El 22 de octubre el sitio Wikileaks cumplió su promesa de poner al alcance de todos la mayor filtración de documentos Top secret de la historia, en donde se pone en evidencia los terribles y espantosos costos que ha tenido una guerra injustificada, incoherente, innecesaria, una guerra de un país cuyo gobierno tiene el descaro y la soberbia de ungirse como estandarte ético y que con su carácter paternalista (imperialista) se atreve a juzgar a quienes según él violan los derecho humanos, EE.UU. el más “pecador” en el tablero geopolítico se atreve siempre a lanzar la primera piedra.
Pero además de los catastróficos hechos relatados en los documentos expuestos por Wikileaks, también se filtra entre líneas el preámbulo de lo que será el fin de la era Mediozoica, una era en el ecosistema mediático, (la mediosfera) donde las especies dominantes eran enormes y bobas criaturas reptilianas, sobrevivientes solo por su enorme tamaño y su fuerza bruta, los conglomerados mediáticos, la prensa internacional, el hegemón análogo, hoy se enfrentan al impacto de un evento que no saben manejar y los pone en la disyuntiva de evolucionar o morir.
Como ya lo había mencionado en un post anterior [Objetividad, Periodismo y WikiLeaks] hoy el sitio nos ha dado una lección de lo que el devenir mediático nos tiene preparados, la información es poder y nunca antes la información de los aconteceres internacionales había sido tan orgánica, en el sentido de no estar procesada por la toda la maquinaria empresarial que termina convirtiéndola en información chatarra y amoldada a los intereses privados de unos pocos, hoy por primera vez tenemos en nuestras manos la materia prima de lo que podría convertirse en conocimiento.
Aquí es donde nace la nueva función del periodista, aquel con los recursos teóricos y técnicos que deberá tejer un discurso abiertamente subjetivo con base en los datos duros para ayudar a contextualizar y entender la telaraña de información, y es que hoy por hoy los medios de comunicación/periodísticos se han vuelto megáfonos de los boletines de prensa, de las declaraciones escandalosas y de la opinocracia, han olvidado o por lo menos relegado al reportaje de investigación, a la critica teórica y creativa y al cuestionamiento sistemático del discurso oficial a un elemento prescindible de su línea editorial, son las reglas del mercado, la información fast food es más conveniente, barata y reditúa mucho mas en los tiempos donde la contemplación y el análisis han sido olvidados… o por lo menos así lo creen ellos.
Hoy los medios mostraron quienes son, que son, y que les importa, ya que para algunos profundizar la información se limitaba a las declaraciones de Julian Assange, de Hilary Clinton, de Nick Clegg , no les importa las 150,000 personas asesinadas, no les importaba entender las historias detrás de la cifra, les importaba el espectáculo, el escándalo, la declaración, un talk show político del que hasta Laura Bozo se sentiría apenada bueno, tal vez no. Pero esto también es un síntoma de su decadencia y de su mediocridad, un pataleo para evitar su extinción.
… básicamente hablas de hacer una nota como la tuya, con aportaciones de nuevas ideas y criticas sustentadas en tú criterio y el de los hechos. Ese periódismo que seguro, no volverá a existir, no mientras la gente no le interese saber de historia y fuentes confiables.
Aunque queda en el aire el hecho de como sobrevivirían los buenos periodistas -los de investigación- si lo que alos emdios les interesa es vender y tener nota de que hablara todos los días. Tiene que existir una sana convivencia de la nota express y el periodismo de investigación y claro, el periodista de investigación tiene que ser bien remunerado!!!!! t