Por: José Luis Muñoz Gill
El pasado jueves 11 de febrero, durante su visita a Ciudad Juárez, el presidente Felipe Calderón admitió frente a algunos sectores de la sociedad juarense, que el gobierno federal “no ha escuchado debidamente durante muchos años” las quejas de la población. Admitió, sorpresivamente, querer escuchar de viva voz las quejas de los ciudadanos ahí presentes.
¿Qué le hubiera dicho yo, que nací en esa ciudad y que soy sólo un ciudadano de a pie? ¿Qué puedo decirle yo al señor Presidente y a sus estrategas en esta lucha contra la delincuencia, que pudiera serles de utilidad? Ante todo, creo que les haría una crítica por la lentitud y superficialidad con que han tratado el problema de esta ciudad fronteriza. Y lo mismo para el gobernador, y para el alcalde.
El crimen no organizado
Hace no más de un año, hubo una semana en que el delito por extorsión telefónica acaparó el tema de casi todos los medios de comunicación escritos, la radio, la televisión y las revistas de divulgación política. Recuerdo claramente como si hubiera sucedido el día de ayer.
El tema no era otro, más que ese. Tan así, que el Secretario de Gobernación tuvo que salir a dar la cara frente a los medios, y apaciguarlos con un pronunciamiento específicamente sobre ese tema. Palabras más, palabras menos, Gómez Mont declaró que el gobierno federal se mantendría luchando incansablemente contra el narcotráfico en México, sin dar un solo paso atrás.
Me sorprendió de sobremanera las declaraciones del Secretario. ¿El narcotráfico? ¿A qué venía el tema del narcotráfico, cuando preocupaba a los medios y a la opinión pública el delito de extorsión? Eso no fue una equivocación. A partir de ese momento, comencé a prestar más atención al enfoque, al framing de las declaraciones, los mensajes y los discursos del gobierno, principalmente los provenientes de Los Pinos y de SEGOB.
No fue difícil darme cuenta a los pocos días, que siempre fueron muy cuidadosos en aglutinar todos los problemas delictivos del país bajo el término narcotráfico, aunque se tratara de otro tipo de delitos, como el secuestro, la extorsión, o la corrupción. Y una vez pasando el verano, todos los problemas delictivos dejaron de llamarse narcotráfico, y se llaman hasta ahora delincuencia organizada. Trátese del delito que sea, ahora el gobierno lucha contra la delincuencia organizada o el crimen organizado.
Todos los problemas de inseguridad que suceden en el país son catalogados por el oficialismo bajo la misma carpeta: crimen organizado.
Hace unos días escribí yo en Twitter algo así como: “el problema en mi tierra, Cd. Juárez, no sólo es el crimen organizado… también lo es el crimen NO organizado”. Creo que así lo es. Recuerdo que cuando yo era más niño, leí en alguna ocasión, una noticia sobre la aprehensión de dos hombres que habían violado y asesinado a una mujer. Sus declaraciones fueron citadas en el periódico. Parafraseo lo que dijo uno de ellos: “Salimos de la cantina, muy borrachos. También estábamos drogados. Como teníamos ganas de tener sexo, se nos hizo fácil buscar una mujer, y violarla. Al terminar, la matamos”. Sus declaraciones dan mucho qué pensar frente a la estrategia del gobierno federal.
Dudo mucho que estos dos sujetos –cuya imagen aparecía en la nota- pertenezcan al crimen organizado. Otro ejemplo: un lugar donde es fácil evidenciar la agresividad de la gente del norte, es en el semáforo, cuando circulamos a bordo de nuestro automóvil. Es muy típico ver cómo el conductor del automóvil de al lado se puede enfurecer con sólo mirarlo a los ojos, o con rebasarlo inmediatamente la luz se haya puesto en verde. Y agresiones de personas prepotentes hasta en un semáforo, suceden a diario, no sólo entre los jóvenes. También con gente adulta, e incluso con y entre las mujeres.
