El historiador March Bloch solía citar aquél proverbio árabe que dice que los hombres se parecen más a su época que a sus padres. Siempre he encontrado fascinante esta frase que, mediante la analogía, me parece aplicable y sobre todo vigente a la época que le ha tocado vivir a nuestra generación, una que se reinventa a un ritmo vertiginoso.
Vale decir que parecerse a su época no significa asimilar pasivamente y como por ósmosis la tendencia del momento. La vocación crítica, por el contrario, es precisamente uno de los sellos distintivos del pensamiento joven, del espíritu de la época, de nuestra época. La crítica se ve hoy más que nunca favorecida por innumerables ventajas: en México, como en muchas otras latitudes, la creciente complejidad de la sociedad invita a buscar en lo diferente nuevas fuentes de inspiración en lugar de intolerancia. Este conocimiento de ‘otredades’, lejos de disolver la propia personalidad, la enriquece, y obliga a la mente, en medio de un buffet de ideas, al pensamiento crítico. Sumado a ello, la facilidad de nuevas tecnologías para comunicar, crea un nuevo paradigma: si antes la fuerza expresiva llamaba a ‘tomar las calles’ como la gran conquista para realizar los cambios, hoy la consigna principal es ‘tomar las ideas’. Actuar es el otro término del binomio, naturalmente, pero sin un ejercicio previo de crítica, de apropiación y construcción de la realidad mediante la palabra, el ímpetu de la acción peligra perderse en un mar de desatinos, sin faro que ilumine el curso a seguir.
Valga pues este pequeño prolegómeno para resumir la convicción con que, desde hoy, me uno a CríticaPura, un espacio que refleja este esprit du temps crítico, que si bien nos ha tocado vivir, también nos toca construir. Saludo y agradezco al equipo de IndieWeblogs, y en especial a Germán Sadday, agudo observador y gran amigo, quien me habló de CríticaPura, y a Otháner Kasiyas, el nombre detrás de la idea, quien amablemente me invita a participar. Sobre todo, espero lograr una comunicación bidireccional y tener, mediante un debate fresco e inteligente, mucha retroalimentación de ustedes, los lectores.
Las televisoras y los spots del IFE
Y para empezar la semana nada mejor que un día feriado, como este lunes. Una de esas jornadas taciturnas, ricas, en que uno descansa viendo un poco de televisión, un buen programa o un buen partido. Todo, claro, si la transmisión no se frustra por un spot del IFE. En efecto, los alcances y limites de la reforma electoral de 2007 ya se están poniendo a prueba recién arrancan las precampañas de este año, y lo que pasó este fin de semana da para un buen debate, sobre todo en lo que al papel de los medios se refiere, y a cómo el IFE pretende llegar a la conciencia de los ciudadanos.
El sábado y el domingo, los partidos de fútbol y el supertazón fueron interrumpidos por los tiempos que la ley asigna para partidos políticos y para el IFE, una situación que desde el mismo fin empezó a crear polémica en los sitios electrónicos de diarios como El Universal, y la razón es que, de acuerdo a la ley, desde este momento las televisoras deben dedicar parte de su tiempo a tales fines. La polémica, sin embargo se genera porque los anuncios no se pusieron en la barra de comerciales, como se suponía, sino interrumpiendo la programación regular, en este caso, el partido Monarcas-América, y el encuentro (buenísimo) en que los acereros de Pittsburg lograron su sexto campeonato contra los cardenales de Arizona. Esto generó un comprensible malestar entre los televidentes, pero encendió también la critica desde otras trincheras.
