¿Polarizar a la ciudadanía de nuevo?

Felipe Calderón, titular del ejecutivo de la Federación, emprende la ruta electoral que su sucesor Vicente Fox comenzó en las elecciones del 2006. La estrategia del blanquiazul parece ser la misma para las elecciones presidenciales del presente año, utilizando la polarización de la sociedad, la cimentación del temor y el golpeteo en la política para sostener el acceso a la sucesión presidencial por parte de la candidata del partido oficial (PAN).

¿Qué justifica o motiva al presidente de la República a mostrar una encuesta sobre preferencias electorales en un acto privado? Los números de la encuesta están de más, subjetivos, irrelevantes. Lo importante del acto es que el presidente, en afán de beneficiar la preferencia por la candidata del PAN, precise en hacer política para aumentar las cifras de su partido.

Calderón está cometiendo un grave error que abonará una crisis política como la sucedida en el 2006. Es claro que la división entre los mexicanos estará de relieve nuevamente si acciones y situaciones de esta naturaleza comprometen a las figuras y a las instituciones establecidas.

No es sano, ni para el presidente, candidatos y sociedad, que el titular del ejecutivo federal se enliste en la contienda electoral. ¿Por qué? Porque los procesos, la confianza y la certidumbre de las elecciones se erosionará y resultará en crisis y vicisitudes terribles como las del actual sexenio.

Calderón lo sabe. Sucedió entre él y Obrador. Fox entró a la contienda y se siguió una crisis política irremediable entre todas las facciones del país. Entonces, a sabiendas del resultado y las consecuencias, con su falsa máscara de demócrata ¿qué sentido tiene que el presidente de la República inicie el golpeteo?

Guste o no, Calderón es el presidente de los mexicanos y es él mismo quien tiene que tomar su papel en toda su magnitud. Los Pinos no pueden funcionar como una agencia de colocación para políticos del PAN, sino representar hondamente en la política pública las necesidades de la nación entera.

A nuestro país le hacen falta acuerdos, diálogo, estabilidad política y sensatez en momentos de elecciones. Si el presidente quiere hacer campaña a favor de alguien, que renuncie y tome banderas. Hay mucho que hacer por este maltrecho país. Calderón debe entender que la mejor campaña que puede hacer por Josefina ya la hizo con su gobierno en más de cinco años. La continuidad o el cambio de estafeta dependen ya de los ciudadanos.

 

 

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