en política interior consistió en buscar formulas de articulación democrática y apertura, en economía, mantener la política de industrialización, apuntalando el desarrollo y modernización. En política exterior, inicio a tender los puentes para pasar de posiciones de confrontación a una apuesta por la conciliación. Incluso, se habló de que, durante los funerales del Papa Juan Pablo II, Khatami trabó charla con su contraparte israelí, el presidente Moshe Katzav (judío nacido en Irán), si bien esto le granjeó enormes críticas de parte de la línea dura iraní y es un episodio que siempre ha negado.
De lo más rescatable de Khatami, y que da para un post entero, es su elaboración sobre el “Dialogo entre Civilizaciones”, opuesto a la tesis del “Choque de Civilizaciones” postulada por Samuel Huntington, el mismo académico que en un libro posterior (Who Are We?), argumenta entre otras cosas que los mexicanos somos un elemento inasimilable en la cultura anglosajona, cuyos valores fundacionales ponemos en peligro. Esta propuesta del dialogo, importantísima para México, ha dado lugar a varias organizaciones a nivel mundial (entre ellas una fundación creada por el propio Khatami) que persiguen su ideario en lo teórico y práctico. 2001 fue declarado por la ONU año del Dialogo entre civilizaciones, y es una idea a la que, sin duda hay que seguirle la pista.
Referencias,
FT:http://www.ft.com/cms/s/0/31816efa-1189-11de-87b1-0000779fd2ac.html
NYT: http://www.nytimes.com/2009/03/17/world/middleeast/17iran.html?_r=1&ref=world
BBC: http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/7945822.stm
El País: http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Mohamed/Jatami/377/
AJ: http://english.aljazeera.net/news/middleeast/2009/03/200931732351779536.html
ONU: http://www.un.org/Dialogue/
aplausos aramis.
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Me gustó mucho la forma en que abordas el tema caro Aramis. Sin embargo, ¿crees que beneficiará en demasía la elección de éste señor?, a final de cuentas Irán es Irán, como Cuba es Cuba. ¿Será importante el cambio que llegue a relizar en el oriente?
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@Germán Sadday: @Germán Sadday:
Estimado Germán,
Tu pregunta apunta hacia una importante discusión en la ciencia política: ¿importan los hombres o importan la estructuras? Una discusión académica pero también práctica entre los llamados “estructuralistas” y la escuela de la “ratchoice”.
De acuerdo a los primeros, dadas ciertas estructuras (sociales, políticas, religiosas, etc.) las decisiones y acciones de los gobernantes no podían ser de otra manera de cómo fueron; su margen de acción estaba acotado, y sin importar quién esté en el poder, el resultado hubiese sido el mismo.
En el sentido contrario, se argumenta que pese a que los individuos se ven constreñidos por estructuras que imponen inercias y presiones inmensas, hay espacio para que una persona o grupos de personas, tome decisiones que en verdad cambien el curso de los acontecimientos. Este enfoque tiene la ventaja adicional de que la responsabilidad personal (sobre todo aplicado a un contexto político) no se diluya bajo el argumento de que “dadas las circunstancias no quedaba en mi mano” (lo que en inglés se llama accountability).
Yo creo pues que un presidente iraní progresista no hará por sí sólo cambios sustanciales, ya que se ve sujeto precisamente a estructuras que lo contienen: una de las más importantes y que menciono en el texto es que la estructura legal resta poderes al ejecutivo, y los ayatolas (particularmente el “Lidera supremo”, Ayatolá Ali Khomenei), representantes de la visión más conservadora, mantienen las riendas en áreas tan críticas como la policía y los medios de comunicación.