Sinceramente, no me sorprendió mucho leer una noticia muy reciente sobre un par de adolescentes que fueron asesinados en su automóvil, por rebasar a otro conductor.
Hechos como éste, o como el de los violadores, suceden a diario en muchas ciudades. Y ambos hechos delictivos tienen algo en común: no forman parte del narcotráfico o del crimen organizado, y quizá por ello tampoco están en el ánimo del gobierno federal o estatal combatirlos.
Si bien el narcotráfico ha causado una alarma universal en Cuidad Juárez, es importante entender que también esta cuidad se ve azotada por el crimen no organizado. Es cierto que en Ciudad Juárez hay un gran problema de inseguridad por el trasiego de drogas y por la disputa territorial que sostienen diversos grupos delictivos. Sin embargo, Ciudad Juárez no es una región tomada por el narco. Es una ciudad donde cohabitan miles de delincuentes solitarios, y muchos grupos organizados. No sólo hay que combatir a narcotraficantes, sino también hay que combatir a secuestradores, extorsionadores, asaltantes, drogadictos, alcohólicos, prepotentes, corruptos, corruptores, y vándalos. Todos ellos son criminales o delincuentes no organizados.
No sorprende que Calderón haya declarado desde Japón que los jóvenes asesinados en Ciudad Juárez eran pandilleros. Denota la ligereza con que se ha tratado el tema. Denota el poco interés con que se desea profundizar en la problemática. Y denota, sobre todo, la urgencia de extinguir el fuego del tema ante los medios, en lugar de intentar ofrecer resultados.
Por ello mismo, lo que sí sorprende es que Calderón haya dicho que quiere escuchar a los juarenses. En lo personal, me parece que han dado un gran paso. Espero que no sea sólo una declaración, y en verdad tenga la intención de hacerlo. Sería un golpe de timón, pues está ante la oportunidad de tomar al toro por los cuernos y analizar minuciosamente el problema de la ciudad fronteriza. No se combate a la inseguridad en Juárez de la misma forma que en Maravatío, que en Cuernavaca, y que en Cancún.
Se debe estudiar a fondo cada región, y se debe regionalizar la lucha contra todo tipo de delitos, no sólo el del narcotráfico. Se debe mirar cada región con lupa, y se debe diseñar una estrategia distinta y enfocada a cada una de esas regiones.
¿Porqué hay tantos microcriminales en Ciudad Juárez?
No soy historiador, ni urbanista, ni demógrafo, ni he estudiado el tema con profundidad. Pero aún así, creo que podría señalar algunas precisiones para comprender un poco el fenómeno delictivo de esa ciudad.
Para empezar, debemos tener en mente que Ciudad Juárez es una ciudad que hace frontera con la mayor economía del mundo. Es una ciudad dedicada a la actividad industrial y maquiladora. Sólo esos dos aspectos son la razón por la cual Ciudad Juárez –y otras ciudades fronterizas, como Tijuana- tengan un índice de migración interna muy alto. Es fácil conocer gente de Veracruz o Oaxaca en esta ciudad, que llegaron buscando trabajo, o esperando la oportunidad para cruzar la frontera, ya sea de forma legal o ilegal.
Como es de esperarse, con el gran choque con el patrullaje fronterizo, muchos se quedan en Juárez, añorando el sueño americano. Muchos de los inmigrantes vienen en condiciones de pobreza o incluso pobreza extrema, sin educación ni experiencia laboral. A ello, súmele que en los últimos años se ha reforzado la frontera. Esto afecta no sólo al flujo de personas, sino también al flujo de drogas.
La corrupción aduanal ya no es suficiente, y lo que es un éxito al bloquear la entrada de droga a EU desde México, se vuelve un problema local. La droga se queda aquí, y los narcotraficantes optan por venderla aquí en vez de hacerlo del otro lado. Súmele, además, que del norte a nuestro país, la frontera sigue siendo débil, y hay un trasiego de armamento que cae en manos peligrosas.
