La Grilla: “Son todos Narcos”

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La violencia desmedida, resultado de la confrontación directa entre el gobierno y los cárteles de la droga, ha llegado a niveles inimaginables y pone en duda la actual política de control de drogas. Existen iniciativas como la despenalización de la mariguana, la libertad a portar ciertos gramajes de varias drogas, coordinación de políticas con Estados Unidos a raíz de la Iniciativa Mérida e incluso feroces defensores del actual modelo basado en la fuerza del ejército. Todas ellas, unas más racionales que otras, con el sentido de salvaguardar la seguridad y paz de la sociedad mexicana.

Sin embargo, nadie ha puesto el dedo en la llaga: Existen cárteles de la droga con una gran capacidad material, financiera, logística, armamentista y humana, porque tienen, en primer lugar, un mercado negro que les permite obtener ganancias de miles de millones de dólares y, segundo, porque cuentan con una base social que respalda, solapa y alienta este negocio.

Según un informe de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) 300 mil personas se dedican a la siembra de drogas ilegales, 160 mil son narcomenudistas, transportistas, distribuidores e informantes y los restante 40 mil ocupan diferentes liderazgos. Muy bien, parece que el gobierno ya tiene resuelto el problema: Enfocarse en esos 500 mil maleantes que lucran a costa de la dependencia física o psicológica de los adictos. Exterminar a esos menesterosos para que “la droga no llegue a tus hijos”. Sin embargo, la realidad nunca ha sido tan sencilla, menos en cuestiones públicas.

Seamos sinceros, cuántos de nosotros no nos hemos echado un gallo, algo que puede sonar tan infantil, puro cotorreo… total, uno no es ninguno, ¿no? Pero no nos hemos puesto a reflexionar que uno, un insignificante cigarro de mariguana es una entrada de dinero para una banda delictiva. Pensemos en ese porro y multipliquémoslo por los cientos de miles que se están fumando en el preciso momento en que lo hacemos nosotros. A eso sumemos las cientos de miles de líneas de cocaína, las millares de pastillas psicotrópicas y así todos esos momentos de consumo que… total, es sólo un toque, uno no es ninguno.

La historia da un viraje interesante. Después de todo el narcotráfico se basa en el consumo individual de todos aquellos que por pasar un rato suave no se detienen a pensar en las implicaciones sociales de gran escala que tiene drogarse –ya no sólo las ejecuciones, la destrucción del tejido social básico: la familia.

Al final del día, todos somos narcos; unos narcos muy hipócritas que culpan al gobierno de no poder controlar la violencia, de no parar a los tapados de Monterrey ni las narcomantas, de no detener las decapitaciones. De acuerdo, el gobierno comparte mucha de la culpa al emprender una política de control de drogas desmedida que sólo enfatiza la confrontación directa y violenta con los cárteles. ¿Dónde queda la crítica a una sociedad hipócrita que en última instancia solapa y alienta esta situación?

Es necesario una política pública de control de drogas que se encargue de paliar (y, en última instancia, desaparecer) los componentes organizados del crimen organizado: logística de contrabando, compra de armamento, banda de sicarios, lavado de dinero, influencia corruptora y liderazgos. Pero también es necesario comenzar a ver el componente desorganizado del crimen organizado: el consumo personal que agregado resulta en cantidades exorbitantes de recursos.

Todos somos narcos. Culpemos al gobierno por su incompetencia, inoperancia y corrupción, pero miremos al espejo y veamos el rostro del crimen, la fuente última de la violencia.

Agradezco mucho a Otháner por invitarme a participar en este blog.

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18 comentarios, agrega el tuyo ↓

  1. David Pineda, opinó:
    March 9, 2009 @ 21:23

    Qué profundo mi estimado Mickey.

    Me dejaste pensando un buen rato.

    Felicidades.

    David.

  2. Miguel,

    En primer lugar, nuevamente un placer que seas parte del equipo de CríticaPura.