Sin embargo, la llegada (o regreso, en el caso de Khatami) de un líder con una agenda liberal, sí puede impactar fuertemente en el camino hacia un cambio en algunos de los aspectos del sistema político iraní. En primer lugar, porque los sectores más progresistas de la sociedad iraní, como es usual, son los jóvenes. Ellos constituyen la mayoría de la población (la media de edad para 2008 es de 26.7 años) y son un sector que, bajo un liderazgo como el de Khatami, pueden consolidar su empoderamiento hoy, para que mañana lleguen al gobierno generaciones con una visión de avanzada, que hagan el cambio más factible. En segundo lugar, y como también comentaba en el texto, se produce la oportunidad de que un gobierno de mayor apertura y conciliación en Irán encuentre en Obama un interlocutor que le ayude a la tarea de impulsar cambios sustantivos. Obama llega al poder en gran medida para dar un giro en la política exterior norteamericana, y si encuentra en Irán un gobierno abierto a la comunicación, estoy convencido de que grandes acuerdos se pueden hacer. Finalmente, hay un desencanto con los resultados de la administración de Ahmadineyad, y en la medida de que un líder progresista dé resultados a la sociedad iraní, los ayatolas, a caso por mero cálculo político, no pueden meter tanta presión al ejecutivo como para ganarse el descontento popular: ellos quieren estar en el poder y harán todo para mantenerse, incluso ser flexibles en su visión política si el gobierno teje con la sociedad los consensos necesarios que a ello obliguen.
Irán pues siempre será Irán, lo cual es de celebrarse, puesto que el país persa es heredero de una riquísima tradición cultural, científica y sobre todo humana. El régimen que hoy impera no abona necesariamente a una visión humanista del mundo, pero es eso, el gobierno, que no la gente.
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Estimado Aramis,
Muy buen tema…No podría estar más de acuerdo. Sólo una pregunta: ¿Qué crees que ocurra con la relación Irán-EEUU si Ahmadinejad es reelecto? Creo que Mousavi puede ganar, aunque me hubiera gustado ver de nuevo a Khamati, pero no sé sus posibildades ante los conservadores…
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@Pseudo-C:
Pseudo-C,
Lamento la tardanza para responder a tu comentario, pero es una pregunta obligada la que haces.
Hace unos días, Barack Obama lanzó un mensaje, a propósito del año nuevo en Irán, en que aprovechó para hacer un llamado al dialogo renovado, y a tender puentes de comunicación con Terán. Como podía anticiparse, la respuesta vino no de Ahmadineyad, sino en primer lugar de Lider Supremo, Ayatolá Komenei. Por supuesto, el tono fue en el sentido de que primero Washington debía dar muestras concretas de su buena voluntad. No fue una negativa explícita a la oferta de Obama, pero casi. Naturalmente la idea de que se esperan hechos y no sólo palabras es comprensible, pero no se propuso ningún mecanismo para iniciar un acercamiento.
La situación, como la veo, es esta: si Ahmadineyad es reelecto, las posibilidades de aprovechar una agenda de apertura y conciliación internacional que pesa sobre los hombros de Obama puede venirse abajo. Los mismos personajes de línea dura en Estados Unidos usarán la situación de un gobierno extremista en Irán para justificar el uso de más palo y menos zanahoria. Sobre todo, el tema álgido será el programa nuclear. Hoy el periódico israelí Haaretz publica que fuentes de la inteligencia militar ya han declarado que Irán ha cruzado el umbral nuclear, es decir, que está en capacidades de construir una bomba en cuestión de meses, y ya se preparan para encarar esa eventualidad. Ahmadineyad, recordemos, enfrenta un problema de aceptación popular, así que dependería, como presidente, del respaldo de Komenei, y esto le va a costar delegar el poco poder que como presidente tiene.
Con un reformista Komenei sigue al mando de buena parte de la política interior y exterior. Pero hay un balance, sobre todo en el terreno diplomático. Como comentaba en el post, o en una de las repuestas, es mi convicción que el activo más grande de la llegada de un reformista no se va a ver en sus cuatro años de gobierno, es a futuro, es que le abra las puertas a las nuevas generaciones de políticos de avanzada, que no mañana, pero con los años lleguen al poder con una visión más liberal.
