La juventud se impondrá.
“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”
Son tiempos oscuros. Los gobiernos conservadores insisten en una reacción monótona que inicia cambios de regresión, de conciencias burdas y cambios al progreso en el sentido moral de la sabia imposición.
Son tiempos de lucha y de pelea donde las ideas más plurales e integradoras serán las capacitadas para gestar desarrollo y cambios sociales de trascendencia en la vida del país. La competencia ideológica ha desatado una guerra sin precedentes demostrando la sensibilidad y el tacto políticos en carestía de los actores y sus influencias, garantizando el libre acuerdo de violencia entre todos sin iniciar un claro diálogo que unifique y edifique una sociedad realizada en sus intentos de democracia.
Tiempos intolerantes, donde la solicitud y la apertura de nuevas ideas se someten al malsano juicio de la cerrazón mental en la ultra derecha, ese sector conservador que jamás incluirá en su política un desarrollo palpable e incluyente para los sectores que no convergen en su idiosincrasia, carentes todos de ese útil sentido de pertenencia a la utilidad pública y a la generación de cultura y educación en sus porvenires.
La derecha no cree en educación ni en propagación de la cultura… no puede ser así, sería un tremendo daño a los intereses que persiguen, las masas podrían enajenarse de la ignorancia y las revoluciones se desarrollarían para el beneficio de la pluralidad y de los fines naturales perseguidos por el hombre. No podría ser así, importar letras y conocimiento, sería un daño y un peligro irremisibles para la dictadura mental que conviene a los intereses privados de esos seres despreciables, que comercian al hombre por tal y como una simple mercancía, haciendo del Estado una empresa y una corporación vil en el precio de sus utilidades.
El futuro no puede seguir hipotecado a tal incapacidad mental ni a sus intentos de secuestro. La sociedad puede impedir el desarrollo de ese cáncer reaccionario que intenta volver a la edad media en nuestra época, con sus modelos inquisitoriales para causar pánico y terror entre todos, realizando el anhelo imperial soñado por siempre.
La juventud representa el sector innovador y siempre cambiante, que no se estanca en el idealismo retrograda y no cree en los organismos represores que le tratan de imponer. La juventud es, sin dudas, la dueña inmediata del futuro y la incubadora de soluciones a las cadenas impuestas, la opuesta al retroceso inmediato de la extrema derecha y de sus grupos ultra conservadores que la amedrentan en cualquier oportunidad.
Así es y será siempre. La derecha no podrá imponerle candados mentales ni chantajes a la juventud, ni podrá impartir sus clases de purismo para sugestionarlos: nadie puede quitar el futuro… mucho menos imponerle incapacidad a aquellos que pisarán y conquistarán los lugares donde aún se apoyan los represores y los retrogradas sin solución.

PEMEX básico para desinformados
El sistema económico neoliberal del país ha desmembrado deliberadamente a PEMEX para la iniciativa del capital privado desde hace años, situación prevista por la política económica por no encajar en los planes evocados por el Poder Ejecutivo.
PEMEX representa en el gasto público de la Nación una vital y trascendental importancia, ocupando para Hacienda la estabilidad presupuestal de la Ley de Ingresos y Egresos anuales. Es absurdo amputar del mapa presupuestario el ingreso que aporta la paraestatal para las arcas de México, siendo al mismo tiempo el principal promotor de los recursos para el crecimiento del desarrollo, situación ineludible e incomoda pero real en la dependencia del petróleo.
Ahora bien, la iniciativa promovida por Calderón estriba en el total absurdo y en el completo estropicio para el país: se elude el término “privatización” por el de “modernización“, concepto abstracto que figura en la apertura de capital privado hacia PEMEX y la paulatina venta de la, quizá, empresa más rentable en el mundo. Definiendo los conceptos operados por Calderón, es inevitable la mofa a la estúpida y monumental falacia engendrada por sus compinches, tratando de ofertar la idea del “petróleo es nuestro y vamos por él”; tal afirmación es equitativamente un insulto a la razón y a la inteligencia de los mexicanos: no existe aún la tecnología en ningún país del mundo que pueda generar la explotación de yacimientos ultra profundos como la mayoría de los existentes en el Golfo de México.
PEMEX es un asunto de CIFRAS Y NO DE OPINIÓN. No es necesaria la inversión o la asociación con particulares para lograr la tan ansiada “modernización” en la paraestatal. Es tan simple ocupar las ansiadas pretensiones en la mejora de PEMEX en el invertir únicamente los excedentes petroleros de un año para transformar totalmente la estructura, para adquirir tecnología importante en la explotación y para fomentar la investigación científica del crudo. Es entonces que la conciencia repica en las siguiente cuestión: si hay suficiente capital del petróleo para invertir en PEMEX, ¿para qué se necesita de capital privado y extranjero para explorar, explotar e investigar?. Los intereses que Calderón obtuvo para la presidencia de la República vienen a ser fuente irremisible para la presión de nacionales y extranjeros en sus intenciones de usurpación de PEMEX a unos cuantos particulares.
Históricamente, la derecha mexicana ha mantenido la constante y objetiva precisión para desacreditar las victorias obtenidas por la Razón: si este no fuera un claro ejemplo de manutención de la ignorancia por parte de Calderón y sus históricos antecesores, ¿qué podría justificar los asaltos desesperados para retomar el fuero extraviado por la lucha social y por aquellos que antepusieron los intereses de la población y no los de unos cuantos?.
Innegablemente PEMEX necesita de reformas que le den plena autonomía de gestión y una saneamiento integral para una mayor apertura al desarrollo, pero no de la terrible integración de particulares a sus decisiones y a la explotación del principal motor de México que representa el petróleo.
No se necesita privatizar, ni el mencionado y burdo concepto de “modernización” que Calderón sostiene para “salvar” a PEMEX. No se requiere de la mentira para desarrollar. El PAN ha demostrado que hay capital suficiente para construir santuarios y monumentales obras a la locura, y cuando de PEMEX o de cualquier asunto social se trate, la política precaria dictada por ellos mantendrá la ignorancia de los mexicanos para saldar intereses adquiridos con los poderosos.
Llámese como se tiene que llamar: Privatización, innecesaria para el desarrollo de PEMEX.


Oasjjah en: