
No faltaron las descalificaciones ”un grupo de chavitos con mac, eso no es protesta” las más graves cuestionando la propia voluntad de los presentes “seguramente patrocinados por alguien”. Como creyente de la libertad de expresión, es indiscutible su derecho a expresarse de esa manera y ojalá se abonara la discusión con más argumentos.
Una sociedad cansada y apática, que ha sido testigo de los abusos del sistema político en su conjunto, evidentemente verá a este u otro movimiento ciudadano con ojos de escepticismo. Por esa razón lo ocurrido ayer escapa a una simple foto, 2009 ha sido un año con políticos impresentables pero también con ciudadanos creativos y dispuestos a cambiar la forma de incidir en la toma de decisiones del país.
A todos aquellos que naturalmente ven viciadas estas iniciativas ciudadanas (ya sea por algunas de las personas participantes, ya sea por los argumentos presentados) les invito a acercarse, a conocerlas o a crear una. Debemos desde la ciudadanía poner el ejemplo, tomar por asalto la ciudad: con argumentos, ideas, creatividad. Estamos en posibilidad de demostrar a la clase política que efectivamente: no nos representan.
#internetNecesario es más que una foto, entre otras cosas demuestra la capacidad de organización, movilización y difusión de las redes sociales; por otro lado confirma que los movimientos basados en argumentos y carentes de jerarquías pueden generar en la realidad cambios sustanciales en el rumbo de México.

La campaña ha gozado de éxito, se comenta que no pasará dicho impuesto. Dificil saber si será por el ponernos de acuerdo o por las negociaciones propias de la política: la CNDH, el presupuesto de egresos, el Banco de México. El haber posicionado un tema en la agenda política desde fuera de ésta, representa ya un éxito.
Tomemos la ciudad, las ciudades, los estados; dejemos atrás la apatía ciudadana y como pequeños virus con acciones concretas cambiemos la manera de hacer las cosas en este país al que le sobran lamentos y le faltan propuestas. Dice Maite Azuela: dejemos de hacernos pendejos.