Luz y Fuerza del Centro: De sindicalismos charros y gobiernos autoritarios

Bastaron 24 horas, de la noche del sábado a la noche del domingo para retroceder al 2006 nuevamente. Otra vez polarización, los insultos y las descalificaciones y lo peor de todo, la guerra del miedo, en fin, otra vez azul contra amarillo, blanco y negro, sin tonos intermedios.


¿Cuál fue el detonante esta vez? La toma y posterior liquidación de la compañía Luz y Fuerza del Centro, encargada de suministrar energía eléctrica a los hogares, comercios e industrias de una porción de la zona centro del país que comprende la Ciudad de México y área conurbada, el Estado de México y parte del estado de Hidalgo, Morelos y Puebla. Extensión territorial que pareciera pequeña y que sin embargo es estratégica, ya que concentra al 33% de la población y a buena parte de la industria y corporativos empresariales del país.


Volviendo al tema de la polarización. Finalmente desde mi experiencia en 2000, 2006 y las recientes elecciones intermedias de este 2009, he confirmado que la caca abunda en la política (al menos en este país) y la hay de todos colores. Azul o amarilla, no hay caca “menos peor”, la caca es la caca y siempre huele mal… Además, a la caca le conviene que nos enojemos unos con otros.


En Twitter mecionaba @CafeFenix algo en lo que estoy de acuerdo: En lo general, ni los que están con LyFC ni los que están con las acciones del Gobierno Federal defienden los privilegios sindicales. Nadie está de acuerdo con seguir manteniendo al SME (ni a los otros sindicatos), ese no es  ni ha sido el punto. Lamentablemente la discusión tiende a limitarse a algo tan parco como que esto se trata de un gobierno autoritario contra un sindicato corrupto y no es así… No hay hermanas de la caridad en ninguno de los 2 bandos, por lo tanto, mi opinión es que no veo por qué habríamos que tomar partido y aplaudirles a unos u otros… o criticar sólo para un lado.


RetratoBurguesia

"Retrato de la Burguesía", Mural de David Alfaro Siqueiros ubicado dentro de las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro.

Es muy cierto que el sindicalismo charro, alimentado por décadas por el régimen priísta y su oposición, para posteriromente ser tolerado y utilizado (SENTE) por el panismo,  es un lastre para el progreso del país y por lo tanto deberían de reformarse de raíz, mas no nos confundamos, el sindicalismo auténtico no debe desaparecer, es necesario en toda sociedad democrática. Es cierto que por años, los sindicatos han sido vistos por el poder en turno simplemente como capital político y los mismos sindicatos han adoptado ese papel de forma conveniente. Es cierto que LyFC era una empresa deficiente que por cada 2 pesos que costaba mantenerla funcionando regresaba sólo uno. Es muy cierto, que en estos tiempos de crisis (que no viene de fuera) era apremiante recortar las prestaciones que en muchos casos eran honerosas y poco éticas de ese sindicato.


Sin embargo, lo que criticamos los que estamos en contra de la liquidación de LyFC no es el fondo, sino la forma. Criticamos la aplicación selectiva de la ley. Criticamos el hecho de que se haya elegido precisamente a uno de los sindicatos más fuertes de la oposición como chivo expiatorio siendo que por ejemplo, en muchas otras ocasiones se ha evidenciado cómo buena parte de la agenda pública pasa por las manos de Elba Esther Gordillo, se ha puesto la señal de alarma sobre el hecho de que no haya un avance educativo en gran medida propiciado por el sindicato de maestros, cuando muchas de las voces que se alzan en este país lo que exigen como medida prioritaria para el desarrollo es la inversión en la misma educación. El hecho de que el SNTE se haya convertido en un operador electoral que presta sus servicios al mejor postor debería de ser una preocupación prioritaria para la nación, ¿pero cómo podemos esperar que el gobierno federal actúe en su contra si ellos mismos lo utilizaron para hacerse de la presidencia en 2006?. Por otra parte, nos encontramos con un sindicato petrolero con una larga tradición dentro del campo de la corrupción; corrupción que se ve coronada por el Pemexgate, que desfalcó a la nación por 1300 millones de pesos y cuyo responsable es ahora su líder Carlos Alberto Romero Deschamps, sin que nadie haga nada.


Visto lo anterior, resulta poco creíble y hasta infantil el imaginarnos que este movimiento del Gobierno Federal, sea el primer paso de una “gran cruzada” en cotra del sindicalismo corrupto. Si Felipe Calderón se tardó poco más de 3 años para actuar en contra del sindicato de electricistas, en gran medida fue por medidas electorales. LyFC ha sido una empresa deficiente y corrupta desde hace varios sexenios, no es cosa de este año, pero claro, ningún presidente quiere llegar a las elecciones intermedias cargando en hombros el paquete de haber creado 40 mil nuevos desempleados, por eso la tardanza del ejecutivo. Y en este escenario se antoja casi imposible que en lo que reste de este sexenio se tomen medidas significativas o que vayan más allá de lo mediático en contra de los 2 sindicatos fieles al poder (aún que el SNTE tiene muchas posibilidades de aliarse con el PRI de Peña Nieto el próximo año).


Los que criticamos la toma de LyFC lo hacemos porque apoyarla sería estar de acuerdo y dar pié a que el Gobierno Federal utilice la fuerza pública a discreción y en contra sólo de las fuerzas políticas contrarias a su opinión. Un debate sano hubiera incluido al congreso y se hubiera hecho por medio del acuerdo de la mayoría. En cambio, Felipe Calderón y García Luna eligen atacar un sábado por la noche, cuando el país está sumergido en plena euforia futbolera, ese actuar ya de por sí dice mucho… Y para los puristas del futbol y del sacro gobierno, les recuerdo que no hace mucho el Times expuso en sus páginas cómo los campeonatos sudamericanos de futbol están regidos por el lavado de dinero que involucra a gobernantes y narcotraficantes, lo dejo sólo como acotación, realmente no creo que sea necesario llegar a tanto, sólo aprovechar las situaciones.


Finalmente, los que estamos en contra de la toma de LyFC entendemos que desde el año pasado la SCT ha negado la concesión a esta empresa para ofertar el Triple Play de servicios de comunicación por medio de su infraestructura de cableado y que el negocio que estos servicios supondrán en los próximos años es jugoso, al grado de haber estudios que certifican que podría sacar de la quiebra a la empresa, quiebra que no está por demás aclararlo, no sólo se debe a la ineficiencia y carga económica que supone el sindicato, sino también a la poca o nula inversión que se ha hecho por parte del gobierno para modernizarla a lo largo de los años. Sería bueno preguntar y estar al pendiente de, una vez que CFE y el Gobierno Federal se hagan del control de LyFC ¿Quiénes serán los concesionarios del Triple Play?¿Cómo serán seleccionados?.


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