¿Pero qué es lo que está detrás de esto? En primer lugar, que las televisoras, a decir del IFE (que rápidamente se deslindó), le están pasando la factura de esta obligación legal a nosotros, el televidente. Para no sacrificar tiempo de anuncios comerciales, que venden y venden bien a sus patrocinadores, meten los anuncios del IFE en medio de los programas. Las televisoras, recordemos, tienen concesiones para su señal de parte del estado, y la comunicación es considerada un bien de interés público. Y no es que se les esté exigiendo a las cadenas de televisión un sacrificio irracional. El estado, por ley, tiene 48 minutos de tiempo aire en televisión que puede emplear para usos oficiales. La reforma electoral de 2007 contempló que los anuncios del IFE y de los partidos políticos para esta temporada de precampañas (24, 000 spots aprobados que nos bombardearán desde ahora) entraran como parte de ese paquete de 48 horas que de por sí se tiene reservado. No hay que confundirse, pues, las televisoras no mostraron este fin de semana voluntad para cumplir su parte del trato.
En segundo lugar, y lo más preocupante es que esta intromisión de estos anuncios puede ser un tiro por la culata, y en lugar de lograr su labor concientizadora de la importancia del voto, genere une estado de malestar del televidente hacia el instituto electoral y los partidos, en un año que elige nueve gobernadores, renueva el Congreso, y elige cientos de representantes en varios estados. Y no es para menos, ¿quién quiere perderse el gol mientras contempla, incrédulo, a Jesús Ortega invitándolo a votar?
Legisladores y representantes de todos los partidos, empezando por Manlio Fabio Beltrones, coordinador del PRI en el Senado, desde el sábado ya han levantado la voz exigiendo que Televisa y TV Azteca no quieran servirnos cognac rebajado y pongan los anuncios en los comerciales, no en la programación, y le eviten al televidente un mal rato que le irrite. Se puede debatir si el ciudadano debería ser lo suficientemente abnegado como para renunciar al momento estelar de la película o a la tanda de penales a favor de escuchar a un partido hablándole de su plataforma ideológica. Pero ese es otro tema, lo cierto en este momento es que las televisoras han dado un golpe de fuerza desafanandose de su obligación, y el IFE y los partidos han alzado la voz. La pregunta que tener en mente esta semana que se vaya resolviendo el asunto será: ¿caeremos en el chantaje, o de verdad los partidos, desde el Congreso, se impondrán con la fuerza de la ley?. Ojo, que se están jugando su propia razón de ser: si no defienden la ley que ellos mismos crearon, más de uno va a empezar a preguntarse por qué los mantenemos cobrando su dieta. Dejar que esta acción pase de bola y no marcarles strike a las televisoras sería un peligroso precedente. Las instituciones se fortalecen en la acción, no sólo en el espíritu de la ley.
Este será uno de los temas de la semana, y no para menos, se trata de uno de los actores más importantes, los medios de comunicación, frente a los poderes legales del estado y las instituciones. Lo que pase con este incidente, a caso menor, será termómetro de lo que podemos esperar en términos de respeto a la ley para este reñido año electoral.
Con gusto puedo ya leerte en este espacio estimado Aramis. Sé que tu opinión y tus colaboraciones serán de gran valía para acrecentar la criticidad tan necesaria en estos tiempos. Los mejores deseos en esta y las publicaciones que vendrán. ¡Saludos!
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Mi estimado Aramis, qué gusto encontrarte haciendo tan buen uso de la palabra. Pasaré seguido por aquí, de eso no hay duda. Qué agradable, además, que se traten temas tan diversos, tanto de política nacional como internacional. Las televisoras, uff, son caso aparte.
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Soberbio, simplemente soberbio, me encanta que seas parte del equipo
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Que post tan atinado!
Y si eso de poner los comerciales politicos a mitad de la programación hara que les salga el tiro por la culata, se me hace la cosa más estupida que han hecho los partidos politicos y el IFE.
Y les aporto una idea a estos partidos, no solo me quejo, porque no mejor usan Pequeñas Cintas en la parte de abajo para pasar la información? Asi no estorban y recibimos de manera más amenas la información politica.
