La ONU de hoy

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La Organización de las Naciones Unidas, es el organismo internacional por excelencia. Su fundación tras la segunda guerra mundial, demuestra en su naturaleza la paz que el mundo de entonces exigía, además de la solidaridad de los Estados integrantes para converger en decisiones comunes. Con este espíritu democrático, la ONU ha integrado a la gran mayoría de los países en el mundo.

Sus resoluciones tuvieron un eco fundamental para resolver la guerra fría, para voltear los ojos a África, para desarmar y mediar en conflictos entre las naciones o para reconocer las nuevas independencias. Es un organismo que en los hechos ha articulado los tratados sobre derechos humanos, desplazados o amnistía. Sin la ONU muchos de los países más pobres del mundo, no obtendrían recursos para subsistir.

Sin embargo hoy, sufre un problema. Hace más o menos una década que sus resoluciones han dejado de ser importantes para la mayoría de los pises desarrollados, sobre todo porque la organización, en muchas ocasiones, no ha coincidido con las postura de Estados Unidos de América. Los países más ricos, se han conformado en organizaciones internacionales informales y paralelas, que les dan un foro menos democrático pero más efectivo cuando se trata de tomar acuerdos multilaterales. El G-20, el G-8, son ejemplos de dichos organismos donde se pactan posturas que por el peso representado, superan a las resoluciones de la Asamblea General.

Otro de los ejemplos de un organismo internacional, que muchas veces actúa como una fuerza militar multinacional es la OTAN, que responde a los intereses de Estados Unidos como en los casos de Irak y Afganistán. Cada día los países desarrollados paralelizan a la ONU, y ésta se queda con menos peso en el concierto de las naciones.

Un claro ejemplo, es el señalamiento de Naciones Unidas hacia los acuerdos que llegó el G-8 con respecto al cambio climático en Italia (L’aquila), donde cabe decir que México lleva una de las voces principales en políticas verdes. Sin embargo ese desacuerdo, basado en la poca profundidad de los compromisos frente a la problemática real, tuvo oídos sordos en los integrantes de dicho grupo. Por lo tanto en la próxima Asamblea General de la ONU, que celebrarán todos sus integrantes en Estocolmo, estos acuerdos serán presentados como “un hecho” a los países pobres y en vías de desarrollo.

Esta situación obliga a replantear los objetivos de la ONU y hacer las reformas pertinentes para que siga funcionando como el órgano internacional formal, democrático e incluyente, donde todos los sujetos de derecho internacional tienen voz y donde se pueden generar cambios sustanciales para el futuro mundial.

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