Objetividad, Periodismo y WikiLeaks.

Tal vez uno de los mayores mitos que rodean la labor periodística es el de la “objetividad” adjetivo cuya única función es el de proporcionar chaquetas mentales de quienes hacen uso desmedido del término y lo usan como estandarte en su batalla para hacerse de más público, ya que supuestamente refleja la seriedad y compromiso con la “verdad”. ¡La objetividad periodística no existe!, así de simple y polémico como pueda sonar, sin embargo esto puede estar cambiando debido al nacimiento de sitios como wikileaks que demuestran que hay otra forma de hacer las cosas.

El primer elemento con el que podemos comenzar a desmontar el mito de la objetividad, es con la idea de “verdad”, con el riesgo de volverme muy reduccionista, podemos afirmar que una de las propiedades de dicho concepto es que procede de una construcción personal o social, la “verdad” no es la realidad sino una interpretación de la misma. La realidad (fuera de ciertas interpretaciones místicas y new age) es exterior a nosotros, existe y es con o sin nuestro conocimiento, sin embargo el ser humano no puede aspirar a conocer la realidad ya que nuestra construcción del mundo esta mediada por nuestros gadgets biológicos y por las construcciones sociales de “verdad” que nos precedieron y nos formaron. Existen clases de “verdad”, por un lado las creadas por la ciencia, que mediante un proceso conceptual, experimental y de aplicación se acercan a una interpretación fiable de la realidad; por el otro lado tenemos las construcciones místicas, las cuales se basan en impresiones, suposiciones, sueños, miedos, junto con otras cosas; entre ambas se encuentra la filosofía, la que construye la “verdad” contextualizando y reinterpretando lo dicho en las clases anteriores.

Todas las construcciones personales además están aderezadas con el empirismo, con las experiencias que van construyendo nuestra microverdad y que termina por crearnos una forma particular de entender el mundo.

¿Pero qué tiene que ver esto con los medios, con el periodismo? Sencillo, los mass media son los instrumentos de construcción de “verdad” más grandes y todo poderosos que haya conocido la humanidad, no tiene rivales, la ciencia, la religión e incluso las experiencias personales, no pueden competir contra la descomunal maquinaria que hoy por hoy son la prensa escrita, la radio y en especial la televisión.

Esta forma de construcción a diferencia de los métodos anteriores, ni siquiera es una interpretación de la realidad, si no una creación ficticia, virtual. Ahí está como ejemplo el montaje creado por televisa y tv azteca en torno a la detención de una banda de secuestradores y que cuyo personaje principal es la tristemente célebre Florence Cassez, hasta el día de hoy el reality no ha terminado, aunque como suele suceder en estos programas, la gente ya ha dado su veredicto y por lo tanto ya no tiene importancia periodística, son la reglas del mercado, mientras venda se queda, se busca, se indaga, se critica y se escriben columnas al respecto, cuando ya no sea redituable, simplemente se olvida.

Entonces ¿qué es la objetividad en la mediosfera contemporánea? Una mentira, una forma de auto legitimarse ante su público y sobre todo una forma de convencerlos de lo que se lee, se ve y se escucha es la realidad, la verdad mediática se ha vuelto real. Para el decadente mundo análogo la única forma de redención, sería el autoproclamarse como periodismo militante, todos sabemos que obedecen a distintos intereses e ideologías (aunque pareciera que la única es la del dinero) en el momento en el que revelen para quien trabajan recobraran un poco de credibilidad ya que sabremos a qué atenernos, que esperar de ustedes y solo así tal vez alcanzar una proto-objetividad, no en un medio, si no en la mediosfera en general.

Pero… ¿y la Internet? En este nuevo espacio público las lógicas trasnochadas de los medios tradicionales se terminan y dan paso a nuevas formas de entender el acto del periodismo y por primera vez se puede aspirar a una verdadera objetividad.

Wikileaks, para quienes no la conocen “es un sitio web que publica informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia religiosa, corporativa o gubernamental, preservando el anonimato de sus contribuidores.” El sitio comandado por Julian Assange, dio dos lecciones importantes cuando el 5 de abril difundieron un video donde mostraban a un helicóptero Apache de la fuerza aérea estadounidense disparando contra civiles y reporteros de Reuters, la primera lección fue la de crear objetividad con la simple acción de poner el material en bruto, así es, esa es la clave de la tan dichosa y afamada objetividad, sin ediciones, ni recortes, ni nada, el material tal cual es, en ese momento individualmente podemos hacernos un juicio propio de los eventos ocurridos, la segunda lección es la de la misión del periodista, ya no es solo encontrar los hechos, sino entenderlos, explicarlos y contextualizarnos, en Wikileaks se nos dio esa oportunidad, elegir entre el material en bruto y el editado, entre el análisis y el hecho, ambos igualmente valiosos en esta nueva lógica periodística.

Hoy más que nunca tenemos información de primera mano de quienes son protagonistas de los hechos, por lo que se redimensiona al periodista, ya no más Lorets de Mola o Adelas Machos, eso es lo mediocre, lo retro, la misión del nuevo conglomerado mediático que busca alcanzar la objetividad es mostrar el material en bruto, tener periodistas informados y cultos, tener una planilla con las más distintintas opiniones y que quede bien claro cuáles son sus puntos de vista, de lo contrario estarían imitando los errores de sus kafkianos predecesores.

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