Que no se acaben los pobres

Parece que la premisa de muchos actores de la clase polÃtica, es la del tÃtulo de este post. Mencionaba en estas mismas páginas las cifras oficiales, alarmantes, cada vez hay más pobres. Sin embargo, los discursos oficiales no han cambiado, “debemos terminar con la pobreza” “nuestro esfuerzo nos sacará adelante” aseguran los polÃticos; ¿será cierto?.
Hoy, como lo decÃa, México se encuentra en una encrucijada y, debe tomar decisiones donde está en juego tener más pobres o no tenerlos. Las leyes que actualmente rigen en materia económica, tienen una serie de trabas que cancelan toda posibilidad de crecimiento. Leyes que limitan y acotan la inversión, que castigan la competitividad, que satanizan mayor déficit público. Leyes que, obsoletas, deben de ser analizadas una a una y pensar que podemos sÃ, ser un paÃs distinto.
Se debe hacer énfasis sobre todo en la apertura total a la inversión: que el mundo invierta en México, de lo contrario el número de personas que no tienen para comer seguirá en aumento. Pero tal parece que la clase polÃtica defiende y protege la existencia de los pobres, promueve miles de estudios sobre la pobreza en México y sus caracterÃsticas, pero no hace nada por que se estudie la riqueza del paÃs. Y la defienden porque prefieren a un pueblo ignorante, sin competitividad, sumiso. ¿Qué harÃa el gobierno si nadie necesitara de los programas asistenciales? ¿Dónde irÃan todos los empleados que son parte de los favores polÃticos, y que trabajan en esas áreas? ¿Qué harÃan los candidatos sin pobres a quién regalarles despensas, láminas, invernaderos o dinero? ¿Qué harÃa la iglesia sin la mitad de sus feligreses rezando por comida? Mejor que no se acaben, deben pensar.
Cito a Héctor Aguilar CamÃn:
Un paÃs de consumistas con expertos en cómo gastar frÃvolamente podrÃa ser mejor que un paÃs de pobres con expertos en cómo salvar a los pobres.