Todos esos hechos son gran parte de las causales de la problemática en Juárez. Y No todos los delincuentes se organizan. Es fácil adquirir un arma de forma solitaria y asaltar a un taxista, o llegar a extorsionar a un vendedor de abarrote.
En el gabinete del gobierno federal hay (que yo sepa) 2 secretarios de Estado provenientes de Chihuahua, además del procurador. ¿Ninguno ha servido para narrar cómo es la violencia a través de los ojos de los chihuahuenses? Es muy importante entender que no todo se debe englobar bajo crimen organizado. Y es importante también comprender lo fácil que es volverse delincuente en esta cuidad.
Desde su inicio, siempre he apoyado y aplaudido la lucha calderonista contra el narcotráfico, pero creo que hoy en día se ha quedado corto. Pienso que se debe extender aún más. Debe ser una lucha ahora en muchos frentes, contra el narcotráfico, contra el secuestro, contra la extorsión, contra la corrupción, contra la drogadicción, contra el flujo de armas, contra la violación de los derechos humanos y debe ser una lucha que también se dé en otras esferas de índole económica, fiscal, aduanal, jurídica, institucional, política e incluso gubernamental.
Todos somos culpables
Ya me comentaba un colega que hay un maniqueísmo en la discusión y el debate sobre la inseguridad y sobre la situación en Juárez. De ninguna manera debe ser así. En este texto he criticado la debilidad y la tardanza con la que se emprenden las estrategias en la frontera chihuahuense.
Pero aún así, aplaudí desde un principio la lucha calderonista contra el narcotráfico. Sin embargo, si el gobierno federal no ha hecho bien su tarea, ¡por supuesto que va a tornarse una discusión bipolar! Con lo anterior, me atrevo a decir que aún así, ha faltando mucho para lograr una estrategia profunda y eficaz contra la delincuencia, no son los únicos responsables.
Todos o casi todos somos cómplices. Dudo que haya quien se salve. Es cómplice el gobierno federal, pues no ha definido una estrategia seria. Y aunque es su responsabilidad, no es el único cómplice. Quizá, es el menos de ellos. Es cómplice del problema de narcotráfico e inseguridad en el país, el policía que recibe mordidas y da protección por dinero fácil, pues deja de hacer su trabajo ante la ciudadanía. Es cómplice el que le da mordida a ese agente policiaco, pues destruye y vicia la labor pública de los encargados de la seguridad. Es cómplice el que con sus amigos en una fiesta, se fuma un churro de mariguana, pues el comprador es el último eslabón en la cadena productiva del narco. Es cómplice el padre que no fomenta e incita a sus hijos a terminar sus estudios, pues no tendrán muchas alternativas legales para autosustentarse económicamente. Es cómplice el alcalde que no pavimenta o alumbra las vialidades que lo requieren, pues permite la existencia de nichos de pandillerismo.
Es cómplice la Secretaría de Relaciones y la Embajada de México en Estados Unidos, pues no tienen interés en cabildear y promover que se evite el flujo de armas del país vecino del norte, a México. Es cómplice la legislatura del Congreso estatal, pues no han aprobado todavía las iniciativas de leyes de Extinción de Dominio, ni de Participación Ciudadana, ni de Fortalecimiento al combate al narcomenudeo, que tanto hacen falta en el Estado.Es cómplice la legislatura del Congreso de la Unión, pues no han aprobado las reformas estructurales que el país requiere, y que darían oportunidades a la gente que se ve obligada a buscar dinero en las acciones ilícitas.
Hablo de la reforma laboral, la fiscal, la energética, la del financiamiento público, que requiere urgentemente el país para mejorar la economía y la calidad de vida. Cómplices son los ciudadanos que no denuncian, pues son las víctimas pero también los testigos en las colonias. Cómplices son las instituciones, pues han dejado de servir a los ciudadanos. Cómplices son los bancos, pues no otorgan créditos para fomentar la creación de nuevos negocios y empresas. Cómplice es el gobierno estadounidense, pues no hace mucho por detener el traspaso de armas. Doblemente culpable es el gobierno estadounidense, pues no hace nada por reducir la demanda y el consumo interno de drogas.
