A Paulo Pinochet, Palomo, Vaca, Chino, Carmona, Diego, Nano.
Hay fronteras cuando la desafiante es descubrir pequeños detalles que unen ante las más grandes diferencias.
Grandes distancias acortadas, contrastes indescriptibles y cercanos, definidos constantemente en nuestro inmenso idioma.
Una solución: clara, concisa, innumerable, abierta. Aguardando un descubrimiento ya descubierto que entierra la pureza de lo que no se puede contar y que se entiende; con acentos tan distantes y diversos que se comprendidos a la voz de un castellano plural viajero por el continente en las ruedas de una maleta.
Nos comprendemos y nos animamos al escucharnos cantar, sonreír, acentuar las diversidades de una piel comprensible en todos; misma, que es tan grande como la cordillera que detiene al cuerpo de la tierra y usa de médula para componerle a todo.
América tiene voz propia y alma ajena que roba lo que le han robado. Tanta poesía encarna su dimensión y es tan frágil que no disimula en su ternura la dureza impresa del viento helado.
Hay demasiado que hablar de ti y fundirte en la conciencia que los pueblos se alzan uno a uno uniendo en muchas banderas la clase de humano que te habita, y une en constancia la nada simulación de aprecio que se tiene por todos.
