Se nos acabó la magia, el sueño se termina, por cada barril menos que deja de producir Cantarell estamos más cerca de dejar de ser lo que quizás fue una de las únicas cosas en las que, como nación, nos poníamos de acuerdo en que hacíamos bien y nos sentíamos orgullosos, “México es un país exportdor de petroleo”, decíamos…
Y el entendernos como tal, a su vez fue nuestro yugo, el aceptarnos símplemente como un petroestado, en medio de la abundancia, del dinero fácil, propició por muchos años gran cantidad de vicios que arrastramos, como pueblo, como ciudadanos y como gobierno. No es nueva la tésis que dice que a México el haber tenido su minita de oro negro ahí guardada le ha traido más males que bienes; como nación tuvimos dinero de manera relativamente fácil, dinero que fue mal invertido y mal distribuido, en los últimos años ese vicio se exacerbó, el despilfarro voraz acabó con la bonanza, no hubo excedentes petroleros que alcanzaran.
Ahora estamos parados, viendo hacia atrás y lo que vemos son 30 años de historias de corrupción, desde el sindicato de Pemex, desde sus diferentes administraciones, desde el gobierno en turno. Vemos triangulación de capitales para apuntalar candidatos presidenciales (Pemex Gate), vemos concesiones por adjudicaciones directas otorgadas a familias y amigos de diferentes actores de la política actual y de antaño, vemos a bandas de ladrones coludidos con autoridades ordeñando oleoductos… y así podría seguir enumerando los casos de corrupción y despilfarro, el petróleo daba para eso y más. Cantarell llegó a producir 2 millones de barriles diarios, el barril de crudo llegó a costar más de 100 dlls., en contraste, al final de este sexenio con suerte llegaremos a los 400 mil barriles. Quizás por eso en muchos sentidos nos volvimos un país flojo, un país sin visión, que no supo ver y no supo escuchar cuando se le dijo que algún día la mina de oro se acabaría; un país que no entendió que la riqueza petrolera de nada sirve si no se invierte en ciencia y tecnología para aprovecharla y de esa forma nos convertimos en un país con mucho oro negro, pero sin la capacidad de transformarlo en activos económicos, porque no entendimos que millones de barriles vendidos al día significarían billones de dólares que tendríamos que gastar en productos derivados del petróleo, no lo entendimos o permitimos que se nos obligara internacionalmente a no hacer nada, nos prestaron dinero pero nos condicionaron ciertos ámbitos de nuestro desarrollo como nación. Fue así que nunca tuvimos refinerías al nivel, fue así como nunca se invirtió en ciencia y tecnología y terminamos por desmantelar el Instituto Mexicano del petróleo, fue así como nuestra educacíon se fue enfocando en crear generaciones de técnicos y mano de obra calificada y no desarrolladores de ciencia y tecnología; finalmente, fue así como nuestro campo fue quedando abandonado, sobajado y humillado… total, teníamos el petróleo.

La primera ley de la petropolítica
Y ahora volteamos hacia adelante y nos preguntamos qué vamos a hacer, ordeñamos de más a la vaca, la dejamos moribunda, moribunda como nuestra economía que según los conservadores diagnósticos de Casterns se encuentra en estado de Shock, el más grave en 30 años, dice él. Pero que otras voces aseguran que la situación no ha sido así de crítica desde la revolución de 1910. ¿A dónde nos arrimamos en medio de esta crisis mundial?. Históricamente hemos gozado de 4 grandes ríos de la abundancia, el mayor de ellos el del petróleo, ya vimos en qué estado se encuentra. El río de las remesas que nos llegan del extranjero se seca rápidamente y no es algo que se vaya a solucionar cuando se acabe la crisis, los paisanos que han fincado su vida en Estados Unidos cada vez mandarán menos dinero, es un hecho. El tercero de los ríos es el maltrecho turismo, que acosado por la crisis, la violencia y la influenza, se encuentra reducido a apenas una charca y aún cuando vuelva a estar en su mejor momento, no es ni será suficiente para volver a la época de las vacas gordas del petróleo. Finalmente tenemos el cuarto río que nos guste o no ahí está, es el del crímen organizado, el narco, que le ha aprtado año con año sumas millonarias a la economía informal del país y a la formal también, por medio del lavado de dinero, a ese cuarto río se le está haciendo la guerra, o al menos eso parece. Cuando haya terminado todo, o cuando se haya calmado, el negocio de la droga se reacomodará, mas no se terminará, se habrán ido algunos gerentes, habrán llegado otros nuevos. ¿Dentro de ese reacomodo saldrá victorioso un solo grupo narco-político-empresarial que acapare todo el poder? ¿Es el destino de México pasar de ser un petroestado a ser un narcoestado?
Al parecer las opciones de México se acaban, estamos en momentos decisivos, tuvimos muchas oportunidades de enmendar el camino y no lo hicimos; pudimos haber invertido en ciencia y tecnología hace 30 años, no lo hicimos; hace 20 año pudimos haber reinvertido parte de lo generado por la venta del petróleo en modernizar nuestra industria petrolera y no lo hicimos; hace 10 años pudimos haber aprendido de los aciertos de China y aplicarlos en nosotros mismos y no lo hicimos. Hoy el tema del petróleo está agotado, Cantarell dejará de ser el gigante que fue muy pronto y aún que quedan varios yacimientos más e inclusive, si se comenzaran a explotar algunos nuevos que se crée pueden ser más grandes que Cantarell (¿se acuerdan del tesorito en aguas profundas?), es un hecho que la industria petrolera en este siglo XXI no será lo que fue en el siglo anterior, es un hecho que nos equivocamos al escoger el camino de ser un petroestado, máxime con la dudosa calidad existente en nuestra clase gobernante. ¿Cuándo vamos a cortarnos el cordón umbilical del petróleo y vamos a animarnos a dar los primeros pasos como nación? ¿Por qué no nos damos cuenta que de las principales 10 naciones exportadoras de petróleo, entre las cuales está nuestro país, sólo 2 son superpotencias mundiales? ¿Cuándo por fin, haremos a un lado la corta visión, la negligencia y los compromisos de antaño en materia de educación, ciencia y tecnología?
A México no lo salvará el petróleo, así como no lo salvó en el pasado y en muchos sentidos, seguir dependiendo de esa beta nos estancará aún más. En estos tiempos convulsos de crisis y violencia, las voces comienzan a levantarse, algunas úrgen las reformas estructurales, otras más pronostican el estado fallido y hay unas cuantas que poco a poco comienzan a propagarse y nos dicen que la desobediencia y la revuelta civil es inminente. Todas estas voces en su conjunto, nos dan un diagnóstico mucho más acertado que el emitido por Carstens, nos hablan no sólo de una economía en shock, nos hablan de una nación entera en shock, una nación que úrge ser refundada completamente ya no con reformas, una nación que debe olvidarse del petróleo como medio de vida y ¿por qué no? sentar las bases de una nueva era político-económica-social, un nuevo modelo a seguir por las demás naciones ¿por qué no?
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