Primero quiero pedir una disculpa a los lectores de CriticaPura por mi ausencia en este espacio durante dos semanas. Algo en lo que me he clavado es en revisar las paranoicas legislaciones propuestas en la Cámara de Representantes y Senado de Estados Unidos en contra de internet. Las llamadas SOPA y PIPA son ejemplos claros del secuestro del Estado por las corporaciones.
Parece un asunto extraño que cada vez más personas, medios e instituciones se sumen al rechazo a estas iniciativas y los congresistas sigan adelante, fingiendo sordera. Digo fingiendo porque quiero pensar que están al tanto de los medios, las cartas de los ciudadanos, las declaraciones de la industria, etc. y sin embargo tienen poderosas razones para seguir adelante.
Podríamos decir que se llama corrupción institucional, y ante la evidencia temo que el concepto se quede pequeño, que más bien se trata de una configuración sistémica del kernel más que de un bug. Un engranaje que da vueltas y que parece imposible salirse el éste, hice un pequeño esquema:
El académico Peter K. Yu de la Escuela de leyes de la Universidad de Drake, explora los argumentos de la industria del entretenimiento para impulsar este tipo de leyes y los desecha uno a uno. En el mismo trabajo (Digital Copyright and Confuzzling Rethoric), Yu también cuestiona los argumentos de quienes están en contra de estas leyes y contrapone ambos ejercicios retóricos para concluir con algunas alternativas para una reforma al sistema de copyright. Esto es muy común, que organismos como la BSA publique “estudios” con cifras no comprobables acerca de la piratería y que esta información sea usada por compañías de lobbying y legisladores al ser éstos “las únicas voces autorizadas” en el tema.
El dinero. El tema del cabildeo no es nada nuevo, en algunos países en más transparente que en otros, en algunos más regulados y en otros menos (ver Hogan, Chari, Morphy). Sin embargo cada vez me parece más peligroso, más un “eternal loop” que algo inevitable en las instituciones democráticas. Prefiero pensar que es mejor saber quién y para qué da dinero a los representantes pero ¿es necesario? Cada vez me parece que no, o ¿será que me he vuelto un hippie ¬¬? Pero viendo el comportamiento de estos legisladores en EUA (donde hay reelección y por tanto vínculo más amplio entre votante y votado), parece que aún con instituciones democráticas, esto es un obstáculo para la representación.
Opensecrets.org da cuenta del dinero que cada legislador recibe por concepto de cabildeo en cada rubro. En el caso de SOPA, los representantes demócratas de California Howard Berman y Adam Schiff fueron los que más dinero recibieron y en ambos lados del espectro político es lo mismo, el republicano Lamar Smith (R-Texas) ha recibido casi 400 mil dólares de la industria en su carrera. En el caso de PIPA (la hermana de SOPA pero en el Senado) John McCain (R-Arizona) ya va para los 2 millones de dólares de la industria del entretenimiento mientras que el demócrata Charles Schumer (D-Nueva York)por el millón y medio.
Así las cosas. El problema es que ninguna de estas propuestas legislativas es discutida, con la sociedad, con los afectados. Se privilegia el derecho del cabildeo por sobre el de la democrática y abierta configuración legislativa, ojo, no es que sean derechos sino que en democracia, estas legislaciones tan específicas que se ponen sobre los derechos fundamentales, deberían de tener la participación de todos. En lugar de que los legisladores sean víctimas crónicas de lobbytomía.
Por ejemplo, en el caso de SOPA, mientras Disney erogó 600 mil dólares, Google (en contra) apenas 80 mil. Las organizaciones civiles con seguridad han tenido mucho menos que eso para poder llegar a las audiencias en ambas cámaras, eso es un problema y qué decir de aquellos legisladores que recibieron dinero a favor y en contra ¿a quién representan? Esta vuelta eterna tiene entrampado al sistema político en su conjunto, no únicamente en EUA sino en todo el mundo. Esto poco a poco está generando reacciones desde la ciudadanía.
¿Cómo cortar este ciclo? Evidentemente no tengo la respuesta y no soy porrista para decir ¡despertemos! Lo cierto es que para romperlo se debe reprogramar el código por completo, pensar menos en instituciones y más gobernanza, menos en centralización y más en dispersión, menos en soluciones mágicas generales y más en correcta problematización de los fenómenos y asignación clara de responsabilidades, menos en retórica y más en remix.
Genial articulo, creo que con esto logro comprender mejor el tema, saludos.