UdG y su cita con la historia

El cielo de Guadalajara estaba gris ese viernes 29 de agosto del 2008. El paraninfo de la Universidad era testigo de una histórica sesión de Consejo General cuyo resultado nadie hubiera esperado. Atiborrado por estudiantes, académicos y administrativos, los que estuvimos ahí pudimos presenciar la polémica situación que terminaría en la crisis institucional de nuestra Casa de Estudios: la destitución ilegal e instantánea del Rector General.

Seguido a ello, como viviendo en las épocas en que controlaron la opinión y el accionar de la Universidad con su acostumbrada represión, los traidores, a la usanza y vieja escuela que los caracteriza, tomaron violentamente la rectoría y el edificio central de la Universidad para hacerse del control ilegítimo, forzado y brutal del que no pudieron imponerse por medio de la razón y el dialogo. Los porros, encabezados por César Barba (Chicho) y sus secuaces de Proyecto U, con las formas más bajas y primitivas que pueden tener los hombres sin razón, ocuparon los espacios de la integridad por los de violencia y así estacionar a la Universidad en el terrible letargo de la imposición.

Atrincherados en la Vicerrectoría, soportamos los embates de los porros y de los golpistas, de los indecentes que desde las sombras atacaron para esconderse y no mostrar sus rostros ni sus inmorales posturas. Sabedores de los riesgos que corrimos, de la tremenda e inconciente caza que iniciaría en contra de todos aquellos que pensamos distinto a un grupo hegemónico, que durante más de 18 años ha consolidado una dictadura para el bien de monumentales locuras y de faraónicas obras, nos comprometimos con nuestras conciencias al iniciar una lucha por la integridad universitaria, por la libertad, por la obligación de desatar a nuestra institución de la terrible imposición de unos cuantos.

Lamentablemente la encarnizada cruzada que los golpistas hicieron a la Universidad nos ha afectado directamente a la comunidad más imprescindible en la Universidad: Los estudiantes. Aquellos que no somos tomados en cuenta en los presupuestos, los que somos subastados por auditorios y por decisiones unipersonales que afectan nuestro desarrollo y aspiraciones.

Tal conflicto ha llegado a la Red Universitaria, y en la Zona Ciénega se ha acrecentado: Los estudiantes, la inmensa mayoría del cuerpo administrativo y académico apoya el proyecto de la apertura y de la transparencia, de la dignidad Universitaria.

Sin embargo, siempre existirán aquellos que anteponen las ambiciones personales por la causa social, por la convicción y la generación de propuestas sanas, de desarrollo; Ocotlán no podía estar al margen, y de mano de algunos profesores corruptos y de sequitos del régimen se originó la destitución del Director Mario Lugo de la Preparatoria Regional de la Ciudad, ocasionando un estado de ilegalidad en la misma.

Fue durante la noche que se le destituyo argumentando necedades y escasez de confianza, fue durante la noche que tuvieron el valor para dar el golpe, para reivindicar sus obligaciones para con los poderosos, para presentar sus proyectos. Solamente bajo la oscuridad esta pandilla puede operar, sólo bajo el amparo de la noche pueden ejercer, ya que no tienen la razón ni la suficiente calidad moral para pedir apoyos a la sociedad y la Comunidad Universitaria… sólo en la penumbra los delincuentes accionan, y fue así que estos delincuentes de traje golpearon a la institucionalidad de la Preparatoria de Ocotlán, Jalisco.

El tiempo pasará y cada uno de los protagonistas en esta etapa tendrá que rendir cuentas claras ante la historia, todos serán juzgados por el papel que demuestran en su actuar, en su convicción. La historia reivindicará las luchas y hará que la razón se imponga sea cual sea el resultado.

El nuevo marco de U de G.

El presente artículo se publicó en el Periódico Guía de Ocotlán, Jalisco, el día 2 de abril del 2007, motivado en la toma de protesta del Rector General Mtro. Carlos Briseño Torres. A manera de anecdota, puede servir para resaltar la situación que en estos días podía imaginarse al interior de la Universidad de Guadalajara. Publico entonces, a manera de recordatorio para entender la situación actual dentro de la Universidad.

G.S.

El pasado domingo tomó protesta como nuevo rector el Maestro Carlos Jorge Briseño Torres, originario de La Barca, Jalisco, universitario de antaño y figura trascendental de la política Jalisciense de los últimos días.

Carlos Briseño llega en un escenario de aparente calma, donde las declaraciones de los diferentes actores sociales responden con agrado al nombramiento del nuevo líder, atendiendo favorablemente a los proyectos inmediatos anunciados por él mismo antes y durante su discurso inicial presentado en el Teatro Diana.

Ha dicho que ningún joven jalisciense con aspiraciones hacia la preparatoria, que no tenga recursos para costear sus estudios, truncará su carrera por ese motivo, prometiendo todo ello antes de finalizar su rectorado de seis años. De igual forma, según el plan de trabajo, hará que los programas académicos cuenten con la calidad pertinente dirigida a las demandas y necesidades de la sociedad, cumpliendo en gran medida con la simplificación que ha pregonado en lo concerniente a las carreras ofertadas y en la plantilla general, motivado en la preocupación de un saneamiento financiero en toda la Red Universitaria.

La Universidad de Guadalajara, la principal casa de Estudios del Estado de Jalisco, enfrentará sola una política austera e insuficiente por parte de los Gobiernos Federal y Local, colocándola en un estado de innata rebeldía ante los poderes Ejecutivos. No cabe duda que la situación entre Universitarios y Gobernantes será ríspida y tendrá efectos colaterales en diferentes sectores de la sociedad: Emilio, en su afán de desacreditar el trabajo que llegue a cristalizar el nuevo Rector, embestirá contundente a lo emprendido por la Comunidad Universitaria, enajenando cualquier acto con su ya metódica e irrisoria ironía burguesa. Y del otro opuesto, Carlos Briseño podría enfrentarse a los fantasmas del dos de julio que tanto le persiguieron en la ruta de la rectoría.

La Universidad requerirá de un sobresaliente tacto político que reordene la gestión y un liderazgo pleno en la aparente unidad que se forma entre todos los funcionarios. No puede haber una Universidad que abandone la más alta misión de la función educativa sustentada en la autocrítica y en el avance científico casi inexistente en nuestra Casa de Estudios.

La calidad y cobertura educativa que Briseño tendrá que enfrentar, interviene en las propuestas centrales del plan, favoreciendo la desconcentración que Raúl Padilla inició, fomentando el crecimiento integral de los Centros Regionales, tan jóvenes, que por si mismos empiezan ya a resaltar y a competir en la oferta académica de los Centros Temáticos. No teniendo ya gravemente el dilema de los años pasados sobre la calidad o la cobertura, sino manteniendo la calidad generada y acrecentando con inversión de infraestructura nuevas preparatorias (y quizá sedes) a lo largo del Estado.

No creo en la capacidad de diálogo y negociación de la Universidad ni del Gobierno del Estado, pero estoy convencido de que puede haber trabajo concreto y contundente que demuestre y garantice el buen uso del capital público otorgado, que tan magra y avariciosamente distribuyen nuestros “doctos” gobernantes.

Inicia entonces, una nueva etapa en nuestra Universidad, que quizá se caracterice por el violento choque político e ideológico de las diversas partes que influyen en la vida de Jalisco, donde se deberá mantener un amplio criterio para la definición de metas en la Comunidad. Se debe avanzar, sino en conjunto, al menos con la educación, que necesariamente se tiene que ver reflejada en hechos tangibles y no en palabras.