En cuestión de días, la LXI legislatura, rendirá protesta de ley y con ello darán comienzo tres intensos años en la vida pública nacional. Es una cámara particularmente importante, la relación de fuerzas que se perfilan prometen intenso quehacer político en San Lázaro. En estos días se negocian las comisiones de la cámara de diputados, donde probablemente, el PRI presida 20, el PAN 15 y el PRD 6.
Por primera vez en casi una década, hay una mayoría absoluta en la cámara y eso es una gran responsabilidad. Una de las primeras tareas, será la aprobación de la Ley de Ingresos, que cada año se aprueba, pero que, particularmente, tras el anuncio de Agustín Carstens; será objeto de intensa discusión dado que son los diputados los responsables de aprobar esta ley que, concretamente fija los mecanismos sobre cómo el Estado capta recursos. Se debatirá entre generar más impuestos, unificar las tasas existentes, quitar excenciones fiscales y aumentar el déficit público. Desde luego el Secretario de Hacienda mandará su propuesta, pero son los representantes de lo ciudadanos quienes son los responsables.
Después de eso, la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación, será la discusión más importante de la década ante los retos para superar la crisis económica. Así los diputados debatirán sobre cómo y en qué se va a aplicar el gasto público en un panorama absolutamente restrictivo ante los faltantes producidos por la crisis mundial.
Entre las reformas estructurales que no vieron la luz en el periodo que acaba, se encuentra la reforma laboral. Esta reforma constituirá el paradigma para el desarrollo del país. No podemos competir con el mundo si nuestros trabajadores viven jurídicamente en la década de los 70, así tendrá que ser una reforma exhaustiva, que cambie de fondo el panorama actual de sindicatos, trabajadores, contratos, prestaciones y equidad.
Otro de los retos de la LXI legislatura, será darle continuidad a las reformas aprobadas por el congreso que termina. Se aprobaron sin fin de reformas cuyo funcionamiento no ha sido el óptimo debido a que las leyes secundarias no han sido modificadas. Como la de Extinción de Dominio, así como ajustes a las leyes de Seguridad Nacional, Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, Ley General de Armas de Fuego y Explosivos, y al Código Federal de Procedimientos Penales, entre otras. Así también las leyes secundarias que tienen que ver con la reforma constitucional de la Ley de Medios de comunicación.
Recordemos que esta legislatura entra con el fantasma de la poca participación y de quienes se abstuvieron de votar o anularon su voto. Eso ha quedado atrás, desgraciadamente el movimiento se desarticuló como lo mencioné en reflexiones anteriores. Sin embargo existe un clima de modificar las reglas de participación democrática para ganar más credibilidad en la ciudadanía. Nuestra tarea será acercarnos a nuestros diputados, presionarlos, exigirles, convencerlos y proponerles ideas y proyectos que sean plausibles y que puedan presentarse en el espacio idóneo del debate ciudadano como lo es el Poder Legislativo.
Antonio,
Estos tres años serán prácticamente iguales. Los incentivos nos están dados para lograr una transformación a través del poder legislativo, por lo menos no en esta legislatura. Será cuestión de unir los puntos para ver el motivo electoral que estará de trasfondo para las acciones y leyes que se aprueben desde la Cámara.
Los retos no son asumidos por nuestros políticos, principalmente porque falta fiscalización por parte de grupos e individuos que se encuentran en posibilidad de hacerlo. No digo que todo mundo descuide su chamba por ir a monitorear el trabajo de los representantes. Sólo digo que ante un escenario configurado por las televisoras y los grupos de poder, lo único que queda es la participación ciudadana.
Aunque yo mismo me he cansado del término.
Saludos,
M