Puentes legitimados, la música al servicio del poder.

A éstas alturas nos debe quedar muy claro una cosa, todas nuestras acciones, incluida la inacción, son actos políticos, legitimadores de posicionamientos ideológicos, culturales y económicos, como dicen en derecho, el desconocimiento no exime de la culpa. Así que cualquier individuo que se niegue aceptar su papel en el enmarañado social, pero sobre todo, cuando se es conciente de las connotaciones y consecuencias de los actos, se peca de arrogancia y cinismo. Claro, no quiero parecer uno de esos Tupas (véase: Crust punk región 4 morador del centro de Guadalajara) que cree que debemos aislarnos, comer basura y esperar a que unos dreadlocks naturales perforen nuestros cerebros. Si bien, es cierto que el sistema de explotación e injusticia se extiende a lo largo y ancho de la sociedad contemporánea, también es cierto que dentro de la red global hay espacios para la acción y la creación de manifestaciones personales, pequeñas para el conglomerado total pero grandes para nuestro microcosmo, no comparto la visión fatalista de creer que absolutamente todo está mal.

Con lo que realmente estoy de acuerdo, es que en ocasiones tenemos la oportunidad de actuar sin poner nada en riesgo, además que dicha acción puede mandar mensajes muy claros al poder hegemónico. Hoy al momento de redacción de este post, se lleva a cabo el concierto por la inauguración del puente colgante Matute Remus, el cual nos costó la considerable y nada despreciable cantidad de 550millones de pesos. Más allá de dar un análisis de lo inconveniente del puente (ya que me declaro un neófito en cuanto a temas de urbanismo, además de que podrán encontrar un mejor análisis con las varias organizaciones locales dedicadas al asunto) me parece interesante, tal vez terrorífico si me pongo melodramático, la estrategia de legitimación del gobierno de Jalisco para una obra que desde el comienzo se enfrento a la oposición de cientos de ciudadanos.

Hoy fue una de esas oportunidades de mandar un claro mensaje a quienes rigen con el poder de la santa cruz y la bendición papal, pero que se desperdicio ¿inocentemente?; por un lado está el gobierno que hoy da un mensaje claro y certero: tiene bien medida a la chairada tapatía, a los frezapatista y tecnohippies locales (sin la intención de herir susceptibilidades). Espero no parecer muy conspiracioncita, pero me da la impresión que la selección de bandas y DJs para el día de hoy, fue completamente planeada para legitimarse ante sus mayores opositores, no es que dude que a Emilio le guste Austin Tv (habrá que investigarlo) pero ya en ocasiones se ha demostrado que no precisamente es el tipo de música que prefieren nuestros gobernantes (véase Belanova y el Recodo para los panamericanos). Además que la inauguración incluya un paseo en bici justo cuando el tema está siendo fuertemente impulsado ¿no les levanta ni el más mínimo sospechosismo? Haya sido planeado o intuitivo, quienes están del otro lado de la ecuación no hicieron lo propio.

En el concierto hubo quienes habrán despotricado contra el proyecto, pero que cómodamente disfrutaron de los beats de algún disc jockey londinense completamente gratis, siempre excusándose con la nada trillada “ya la hicieron, ya ni modo” claro, habrá quienes vayan y se congratulen de las faraónicas obras del gobierno panista y están en su legitimo derecho de celebrar, pero ¿y los demás? No es que este insinuando que me hubiera gustado una especie de boicot organizado al evento, sino que en mi opinión personal creo que hubiera sido bastante interesante la inasistencia espontanea de los jóvenes jaliscienses, mañana saldrá el gober piadoso presumiendo la concurrida asistencia, así mágicamente se habrá legitimado la obra.

Como último elemento están las bandas, quienes también ya tienen su frase de cajón “Yo no hago política, hago música”. Tal vez con el DJ extranjero no se aplique ya que desconoce la situación local, pero ¿y los locales? ¿Por qué prestarse a los juegos del poder hegemónico?¿ La ¿banda? Tapatía Sussie 4 tan desconectada estará del acontecer público? También cabe la opción de que estén de acuerdo con la obra y entonces me retracto ya que es completamente valido, pero ¿y si no? ¿es válido únicamente guiarnos por la ideología del dinero? Tal vez, pero los que estamos a nivel del piso ¿de verdad queremos que quienes tienen estas visiones sean nuestros chamanes en nuestros tecnorituales paganos contemporáneos?

Hoy ciudadanos y músicos, (refiriéndome a quienes anteriormente manifestaran su desapruebo a la obra) tuvierón la oportunidad de hacer un acto simbólico y altamente mediático y se desperdició por ese espíritu hedonista (en el sentido más banal y burdo) que permea una buena parte de la juventud contemporánea. La entrada llena de mis prejuicios personales y con todo el ánimo de molestar, espera simplemente reflexionar un poco de la incongruencia con la que vivimos todos, pero que en ocasiones esos pequeños resbalones ayudan a sostener a quienes ostentan los privilegios de ser gobernantes.

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