Sobre cuál sea ese reformista, a Mousavi los analistas lo ven con pocas posibilidades, pero habrá que atisbar los amarres que se vayan haciendo. Sobre todo, si Khatami (que en gran medida parece fue traicionado por Mousavi, pues ya había un acuerdo de que se lanzara Khatami) mueve sus fichas para traspasarle su carisma y popularidad con sectores jóvenes y progresistas. No quisiera apostar a un resultado, pero lo veo difícil, y muy probablemente tengamos a Ahmadineyad cuatro años más.
Un saludo afectuoso, y gracias por leer CriticaPura.
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aramis:
que pena que realizes un analisis tan pobre de una situación tan delicada. Informate antes de escribir, la política en Iran no es nada parecido a la política occidental, desde el sistema de partidos hasta la aprobación del consejo de guardianes de cualquier candidato. El ayatollah no tiene poder absoluto, ni cercano, revisa tus apuntes de historia contemporanea de medio oriente y veras que la estructura del Estado Iraní es una belleza. Te recomendaria que te limites a “escribir” sobre la grilla que conoces y no malinformes a las personas. checa: http://www.presstv.com
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@jonny:
Estimado Jonny,
Gracias por tu comentario, este espacio no sería justamente llamado crítica pura sin las necesarias opiniones encontradas, siempre bienvenidas.
De tu comentario rescato que algunos de los datos e interpretaciones que ofrezco sobre el sistema político iraní son falsos. La duda que me queda es, ¿cuál sería el contraste o argumentación alternativa que propones, además de destacar su valor estético?
Por cierto, no dudo que la estructura del estado iraní sea una belleza. También lo fue la del estado alemán con la constitución de Weimar, una verdadera joya del constitucionalismo. Por ello creo que hay que trascender los apuntes de historia tomados en clase e irse a los ejemplos concretos.
PressTv es una cadena fundada y financiada por el gobierno iraní. Naturalmente, sería irresponsable decir que por ese hecho es parcial, pero invito a investigar los señalamientos que al respecto se han hecho. Por ejemplo, un articulo de prensa (link al final), cuando se inauguró PressTv, apuntó:
“Enfrentando un creciente aislacionismo internacional, y el descontento de sus propios ciudadanos, el gobierno iraní ha iniciado una campaña mediática para mejorar su imagen en el exterior –y ahogar el descontento en el interior. El diario pro-reformista Ham Mihan fue cerrado el 3 de julio, y la Agencia Laborista de Noticias, que ha sido critica del gobierno, fue clausurada el día 11”.
Incluso si esta lectura es falsa y PressTv es un medio independiente, habrá que balancear la información; pero sin duda, para futuros post sobre el tema revisaré e incluiré información de este sitio oficialista.
Una acotación final. La naturaleza de los textos que escribo son doxa, no espiteme, como disntinguían los clásicos; es decir, no pretendo malinformar a nadie, de hecho, no pretendo informar. Mi objetivo es opinar y dar una pauta para el debate. Me alegra estar lográndolo.
http://www.macleans.ca/world/global/article.jsp?content=20070730_107340_107340 , http://www.newstatesman.com/blogs/martin-bright/2008/05/station-based-iranian-london
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aramis, estudiaste en el colmex si bien tengo entendido, de ser asi, acercate con Luis Mesa o algún especialista de los que tienes a la mano y ve más alla en tus opiniones. El debate no debe ir dirigido entorno al valor estetico, si no hacia nuestra incapacidad por entender un entramado político cómo el iraní (recomiendo que trates de encontrar cuántos partidos políticos han existido en los últimos 6 años y con que frecuencia se han cambiado de partido los miembros). Debatir entorno a un tema ajeno a nuestra realidad, es cómo debatir acerca de la existencia de cualquier fenomeno paranormal, o acaso cualquiera de los participantes conoce las prácticas del islam shiíta o bien se identifica con la experiencia de vivir en un aparato político teocrático. Emitir opiniones acerca de este tema requiere más que un par de lecturas y una licenciatura.
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por cierto, presstv fue fundada y es administrada por el gobierno iraní, sin embargo los especialistas en las mesas de discusión y demás programas que hacen el favor de emitir no tienen relación alguna con el Gobierno de Ahmadinejad y son individuos especializados y preparados para emitir una opinión y dar pie al debate.
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