Todos somos piratas (Día de la propiedad intelectual)

Hoy se celebra el día de la propiedad intelectual instituido por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en el año 2000. Mis lecturas del último año y medio han sido sobre el tema y no sé por donde empezar, pero recuerdo una reflexión de Jorge Wagensberg que dice así:

Copiar es reproducir con el ánimo tácito de crear.
Plagiar es reproducir sin el ánimo de crear.
Clonar es reproducir con ánimo explícito de no crear.
Clonar es un buen ejercicio para aprender a plagiar.
Plagiar es un buen ejercicio para aprender a copiar.
Copiar es un buen ejercicio para aprender a crear.

Y remata:

En principio no hay delito moral en copiar, plagiar o clonar, el delito está en hacer pasar una copia por un original, un plagio por una copia o una clonación por un plagio. El creador se indigna ante una copia, el copiador se indigna ante un plagio y el plagiador se indigna ante una clonación.

Lo anterior nos hace pensar muchas cosas, la primera es que es precisamente copiando como la especie humana hemos sobrevivido a través de los siglos, recientemente el escritor Jorge Volpi abordó el tema en su libro “Leer la mente” con ideas de muchos autores, con especial relevancia las de Richard Dawkins y sus memes. Importante el pronunciamiento de Volpi en el contexto nacional y su crítica a los defensores recalcitrantes de la propiedad intelectual, concluye: todos somos piratas.

Es extraño que el día de la propiedad intelectual se haya instituído apenas hace una década si como dicen se trata del fundamento de la economía de estos, en esos años, el internet y la innovación libre hacía estragos en el mundo de la música y se puso de moda la estigmatización a la piratería y las leyes proteccionistas como la Digital Millenium Copyright Act (DMCA) que ha servido como herramienta de censura en incontables ocasiones, una década en la que se ha debatido entre el pasado y el futuro en un tema que a pesar de que parece ajeno es transversal y toca todos los derechos fundamentales.

Cada vez me convenzo más de que el término “propiedad intelectual” es engañoso ¿existe tal cosa como ser propietarios de una idea? ¿No es posible que dos individuos se les ocurra lo mismo sin saber de la existencia del otro? Probablemente respondan que si y que peco de ingenuo, que el tema de la propiedad intelectual es puramente económico y, valga decirlo, tiene sentido aunque con la llegada de la llamada “era digital” cada vez tiene menos, es por eso que la industria “del contenido” ha querido trasladar las reglas de protección a los derechos de propiedad intelectual al entorno digital con desastrosos resultados, como ejemplo tenemos el de ACTA.

El problema se origina por confusiones conceptuales al tratar de equiparar lo que pasa en “el mundo real” y “el mundo virtual” (para mí, el mismo) generando diversos problemas que trataré de explorar en este mismo texto. El académico Peter K. Yu de la Universidad de Drake (Iowa) recientemente publicó un ensayo sobre el tema llamado Digital Copyright and Confuzzling Rethoric donde trata de aclarar las confusiones conceptuales que sobre el copyright en el ámbito digital hacen sus más férreos patrocinadores desde confundir el compartir canciones con robar automóviles, hasta las estratégias de la industria para hacer sus argumentos más convincentes.

El que noto más recurrente por parte de la industria es el de “compartir=robo”, esta analogía la hacen generalmente con autos o con algún otro bien, recientemente James Gannon la hizo con dinero, texto extrañamente celebrado por muchos, a pesar de que el centro del argumento ya ha sido refutado en muchas ocasiones, el spin de Gannon lo hace un poco más interesante cambiando el auto por dinero… pero hay un error conceptual evidente. La analogía parece un “bingo” porque  compara a dos bienes intangibles, sin embargo el dinero y el contenido son dos cosas totalmente distintas. De manera clásica el dinero es definido como tres cosas: depósito de valor, medida de intercambio y unidad contable; el contenido no es ninguna de las tres. Es un poco como comparar naranjas y manzanas.

En el caso del coche el asunto era más sencillo: cuando a A le es robado el coche por B, A no puede disfrutar de su bien. Si A compra una canción y B la copia de su computadora, A y B pueden disfrutar de la canción. File sharing  no es igual a robo.

Sigamos con el dinero, el dinero es escasez… por eso su argumento falla, como el coche no funciona al ser un bien tangible (que son escasez) podría funcionar con un bien intangible, pero no todos los intangibles son abundancia, el dinero es el perfecto ejemplo.El dinero es escasez no por que haya cantidad limitada de billetes, de hecho mucho del dinero ni siquiera está en esa forma. Es escaso porque en su función de depósito de valor, el dinero per se no crea valor agregado. Es decir, el valor global es la escasez y el dinero su representación, crear más dinero (billete) lo que provoca es inflación. Esto no sucede con el contenido donde el valor global es la abundancia, entre más contenido hay, más valor tiene. En una cultura donde compartir tiene gran valor, el hecho de poder copiar el contenido hace que sea aún más valioso dado que es más fácil compartir esa experiencia cultural.

El contenido entre más, crea más valor. El dinero entre más, se deprecia.

Así que no, no es lo mismo. El problema es que esas concepciones erróneas se trasladan a las legislaciones internacionales y domésticas causando un gran daño. O incluso a discursos pro innovación, un amigo mío me decía que el conocimiento debe ser cerrado, como “un fuego al que hay que proteger”… imaginen si en la edad antigua en vez de copiar el fuego lo hubieran protegido, quizá no estaríamos aquí.

Y hablando de contenido e innovación, James Allworth en el blog del Harvard Business Review explica como precisamente los dueños del CONTENIDO (sí en mayúsculas, por productores masivos) en EUA están estrangulando la innovación en Estados Unidos. Y por otro lado el magnífico estudio hecho por el Social Science Research Council llamado “Media Piracy in Emerging Economies” refuta la mayoría de los argumentos que se usan para criminalizar y atacar la piratería en las economías emergentes y sugiere, desde el primer capítulo, a repensar el copyright y la cascada de leyes tendientes a criminalizar. Y como siempre oímos lo que invierte la industria en promover estas leyes ¿y si invirtiese lo mismo en capacitar y modernizar a la industria a través de nuevos modelos de negocio? En fin.

Debo decir que me gusta mucho el lema de este año “Diseñar el futuro”, ¿Y si se diseña el futuro eliminando la palabra pirata del vocabulario o mejor aún asumiendo que todos somos piratas? Lo cierto es que cada vez resulta más evidente la necesidad de una profunda reforma al régimen de propiedad intelectual. Es un tema que debería ser parte constante del debate público y que debería interesar a cada vez más personas, pues del resultado de estas discusiones dependerá en gran medida que nuestro futuro tenga libertad, democracia o derechos humanos.

Hoy es un buen día para compartir música, libros, pdf’s, escribir, crear, copiar y volver a compartir. Hoy es un buen día para ser piratas.

 

 

 

 

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