Recorte hacendario

Agustin_Carstens.jpg

El informe de la Secretaría de Hacienda, nos dice que faltarán 542 mil millones de pesos en los ingresos públicos. Casi el 30 por ciento de esta caída, se debe a la baja de los ingresos provenientes de la exportación de petróleo. En otro rubro, importantísimo, está la estrepitosa caída en la recaudación de impuestos, dado que ante la crisis actual, si el gobierno se ve disminuido presupuestariamente en esas cantidades, pues los ciudadanos, se la ven peor, lo que por muy responsables que sean, prefieren comer antes que pagar IVA o IETU o tenencia. Estamos ante un escenario verdaderamente complejo.

El gobierno tiene desde luego una serie de mecanismos financieros para tratar de solventar este faltante, dado que, por ejemplo, aseguró las ventas del petróleo en 70 dólares por barril, otro tanto vendrá de las ganancias del Banco de México, otros más de los fondos de estabilización creados en el sexenio anterior, en la segunda bonanza petrolera más grande de nuestra historia. Así podemos decir que el panorama no es tan desalentador, pero la legislatura entrante, independientemente de su ideología tendrá que asumir la responsabilidad de hacer cambios mayúsculos para reestructurar la economía del país. Porque si bien ahora tenemos de donde solventar esos faltantes, el próximo año nadie lo garantiza.

Se estima que la crisis financiera ya tocó fondo y que inicia el proceso de recuperación, las cifras son desoladoras. Hoy México tiene cinco millones más de pobres, lo que nos da un total de 50.1 millones que viven en pobreza, de esa cantidad, 19.1 millones no les alcanza ni para comer. Entonces estamos frente a la posibilidad de reestructurar el rumbo económico pero con un escenario donde según el INEGI la brecha entre ricos y pobres aumentó como nunca antes. Paradójicamente en este país convergen una de las fortunas más grandes del mundo y quien percibe sólo 707 pesos al mes.

Las soluciones financieras- hacendarias, son pocas; es decir, o se sigue recortando el gasto público o se gravan más impuestos o un remix de las dos anteriores. El problema radica en que si no se generan motores de desarrollo y crecimiento, si no se “despetroliza” la economía, no vamos a poder salir adelante. No podemos seguir avalando el modelo actual, un modelo de capitalismo estatal mal aplicado, un modelo con grandes monopolios y poca competencia, un modelo disfuncional, donde todos quieren seguir viviendo del presupuesto pero nadie hace nada para que éste crezca.

Todos debemos asumirnos socios en esta tarea, de lo contrario, vamos a seguir marginándonos del resto del mundo. Y no sólo se trata de cambios económicos, sino políticos, sociales y culturales. Debemos exigir la reelección legislativa, tenemos que tener más poder los ciudadanos para hacer rendir cuentas a los políticos. Se debe invertir en educación, infraestructura, ciencia y tecnología mucho más que en programas sociales. Acabar con sindicatos y monopolios que tienen ahorcado al país. Quienes creemos que podemos hacerlo, tenemos que difundir una nueva cultura donde el planteamiento sea que es mejor trabajar, innovar que extender la mano, que es más divertido emprender que mantener el statu quo.

Sobre el Autor

Editor en jefe

¡Sígueme en Twitter!