Mes de la constitución.
En estos dÃas, en boga y de boca en boca la permisión de acumular comentarios y reflexiones sobre casi cualquier tema: combate a la pobreza, narcotráfico, economÃa, futbol y polÃtica; exceptúan cuestiones fundamentales que deberÃan preocupar a todos los ciudadanos: la Ley.
Es entonces que febrero, mes tan importante de la creación de la Carta Magna mexicana no establece, como deberÃa, un punto de diálogo y debate en los cÃrculos de opinión para replantear las riendas sociales, polÃticas y económicas que el paÃs deberÃa llevar en una sana reflexión de concordia entre los mexicanos.
La Constitución vigente, promulgada un 5 de febrero de 1917, sentó bases inigualables para lograr la equidad entre los mexicanos, consagrando la lucha social reinante en un paÃs convulso y necesitado de garantÃas en todos los aspectos, asà como conceptuar la magna obra de los caudillos revolucionarios del momento.
De tradición progresista y con un alza social incomparable, la Constitución del 17 imprime para la historia del mundo un precedente humanÃstico inexorable en la tradición jurista del universo. Los Derechos Sociales no tenÃan cabida en los órdenes constitucionales del orbe, siendo México el primero de todos en asegurar prerrogativas básicas y fundamentales para todos sus ciudadanos; asà como establecer la base de un nuevo Estado y el cimiento de las nuevas instituciones tras la revolució.
Los tiempos y las situaciones son distintas, aunque tienen matices comparables a lo vivido en la gresca revolucionaria. La actual época de cambio y de malaria polÃtica representan la insistente necesidad de un nuevo orden de Gobierno y una representatividad que poco a poco se ha agotado, minando aquellos preceptos enmarcados en la Carta Magna y haciendo inoperantes muchos de sus derechos.
Febrero debe asegurar un debate consciente y plural para generar consenso sobre las necesidades de un México golpeado ante los constantes cambios mundiales. Replantear el modo de organizar a la Nación y consentir los diálogos que instauren los posibles cambios sociales y polÃticos de la República.
Reitero en mi punto de vista el mayor compromiso entre el Estado y los mexicanos hacia nuestro paÃs: Le reforma y creación de Leyes e instituciones que favorezcan el desarrollo integral de la patria.



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