    Respecto a tu atinado comentario, creo que como bien lo dices, es necesario “poner el dedo en la llaga”. La estrategia de combatir al narco del lado de la oferta, es decir pegándole de frente a los narcotraficantes (desde el narcomenudista debutante hasta el capo más peligroso), es una apuesta que, si bien necesaria, está destinada a fracasar si no se balancea con una política de combate del lado de la demanda, es decir, del que tu acertadamente hablas, del nuestro, del de los ciudadanos, del de todos. Mientras haya demanda habrá oferta, según la fatal ley económica, y más aún cuando tenemos al mercado más grande del mundo de vecino (sin mencionar que el interno avanza a pasoa agigantados).

    Como bien señalas, la guerra a la oferta se traduce en corromper a las fuerzas públicas debido a su sobre-exposición a la terrible lógica de “plata o plomo”, en violencia sin control, y en una cada vez más peligrosa inclusión de la sociedad civil en este conflicto, que amenaza con pasar a una fase de narco-terrorismo.

    La guerra del lado de la demanda implica la educación gubernamental sobre las implicación de este flagelo, pero, sin duda y en primer lugar, requiere de una toma de conciencia de parte de nosotros, la sociedad, respecto al papel que jugamos haciéndole el caldo gordo a los narcos. Es con nuestro dinero que compran sus armas y hummers, es con dinero del drogadicto ocasional tanto como del adicto incorregible que pagan los sobornos y a los sicarios que nos escandalizan en la nota roja de los medios.

    En el caso del narcotráfico, como en pocos, resulta ilustrativa la frase, “si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.

  3. Alonso, opinó:
    March 10, 2009 @ 15:10

    Qué onda Mike, qué gusto verte por estos sitios. Debo decir que tomas un tema muy actual y desde un punto de vista muy particular, honesto y original. No obstante, debo decir que difiero un tanto de la argumentación que utilizas. Es cierto, como bien lo menciona Aramis, que el fenómeno debe ser tratado tanto en la oferta como en la demanda. Pero me quedan algunas dudas. Dices al final de tu columna que “es necesario comenzar a ver el componente desorganizado del crimen organizado: el consumo personal que agregado resulta en cantidades exorbitantes de recursos.” Pero no sé si infieras que esto debe ser una decisión personal. Si es así, debo decir que no estoy totalmente de acuerdo. Sin duda es de vital importancia la decisión de utilizar o no drogas, pero esto debe ser complementado con políticas preventivas de salud pública. Hasta el momento, ningún país que presuma de una sociedad sana ha sido el resultado puro de una decisión personal. Supongamos que un país quiere reducir los índices de obesidad en su territorio. ¿Crees que una política de salud efectiva sólo mandaría el mensaje de “come sano y así ya no estarás gordo”? Si bien la campaña de comunicación de esta política incluiría este mensaje, para que la política sea efectiva requerirá de la participación estatal en el control de alimentos, en la prohibición de la comida chatarra en centros escolares, en subsidios a alimentos de primera necesidad y de buena calidad, etc. En el caso de las drogas, que considero un problema de salud pública, creo que se debe tener un enfoque similar. Es decir, si bien la decisión de consumir o no drogas puede ser personal, también en este ámbito debe haber una clara participación estatal.

    Saludos,

    Alonso

    Alonso

  4. Amigos todos:
    Antes que nada agradezco los comentarios en este post, pues son fuente valiosa de retroalimentación. Respondiendo a los puntos de Aramis y Alonso: El gobierno (en última instancia el Estado como imperĭum de la norma social) sí tiene un rol inegable en todo este embrollo, no creo haber sugerido en ningún momento que no fuera así. Mi punto central es que mientras los ciudadanos sigamos enfrascados únicamente en la crítica la pésismo desempeño gubernamental, sólo ponemos el dedo en una parte de la llaga. ¡Claro que el gobierno es responsable!, pero ¿y todos nosotros? Esa es mi preocupación. Consumir o no es una cuestión personal, bien, pues comencemos a hacernos responsables de nuestros consumos. Como bien dice Aramis, voltear al punto de la demanda; mientras sigamos demandando drogas habrá quien las suministre.
    Seamos responsables como ciudadanos de este país. Si los estadounidenses consumen, bien, es una parte del problema, ¿y nuestra parte? Comencemos por nosotros, comencemos por ser conscientes de que nuestros consumos muy personales y muy individualizables SÍ tienen una repercusión en el agregado.

