Tercer informe de gobierno

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Felipe Calderón, este 2 de Septiembre, en Palacio Nacional dio un mensaje a la nación con motivo de su tercer informe de gobierno. De acuerdo a las cifras, es el peor tercer año de los últimos sexenios. Con un contexto internacional crítico y con una crisis económica terrible, el presidente presentó a los mexicanos el estado que guarda la administración pública federal.

Contrario a lo que vaticinaron algunos analistas, el escenario estaba lleno; todas las fuerzas políticas y sociales del país se reunieron a convocatoria del Ejecutivo federal. Más allá de las cifras presentadas, que deben ser analizadas rigurosamente y con contexto, el mensaje político del Presidente detonó un renovado clima de acuerdo en la clase política.

Calderón sorprendió con el discurso, pues días antes había condenado a quien hablara mal de México. El presentado hoy, fue un mensaje sumamente realista y de concordia. Rescato tres momentos que me parecen trascendentes. Primero, insistir en la unidad; es decir, dejar claro que el gobierno no puede solo y necesita el apoyo no sólo de los otros dos poderes sino de la sociedad. Dado que el fin común es el progreso de México, convocar a la unidad es lo más sensato. El PRI y el PRD como reacción, ofrecieron diálogo en beneficio del país.

Segundo, el reconocimiento, reconocer que los avances son insuficientes es un paso fundamental para el desarrollo de la vida política de México. Reconocimiento a los ciudadanos cuando afirma “Los ciudadanos no están satisfechos con la representación política y perciben una enorme brecha entre sus necesidades y la actuación de sus gobernantes, representantes y políticos”. Puede ser el punto de partida del diálogo con una nueva generación que efectivamente, no estamos satisfechos con la actuación de las instituciones que conforman el Estado mexicano.

Tercero, la forma por el fondo, entender que la política no es un concurso de popularidad, es crucial para la evolución de la vida democrática de México. Por ello si me parece importante que el Presidente haya puesto el dedo en la llaga: hacer reformas de fondo que garanticen la viabilidad del país, hacerlas sin importar mitos, tabúes o intereses particulares.

Tras el mensaje, los ciudadanos debemos ponernos alerta, vigilar y exigir que un discurso de evidente voluntad política se haga realidad; asumir la responsabilidad que nos toca. Seguir insistiendo y señalando lo que hace falta, los retrocesos, las tareas pendientes, debe ser nuestra bandera. Tras el 1º de Septiembre comprobamos la poca voluntad de los legisladores para con los ciudadanos, no abdiquemos en la convicción de refundar al país por la vía democrática, hoy más responsables que nunca.

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