Did you know?


Ya lo vengo diciendo (entre otros muchos) , el mundo esta cambiando radicalmente, basta ver las cifras en infinidad de asuntos para darnos cuenta de cómo estas transformaciones se están dando, Did you know? Es precisamente esto, un video para reflejar como el sistema esta mutando, el capitalismo, el comunismo, las TICs, el tercer mundo, todo reflejado en datos duros que nos brinda el recién comenzado siglo XXI.

El buen consumidor

Consejos para estrenar Andares…

Good Consumer from bob on Vimeo.

Esa enfermedad llamada globalización

La globalización funda sobre el proceso del libre mercado mundial la interdependencia de naciones sobre naciones, aglomerando el capital en una inmensa desproporción económica internacional, salvando los intereses de aquellos que, pudiendo competir en la equitativa desigualdad, edifican en la misma naciones imaginarias con mayor poder y solvencia en una sangrienta guerra donde los fuertes acaban sin piedad a los débiles.

Tal idea, cual selección natural, no unifica: destruye el poco patrimonio económico de los países no desarrollados, colonizándoles en la Uninación proyectada del capitalismo salvaje que consume todo aquello que pueda devorar. El poder empresarial consigue la desaparición de los caracteres significativos de las diversas culturas, robándoles la identidad, maniatando la iniciativa de los hombres y reduciéndoles a copias baratas.

La terrible enfermedad de la globalización sangra paulatinamente las colonias del orbe, controlando tiránicamente la libre decisión de las naciones para el autogobierno, tecnificando la aldea del mundo. La acentuación de la cooperación internacional muestra un contradictorio paradigma económico, aceptando la materia y negando al hombre. A bien del primer mundo la conveniencia de tirar aranceles y edificar muros, de importar alimentos y exportar hambruna. No hay en el modelo económico razones humanistas que prevean el incentivo de la sana cooperación entre los pueblos; toda caracterización de libertad se envuelve en una falacia de cultura, medrando a favor del comercio selvático que, amenazando la pluriculturalidad, acepta al hombre cual androide dispuesto a sacrificar su más elemental dignidad.

La globalización ha conseguido lo que ningún astuto mercader: comercializar al hombre como un producto, sobajar su integridad a un número de competencia, eliminar integridad y derechos fundamentales. La globalización estriba en la inconciente caza de todos aquellos dispuestos.

Los fenómenos ulteriores al proceso globalizador cambiarían a bien del tercer mundo en la sana cooperación en agendas reales sobre desarrollo, con políticas de integración y no de segregación. Los hombres no son iguales, somos todos distintos; sin embargo, existe en todos nosotros los valores universales que en todo tiempo y en todas las altas ideas se han buscado: la integración de los pueblos, no en uno, pero sí en aquel donde sobre la igualdad se homogenicen las oportunidades y se rompan los yugos del sometimiento de los menos favorecidos en la pavorosa enfermedad de la globalización.

Que la educación y el desarrollo se globalicen, que las fronteras se derrumben. La globalización no debe ser una obligación, sino una oportunidad para los hombres.

Sin atender a esos patriotismos baratos que tanto daño hacen- a integrar en el desarrollo internacional un nuevo sistema que no corrompa en la decisión monetaria de políticas económicas.

Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

Einstein.

Pirámide del Sistema Capitalista (actual)

Recordando mucho a aquella publicada a principios del siglo pasado:

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Enlace: Whiskey, Tango, Foxtrot?
Vía: Ergo Uno.

El riesgoso porvenir

La economía norteamericana se proyecta en un estado inmediato de recesión. Internacionalmente, hay coyunturas que definirán un sistema económico distinto al tradicionalmente aplicado por el capitalismo global, sintetizando la política económica privada en un sendero con prerrogativas inmediatas a la rectoría del Estado.

 

El corporativismo mundial se ha ungido en una desastrosa situación que origina crisis en los países liados a la economía norteamericana, que define directamente los proyectos en sus naciones dependientes. México, inescapable a la dudosa y trascendente situación en los Estados Unidos, zozobra en la suplicante duda de la necesidad del capital norteamericano y ve, lejano, la posible pero inocua solución que los vecinos puedan aportar para salir del mal económico que padecen.

 

El Poder Ejecutivo, en su interminable verborrea, no define el camino que se ha de seguir para que el efecto creado en los Estados Unidos no azote catastróficamente a la economía interdependiente de nuestro país. Los cambios que resultan actualmente, se reflejan plenamente en la baja de capital y en remesas que son fundamentales para el desarrollo de México.

 

Se tiene que aceptar el devenir irremediable en el caso de que en los Estados Unidos se desplome el sistema y esperar una caída monumental –a las que acostumbrados estamos- para fortalecer nuevamente el resurgimiento. Para lo cual, se debe crear ya un plan que prevea la posible situación para que no amedrente en demasía el bolsillo último de los ciudadanos.

 

En el norte, lo que debería provocar certidumbre, se acumula en el riesgo y el terror al quiebre de corporaciones que deberán sortear todo tipo de estrategias para devolver el cause económico a la normalidad, lo que se traduce en la introducción del Estado en las riendas de las ya finitas y quebradas para regresarles la vida y otorgar nuevo aliento al capital norteamericano.

 

Dicha situación, antes de sostener los bríos para nuestro país y alimentar esperanzas, se resuelve en la antesala de un desastre, de una crisis que lamentablemente no se podrá costear porque se depende totalmente de la economía del norte, haciéndonos parte del evento como meros espectadores que ocupan sus gradas para ser juzgados sin poder intervenir.

 

Debe existir ya la prevención para que el azote no lacere demasiado nuestra situación y disponga de capacidad de acción y reacción, sosteniendo nuestra frágil economía en el desarrollo de políticas sustentables que serenen y calmen el huracán que se avecina, y que de forma trascendental modificará de nuevo nuestra República.

 

Son tiempos electorales en ambos países, y quien proponga soluciones verdaderas será el que pueda conseguir confianza en el voto. Las consecuencias, de no existir plenitud en las soluciones económicas, serán lamentables para todos.

El modelo económico mexicano

México subsiste económicamente en un sistema absurdo y obsoleto. La situación contemporánea necesita de radicales cambios a la estructura y de un saneamiento drástico a las instituciones, incluidas reformas que tajantemente inciten un cambio constitucional a las leyes económicas reglamentarias.

La Nación atraviesa críticos cambios en el sendero económico, mismos que no reditúan tangiblemente en la economía de los mexicanos: la brecha entre ricos y pobres se acelera con el crecimiento de una seudo clase media, sosteniendo a las macroempresas del país con una mano de obra que deja poco a poco de subsistir ante la tecnología, orillando a dicho sector a la prestación de servicios, ya sea pública, a la empresa o a la iniciativa privada.

Ahora bien, con la simulación económica que desde hace más de 25 años, sexenio tras sexenio, se invierte en el llamado neoliberalismo económico, ha dejado tambaleando a la economía con graves crisis y errores inadmisibles que representan confusión y desatino en la inversión y tutela en la economía.

El sistema económico mexicano pertenece a una dualidad de acepciones y teorías manadas de la izquierda y la derecha; estos es, un sistema económico mixto, que según la Constitución pareciera de corte casi socialista, y en la praxis absorbente al sistema global imperante.

Tal circunstancia, como un impedimento teórico para formular un sistema económico coherente y atinado, parece el mayor escollo para el intento de una mejora integral a dicho sistema. Se puede encontrar en estos días una inevitable sanción en el campo energético, que sea mencionado de paso, sería un atentado a la Constitución y quizá, sólo el futuro dictará, un plus ultra a los ingresos de la Federación.

Ahora bien, el fundamento de lo anterior viene a cabo ante la circunstancia real de estos momentos: el sistema mixto mexicano. El petróleo, que a todas luces sería el fundamento natural y único para el cambio de la rectoría estatal en la economía, viene a ser un mero detonante para iniciar cambios profundos en lo referente a la materia económica. Es tiempo de aceptar el fallo histórico del neoliberalismo económico, que no ha dejado un solo día de estigmatizar al país desde que se concibió como modelo. Es tiempo ya de profundizar en la teoría las soluciones, o los planes a mediano y largo plazo, que sometan económicamente al país en un régimen inviolable para salvaguardar los intereses que se impriman

Sea a bien de la izquierda, un cierre total de fronteras, una dictadura económica; sea a bien de la derecha, una apertura total de fronteras, una fideicomiso internacional a la globalización. Sin embargo, se debe sanear el cómodo vicio de mantener ambas posturas que únicamente dañan lo establecido en la Constitución y consuman la tímida postura del Poder Ejecutivo en el momento de originar certeza.

Para bien o para mal, la Constitución debe tener cambios que revoquen el sistema preventivo social y las prerrogativas que otorga a sus ciudadanos, o bien, justificar los ya existentes y permear totalmente la actividad económica para mantener tutela y rectoría del Estado en toda materia económica. Es necesario, debe existir el cambio urgente que centre los esfuerzos de todos en lugar de vagar en ambos sentidos sin un rumbo que aseguro cambios al sistema.

Los extremos pueden ser malos. Pero hay momentos en que son necesarios para tender a la evolución o la extinción.