Cómplices son los urbanistas de Ciudad Juárez, pues muchos feminicidios ocurren en zonas solitarias, en los trayectos entre la zona maquiladora y la zona urbana. Cómplices son los funcionarios federales encargados de la política agropecuaria, pues el campo no da rendimientos considerables si no es con la cosecha de drogas. Cómplices son los subsidios del gobierno federal, pues llegan a financiar a delincuentes, como el caso de PROCAMPO.
Cómplices son los comerciantes ambulantes, cómplices son los restauranteros y licoreros, cómplices son los dueños de burdeles; pues, permiten que en sus sitios y áreas de trabajo se comercialicen drogas. Cómplices son los sistemas telefónicos de denuncias, pues no se nada fácil para el denunciante canalizar una denuncia de forma efectiva, rápida y confiable.
Cómplices son los jefes policiacos que permiten la corrupción entre sus subalternos, pues logran que la ciudadanía les pierda la confianza. Cómplices son las contralorías y la Secretaría de la Función Pública, pues no tienen interés en depurar a los corruptos de los cuerpos policiacos. Cómplice es el sistema educativo mexicano, pues cada adolescente no educado, es un virtual pandillero o delincuente. Cómplices son las autoridades que no ejercen el Estado de Derecho con el comercio informal, o con los automóviles chuecos, o con las multas de tránsito, o con los permisos comerciales, o con los juicios y procesos judiciales; pues, al no ejercer el estado de derecho, quienes viven de y en la ilegalidad, difícilmente acatarán la ley algún día.
¿Porqué luego de 3 años iniciada la lucha del gobierno federal, apenas dan cuenta y reconocen que no hay coordinación entre los poderes? Si el gobierno ha hecho tanto esfuerzo por mantener en la conciencia de la opinión pública de que el crimen en nuestro país está organizado, ¿cuándo vamos a tener una autoridad organizada? ¿y cuándo vamos a tener una sociedad organizada? Nótese que si el gobierno y la sociedad están organizados, fácilmente se puede combatir la inseguridad no organizada.
Es una pena que apenas a unos días de la matanza de jóvenes, hayan decidido acercarse. ¿Por qué no reaccionaron de la misma forma, cuando sucedió una masacre en una fiesta en Creel? ¿Por qué necesita el Presidente dar disculpas, para poder venir personalmente y atender el problema? ¿Por qué no sucedió desde el momento en que fue obvio que la estrategia no les funcionaba? ¿Porqué en todo el año no hemos tenido delegado de la PGR? Peor aún, cuando el Procurador es del estado.
Sígueme en twitter @joselmg




Qué bien escribes, niño!!!
Es súper interesante lo que planteas, aunque veo una ligera luz de esperanza a que el Gobierno Federal haga algo. Es muy completa la crítica, muy congruente y coherente, pero tú crees que realmente suceda algo?
este comentario ojala le sirva de algo… quien manejo todo de l inseguridad aqui en juarez quien? la policia municipal.. quien controlaba todo y nunca agarraban a nadie quien? la policia municipal.. a quienes estuvieron atacando cuando llegaron los soladados a quien? a la policia municipal… quienes andan todos asustados y por que corrieron muchos ? los policias municipales hechen un ojo a todo sto y cuenta se van a dar que pasaba y sigue pasando con los policias nuevos……
Hola:
Que ha pasado con la biblioteca modelo a la que los expertos hemos llamado la Megabiblioteca “Felipe Calderon” de Ciudad Juárez, ya la están construyendo?
mi juaritos querido.
mi juaritos. mi escuela bermudez y mi puente negro para siempre…….