  5. Que bonito escriben muchachos.

    Dejenme decirles que mientras el ser humano necesite dinero para satisfacer sus necesidades (sean de supervivencia o de avaricia), existirá los crímenes, narcotráfico, personajes como Carlos Slim y gobiernos corruptos por su fin: recibir ingresos!

    Ahora, las drogas. Las drogas deben ser despenalizadas puesto que la reglamentación de estas solo es el camino mas fácil para un Estado que trabaja para sus cuates. Como lo dijo Denis Dresser :)

  6. Pseudo-C, opinó:
    March 11, 2009 @ 03:22

    Estimado Miguel Tovar,

    Interesante y difícil es el tema que tocas. Como bien dices, hay que partir de una realidad: “Existen cárteles de la droga con una gran capacidad…porque tienen, en primer lugar, un mercado negro…”; sin embargo, difiero con algunos de tus argumentos. Recuerdo la introducción de Luís Astorga a su libro “Drogas sin fronteras”, en donde señala un hecho que muchas veces olvidamos, “los usos sociales de sustancias psicoactivas han formado parte de los seres humanos desde que se tiene registro de su existencia. Dicho de otra manera, la demanda de esas sustancias o la necesidad de las mismas es una constante antropológica”. Astorga reconoce una realidad: las drogas fueron, son y serán usadas por los hombres. Las políticas prohibicionistas tienen las de perder, pues demanda siempre habrá. Esas políticas son resultado del intento por controlar los apetitos y pasiones humanas. El estado debería desarrollar una política que reconociera esa realidad y se enfocara en el problema de salud pública que representa su consumo en exceso, lo que sería más exitoso que la satanización de las drogas.
    ¿La liberalización del consumo de drogas es una utopía? Posiblemente, pero, ¿no lo es también el intento porque los hombres dejen de consumirlas?

    Saludos.

  7. @Pseudo-C: Concuerdo.

  8. Estimado Pseudo C:

    Muchas gracias por tu comentario, son muy útiles como retroalimentación de esta columna.
    Sobre el punto fundamental de tu comentario: “”las drogas fueron, son y serán usadas por los hombres. Las políticas prohibicionistas tienen las de perder, pues demanda siempre habrá””

    Me temo que es un argumento simplista y reduccionista. Drogas siempre habrá… bueno, no lo sabemos; lo que sí sabemos es que el mercado ilegal de drogas ha evolucionado y se ha complejizado; de ser marginal a pasado a ser tremendamente poderoso; de ser pequeño a tener poder de corrupción.

    ¿La gente siempre ha consumido drogas? Seguro que sí.
    ¿Las personas encargadas de suministrarlas siempre han tenido el poder de destrucción -físico, institucional, social- que tienen ahora?
    No, nunca como ahora los cárteles de la droga son tan poderosos.

    Para complementar mi argumento te presento un extracto de otro libro del Dr. Luis A. Astorga A. (Mitología del “narcotraficante” en México, México, UNAM-Plaza y Valdés, 1996.):

    Respecto al tráfico de drogas, en Sinaloa, como seguramente en otras entidades, existe una memoria histórica inexplorada. O visto de otra manera, un tabú, una amnesia colectiva, o simplemente un silencio defensivo y compresible. Una especie de “normalización” de un fenómeno que de relativamente marginal pasó a ser parte de la vida cotidiana, a permear la sociedad y a imponerle, hasta cierto punto, sus reglas de juego. […] pp. 88-89

    Para seguir, complemento con otro libro del Dr. Astorga (El siglo de las drogas, México, Espasa-Calpe, 1996.)

    Lo que parece existir es más bien un mercado de competencia abierta con una dinámica de control social interno y externo donde predomina el estado de naturaleza; un mercado cuyos agentes sociales actúan conforme al ethos empresarial del liberalismo puro y donde los grupos más fuertes tienden a conformar una especie de estructura oligopólica. p. 160

    Mi punto central es sencillo: LA SITUACIÓN ACTUAL NO ES INMUTABLE, LO QUE ES AHORITA NO HA SIDO Y SERÁ AD INFINITUM. LAS CUESTIONES PÚBLICAS SIEMPRE ESTÁN EN CONSTANTE MOVIMIENTO.

    Espero que les sean de utilidad las referencias y la discución que presento.

  9. Pseudo-C, opinó:
    March 11, 2009 @ 20:37

    Estimado Miguel Tovar,

    No creo que sea reduccionista el decir que las drogas llegaron para quedarse; es un punto en el que varios especialistas coinciden, como Astorga o Ethan Nadelmann, por nombrar a dos de los más conocidos; si bien es imposible saber el futuro, creo que Astorga al usar el término “constante antropológica” da en el clavo.
    Al final, el punto es la política prohicionista; como Nadelmann argumenta en varios artículos, la prohibición ha fracasado, pues no sólo no ha logrado reducir el consumo, sino que el crimen organizado y la corrupción han aumentado. La violencia, los asesinatos y la la fuerza de los cárteles son producto de esa política. Si los gobiernos reconocieran esa realidad, podrían definir mejor su papel en la dinámica del mercado de drogas.

    P.D. Sí conozco a Heráclito.

  10. Estimado Pseudo-C.

    Concordamos en el punto en que las drogas son una “constante antropológica”; sin embargo, el punto central de mi artículo es que como ciudadanos debemos reconocer que el consumo individual y solitario sí tiene efectos en un agregado social. Reconocer que fumarse un gallo de mota, en última instancia, está pagando una parte ínfima, pero al fin una parte, de un AK-47 que se usa para seguir fomentando la violencia.
    En un segundo punto: de acuerdo, las drogas llegaron para quedarse, pero ¿y los cárteles? ¿Ellos también llegaron para quedarse? Considero que el Estado debe hacer su parte del trabajo, pero ¿y nosostros? ¿Debemos resignarnos a que las bandas delictivas se apoderen de partes del territorio?
    Una “constante atropológica” bien puede devenir en un verdadero problema ya no sólo de salud pública, sino en la fragmentación del Estado-nación y la sociedad que lo fundamenta.
    Al final, reconocer que las drogas son una “constante antropológica” no resuelve el punto: las drogas SÍ matan… Más allá de la fiesta y el cachondeo del momento, ¿te atreverías a proponer que sean legalizadas las drogas sintéticas que está comprobado su efecto nocivo y destructivo?
    ¿Eso es lo que queremos como ciudadanos?

  11. Aramis, opinó:
    March 11, 2009 @ 22:02

    @Miguel Tovar:

    Me fascina que este post haya despertado un debate intersante, al que, sin duda, me quiero sumar con entusiasmo.

    Hay dos puntos que me parece importante subrayar.

    El primero es el que tiene que ver con la política prohibicionista. Yo creo que el combate al narco exclusivamente por el lado de la oferta y la prohibición de consumo no encuentra su luz al final del tunel. Es indispensable una estrategia de salud pública enfocada en la prevención del consumo y la atención a quienes han caído en la drogadicción. Sin embargo, creo indispensable también apostar por un combate de frente. Ningún estado puede depender enteramente de la prohibición ni de la fuerza, pero es cierto también que el estado (entendido webberianamente) encuentra su última justificación en el monopolio legítimo de la fuerza.

    Las drogas pueden ser una constante antropológica. Pero también la violencia lo es, lo cual no fue excusa para permanecer en la selva hobessiana del todos contra todos (por cierto, Hobbes escribe su Leviatán justamente en una era de fortísima inestabilidad –en su caso civil y religiosa- que ponía en entredicho las capacidades del naciente estado). Ante la constante antropológica de la violencia se han crearon históricamente innumerables mecanismos: tribunales y procesos judiciales por un lado, pero también mecanismos de educación y sensibilización para salir del bestial estado de naturaleza en uno que fuese no sólo de civilidad, sino, como decía Tucídides, de bienestar. Es pues cierto que hay constantes antropológicas, corrientes instintivas que nos llevan a la autodestrucción, pero, en mi opinión, también hay algo en la naturaleza humana que nos llama a crear mecanismos para, después de todo, no sólo sobre-vivir, sino hacerlo sin la constante amenaza de un levantón fuera del antro, o para poder ir a dar el grito sin la incertidumbre de si nos tocará la esquirla de una granada.

