Que la revolución cobre su cuota.

En el PRI Jalisco se vive una revuelta al interior, una búsqueda de culpables y un claro ajuste al déficit de evaluación interna que han marcado los primeros seis meses de Gobierno entre los Gobiernos Municipales de emanación priísta, así como del Congreso Local y los diferentes grupos de poder que integran la cúpula partidista del Estado dada la poca fiabilidad en resultados tangibles.

La sucesión total en la zona metropolitana de Guadalajara –Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque- hacia el Partido Revolucionario Institucional auguraba cambios radicales en las estructuras de Gobierno y en la adaptación y adopción de políticas públicas para el desarrollo sustentable de la segunda ciudad más importante de la República; así como la entrega de cuentas inmediatas una vez de logrado el poder en el bastión que tradicionalmente ocupó el PAN.

Las tribulaciones del Congreso Local, cuyo ojo del huracán actualmente es el ex presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, Carlos Corona Martín del Campo, establece una estrategia poco ortodoxa en los manejos de las redes políticas que cubren la totalidad de las fuerzas en su interior. Expuesto al escenario, con un disminuido apoyo por parte de legisladores del tricolor, hacen del Secretario General del Congreso, un quiebre parcial para el choque mediático entre PAN y PRI sin entablar claramente el golpeteo político que debiera ser equitativo para toda la fracción.

Para Carlos Corona, liado directamente a la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, confabulan los argumentos de diputados de PAN y PRI en un contubernio que, efectivamente, tras una auditoría o investigación donde resulte responsable, debe rendir cuentas para aclarar la situación del Congreso; antes, sin comprobarse aún nada y sin dejar espacio para la duda, es inmoral y anti ético que los compañeros de su partido, en un acto de poca fe e inestabilidad política, olviden de golpe la importancia de un cargo como el del Secretario General.

Y es que, para el buen trabajo y la negociación de acuerdos, es indispensable contar con una figura fuerte, con aval y segura en el Congreso, como la es la del Secretario. Clave e indispensable en la armonía de los trabajos legislativos, sin el beneficio de la bancada que lo ha sugerido para encabezar el cargo, fungiría solamente en un frágil intento de acuerdo y en un convulso esfuerzo por acoger cargos políticos.

Los legisladores priístas deben sopesar la situación: No es conveniente para su instituto político ni para la sana convivencia en su política interna una ruptura de tal medida; ni siquiera, el escándalo que causaría en apenas seis meses de gestión tricolor. No hay que olvidar que se viene, indiscutiblemente, el año más fuerte en la juerga de los intereses políticos para todos los partidos.

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