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hola Aramis me gustó tu comentario, es informativo y de analisis. Estaré esperando tus publicaciones, felicidades
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Los alcances y las limitaciones de esta nueva legislación para radio y televisión fueron puestos a prueba de inmediato por aquéllos que precisamente se vieron más “áfectados” por ella. Es cierto que hay que defender esta nueva ley, y si es necesario, modificarla para que cumpla con los objetivos para la que fue creada.
Sin embargo, considero que además de las posibles deficiencias de esta reglamentación, la actitud de las televisoras también evidenció algo que no es nuevo ni sorprende a alguien: que a pesar de la enorme responsabilidad que deberían tener las televisoras por el enorme alcance y poder que tienen (más en una sociedad como la mexicana), éstas van a actuar siempre buscando sus propios beneficios, sin importar cómo y a quiénes pueden afectar. Pensar que esto va a cambiar sería muy ingenuo.
Por último, hay un aspecto que señalas que es muy importante y que no deberíamos olvidar: que la señal que utilizan estas televisoras es finalmente una concesión del Estado. Sin embargo, pensar en el posible retiro de estas concesiones nuevamente resultaría sumamente ingenuo e improcedente…
Felicidades Aramis, en mí tendrás un asiduo lector. Saludos
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@Alessandro Triacca: Gracias a todos los que me han comentado este post. Arranco la participación en CríticaPura sintiendo una calurosa bienvenida del equipo de IndieWeblogs y una buena recepción con lectores que, en este espacio o en mi correo, me han obsequiado sus opiniones.
Sandro, anotas muy bien que pensar en que las televisoras van a auto contenerse y ceder a la causa democrática, sin más, el tiempo aire que facturan a sus patrocinadores es ingenuo. Faltó comentar en el post que tampoco se trata de satanizar a las cadenas de televisión. Ellas son un factor real de poder, están haciendo su juego, y lo saben hacer bien: creo que la interrupción de programación con los anuncios del IFE y los partidos fue muy a propósito, como una forma de ir midiendo hasta dónde pueden llegar. Por ello es importante no dejar escapar este hecho, porque si se minimiza aduciendo que fue un incidente menor, el mensaje que se manda es que las instituciones están dispuestas a hacerse de la vista gorda, y pronto las televisoras van a dar un paso más para volver a calibrar si pueden estirar más y más la ley. Es cuestión de ser muy claros en este momento para no sentar un precedente difícil de revertir. Es buen momento además, para demostrarle a los ciudadanos que la ley se cumple, porque como anotamos ya, si no se cumple al inicio de las precampañas, que podemos esperar a mediados de año, cuando los comicios estén a días.
Un saludo a todos y gracias de nuevo por sus comentarios.
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Estimado Aramis:
Esto que planteas aquí pues viene siendo me parece el asunto con el IFE desde el 2006 (un asunto que tal vez desde antes estaba allí pero que no fue hasta ese año que se hizo evidente) esto es: su debilidad como institución.
No es una cuestión menor, pero el asunto es bastante complejo. Por un lado, lo que tu bien mencionas en tu segundo comentario de que no debemos olvidar que las televisoras estan haciendo su juedo, y cómo actores racionales es lo que les toca, actuar con la lógica de la empresa que busca maximizar sus utilidades. Y, justamente allí es donde debería entrar la regulación activa del Estado. El IFE en este caso como representate de los intereses de los ciudadanos en aras de que su cumpla la ley sobre los tiempos y las formas en cómo se asignarán esos tiempos de publicidad política al aire. Pero hace falta más que la voluntad del IFE. Esto, como apuntas es un claro desafío por parte de Televisa y TV Azteca, el problema es que estamos atorados. No podemos realmente esperar que nuestros legisladores hagan algo al respecto, porque están completamente coludidos y se necesitan mutuamente (televisoras y partidos políticos), ambos generán beneficios para sus intereses. El asunto aquí también es que le han dado la vuelta lo legisladores a hacer la reforma a la Ley de Radio y Televisión necesaria. Entonces pues mientras no se muevan en eso, será muy dificil que podamos esperar que el IFE o la Corte hagan algo.
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