    El segundo tema es el de la responsabilidad de la ciudadanía en este problema. Miguel dice que no podemos ser hipócritas en cuanto a la realidad de que cada peso que la sociedad gasta en drogas se traduce en ingresos para los narcos, que a su vez van a parar en los sobornos que compran a las fuerzas públicas, las balas que matan policías y ciudadanos, y las prebendas que le permiten a los carteles tener una base social y una estrategia constante de miedo. De ahí que todos somos narcos. Aunque me duele reconocerlo, el diagnóstico es acertado. Y el problema es que estos narcos no son precisamente empresarios legítimos. Droga siempre ha habido, pero no estoy seguro que sea lo mismo el ritual de recolección y uso de peyote que la compra narcomenudista de ácidos en las escuelas. Tampoco creo que jamás la industria de la droga haya tenido tanto poder ni haya significado un problema de las magnitudes que ahora.

    Y como donde haya demanda habrá oferta, creo que la toma de conciencia ciudadana respecto a este problema, si bien no solucionará todo el problema, sí es indispensable. Recuerdo un chiste en que un hombre le habla a su abogado para decirle: “ya me volvieron a arrestar por cuarta vez, necesito tu consejo jurídico”; y el abogado le responde: “deja de romper la ley”. No todos van a responder el llamado a no drogarse, claro, pero un buen inicio es el reconocimiento, aunque sea en lo más profundo, de que cada inocente churro de marihuana, en la medida que empodera a los cárteles, significa el debilitamiento a las instituciones del estado, y más aún, al tejido social.

    El tema de la legalización es ingrediente obligado de este debate, pero no quisiera extender un comentario ya de por sí largo y quizá intrascendente. Me gustaría, que Miguel escribiera al respecto para poder debatirlo.

  12. Pseudo-C, opinó:
    March 11, 2009 @ 23:45

    Bienvenidas sean las nuevas voces a esta plática…

    Creo que una aclaración ayudará a entender mi posición y mis argumentos. Como bien señalas, con el consumo de cualquier droga ilegal el usuario está colaborando con los cárteles. El punto es, como cualquier prohibición, la de las drogas está basada en “creyentes dispuestos a demostrar la superioridad moral de sus convicciones y tareas” (Astorga). ¿Quién le da al legislador X, el presidente Y o el procurador Z esa superioridad moral? ¿Acaso el tener la misma visión de la campaña antidrogas de la televisora T o del cardenal U?
    ¿Las drogas tienen efectos nocivos? Claro, igual que el alcohol, el tabaco, las computadoras, la coca-cola y muchas otras cosas usadas en exceso. El punto es que, si el estado reconociera la ya tan mencionada “constante antropológica” podría enfocarse en el problema de salud pública que representa su abuso. No apoyo la despenalización del consumo de todas las drogas, sino de aquellas menos propensas a perjudicar la salud de los usuarios, como las drogas “naturales”. Recordemos que México ya estuvo en una ocasión cerca de ese enfoque: cuando el doctor Leopoldo Salazar Viniegra encabezó el Departamento de Salud durante el mandato de Lázaro Cárdenas, ocasión perdida por la presión del principal promotor de la prohibición, el gobierno estadounidense. El estado nos vuelve narcos, esa es la realidad; es momento de que dejer de ser así. La despenalización permitiría al estado tener un nuevo rol: el de productor y distribuidor, el poder definir derechos y obligaciones de los usuarios, emplear más recursos tanto para la educación sobre el consumo de esas sustancias como para el tratamiento de los adictos. El reconocer esa constante no resuelve el problema, pero es dar una paso adelante a una nueva solución, pues el enfoque que se basa exclusivamente en la guerra contra los drogas sólo ha generado una espiral de violencia, porque al final, ha sido esa cruzada contra las drogas y no su consumo lo que ha generado la violencia que se vive en la actualidad.

    En vez de comparar el consumo de drogas ilegales con la violencia, la comparación más pertinente me parece que es con el consumo de alcohol. La violencia pertenece a otro campo y nos llevaría más líneas, por lo que huiré de ese tópico. Menciono el alcohol porque también tiene un efecto sobre la mente, en algún momento fue perseguido y ahora las campañas se enfocan en educar sobre su consumo.

  13. De nuevo, me explico.

    La marihuana, la cocaina, el opio, las metanfetaminas, el LSD, el MDMA y otras drogas, estan penalizadas porque haci le dejan el camino libre a toda la industria de la medicina para seguir haciendo dinero con sus marcas ya establecidas.

