
Este fin de semana, se terminó de desdibujar la izquierda mexicana, dictó letra a letra el epitafio de su tumba. En Michoacán se dieron cita los perredistas para discutir su futuro. Mi compañero Germán Sadday, apuntaba (antes de los acontecimientos del fin de semana) que esta sería obligadamente, una oportunidad para renovar o refundar el PRD. En diversos medios, se les mandó el mensaje: se renovaban o morirían, tal parece que optaron por lo segundo.
Hace aproximadamente 15 días, Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del partido, mandó una misiva condenando la actitud del partido, los resultados electorales, el alejamiento de la ideología que había por primera vez, institucionalizado a la izquierda en un partido competitivo y con objetivos claros y plausibles. La carta, fue ignorada, le hicieron lo “de la madrid” y mal agradecidos, desdeñaron los comentarios de su fundador; quien valga decirlo fue la única voz con razonamientos lógicos para superar la crisis del partido de izquierda.
No pasó nada, se habla de una refundación de aquí a diciembre. No expulsaron a Andrés Manuel López Obrador, no se pronunciaron statements importantes acerca de una refundación. La izquierda, huérfana, no fue valiente, se conformó con seguir negociando posiciones, manteniendo sueldos, burocracia, “una chambita”. Abandonó la tarea fundamental de la izquierda como impulsora indiscutible de cambios trascendentes en la vida democrática de México. Olvido su propia historia, sus propias luchas, sus grandes logros, dio la espalda a millones de electores que han depositado su confianza en el partido y sus candidatos.
Mientras lo anterior tenía cabida en Michoacán. En Oaxaca, AMLO se destapó, sin partido, para contender en la elección de 2012; ello viene a sellar la tumba cavada. AMLO artífice de lo mejor que le ha pasado a la izquierda mexicana y su propio verdugo, tensa la crítica posición amarilla y nos recuerda, que, con o sin instituciones él hará lo que “el pueblo bueno” le dicte. Tras 3 años de desgaste, vimos que López Obrador, no vale ni una tercera parte en votos de lo que valió en 2006, sin embargo la atomización del voto que promovió, acabó dándole el triunfo al partido del “innombrable”. Si hoy fueran las elecciones, seguramente Andrés Manuel se reelegirá como presidente legítimo, por otra vía, imposible.
Definitivamente la congruencia política no tiene cabida en, no digamos un partido político, sino en la sobremesa que el stablishment debe realizar consecuentemente. La salida superflua que marcó el Cónclave de Morelia, desatinó en la supervivencia de algunos líderes que debieron, desde la estrepitosa derrota, dignamente renunciar a sus cargos partidistas. El diálogo es inexistente e imposible en las filas del PRD. Ahora sí que, el que tenga más saliva que trague más pinole… y que Marcelo, mesuradamente, no ha entrado a la pelea que Obrador propone en el PRD.