    El gobierno mexicano no decidio esto. El gobierno norteamericano sí.

    Primero se penalizo porque las personas blancas no querían que los negros y mexicanos usaran drogas. Después porque los jóvenes se expresaban abiertamente contra la guerra en Vietnam. Ahora porque la industria farmacéutica no lo permite.

    Los ciudadanos no somos narcos porque consumimos drogas! Los narcotraficantes no son criminales porque la venden! El gobierno es el hipócrita porque la reprime!

    Nunca ha existido una consulta ciudadana del tema. Y si llegase a darse una y el pueblo vota a favor de mantener el status quo, sera porque México no tiene mas que Televisa y TV Azteca para informarse!

  14. Andrea Castelló, opinó:
    March 12, 2009 @ 02:24

    Estimado Señor Tovar,

    Su aguda reflexión acerca del problema con las drogas me ha inspirado a pensar en otro gran lastre que atañe a nuestra sociedad: la corrupción.

    Tal vez no esté muy relacionado con lo que usted planteó pero sí creo que es hipócrita de parte de la sociedad en general exigir que la corrupción se detenga cuando la recreamos a diario, cada quien como puede. Nos escandalizamos de los malos manejos de los funcionarios, como cuando ponen a su familia en puestos públicos, pero ¿no estamos faltando al mismo principio ético cuando nos metemos a la fila de las tortillas, damos mordida o nos pasamos el alto?

    Esto me hace pensar que los problemas tan metidos en la médula de nuestra sociedad tal vez tengan más que ver con la cultura que con problemas públicos cuya solución esté al alcance del gobierno. Es sólo una reflexión que me ha inspirado…..

  15. Leandro, opinó:
    March 12, 2009 @ 02:57

    @Jorge v.:

    “Los ciudadanos no somos narcos porque consumimos drogas! Los narcotraficantes no son criminales porque la venden! El gobierno es el hipócrita porque la reprime!”
    Los narcotraficantes no son criminales porque la venden!

    neta? chale ps ya solucionamos el problema. hagan a este señor secretario de seguridad… tsss que gracioso, y que clavados todos

    Hahahaha y eso de que nunca ha habido una consulta ciudadna pero si existiera y no votan como yo opino todos son tontos menos yo ,,, tsss, no manches, que pejista

  16. Miguel, aplaudo tu postura frente al todos somos narcos. El gobierno tiene que empezar una campaña que haga conciencia social y que haga en parte responsables de los problemas de seguridad a todos aquellos consumenudistas. Lamentablemente, hay gente que no son hipócritas, simplemente no se han dado cuenta de que un gallo siginifica un nuevo muerto en Ciudad Juárez, es fuerte pero verdadero.
    Inclusive hay quienes en su fiesta traen como tema de conversación la seguridad nacional y culpan de todo a los distintos ordenes del gobierno, sin percatarse que al final son ellos el eslabon último de la cadena de ilegalidades y el objetivo del crimen organizado, el arropamiento social.
    Hay una guerra, que desde el momento de haberle llamado guerra fue una lucha perdida. El combate al narcotráfico es un asunto social, un problema de educación, un problema de salud un problema que va mucho más allá de las fronteras mexicanas. El problema con el gobierno es que enfoca todas sus baterias en la inseguridad, que para los próximos 5 años es un tema irresuelto. Por primera vez, deberían las autoridades gubernamentales mirar hacia los próximos 20 años y tomar cartas en el asunto para que México empiece a ser un país funcional, dejar las políticas cortoplacistas a un lado y pensar en las nuevas generaciones, que son el futuro del país. Lamentablemente, éste aun es un tema útopico para los partidos políticos.
    Saludos Miguel…

  17. Harvard Economist on why marijuana should be legalized

    http://www.youtube.com/watch?v=Ti3QAlKx10c

  18. Estimado Tinoco.

    Muchas gracias por comentar en este espacio. No podría estar más de acuerdo. Es necesaria una visión hacia el futuro que nos permita figurar el futuro que queremos como país. Lo más importantes, concretar políticas públicas (sí, soy administrador público) incluyentes que permitan un arreglo societal de largo aliento -esto obviamente mediante las organizaciones de la sociedad civil.
    No es cosa sencilla, pero México bien lo vale.

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