La luz.
Felipe Calderón demostró con enérgica actitud la rienda que ha de seguir lo que resta del trienio en su administración. Un mensaje claro y directo que inflexiblemente cambiará a pesar de las críticas que pudieran sopesar, tratando de legitimar sus acciones con el mayor apego a ley, alejándose también del fondo social de las decisiones.
Personalmente, la resuelta y combativa ejecución de Calderón respecto a Luz y Fuerza del Centro me parece atinada, salvo muchas reservas que explicaré delante. Y sucede qué, dentro de la solución propuesta por el jefe del Ejecutivo, soezmente se esconden las imperdonables fallas que los Gobiernos conservadores del PAN han tenido por más de nueve años en Los pinos: La culpa, que no comparten y acreditan falazmente al SME y trabajadores, estoicamente cumplen con borrar del mapa a LyFC y tratar de componer por medio de la CFE lo que en estos nueve años no han logrado mediante el modelo de Gobierno corporativo.
Si en la administración de la CFE el problema no es resuelto, son otras las cabezas que deben rodar en el Gobierno Federal. La decisión debe ser plena en ambos sentidos: Junto al desaparecido SME, deben de igual forma caer los administradores de LyFC debido a su incompetencia e inoperancia en la empresa paraestatal.
La fuerza.
Calderón y los medios han atribuido, categóricamente sumergidos en el error, la culpa de LyFC a la clase trabajadora; esa incómoda y sagrada que hace mover al sistema.
Debe ponerse fin y reformar de fondo a sindicatos y organizaciones corruptas, ineficientes y parasitarias como el SME, así como alentar el desarrollo propio de los mismos. Lo plenamente incorrecto y socialmente irresponsable, es culpar a los trabajadores de las grescas entre las cúpulas sindicales, administrativas y Federales.
La decisión de Calderón se desvirtúa totalmente en la caza de brujas que ha desatado entre los ex trabajadores de LyFC. El fondo social de la decisión se desacredita totalmente al no atender el problema completo, irónicamente deficiente en el humanismo social que debe integrarse en momentos como éste.
Pregunto, ¿en base a que criterios se contrataran a los nuevos trabajadores?, ¿a los primeros que se rindan, a los que no fueron revoltosos, a los tantos que no se defenderán por la terrible necesidad?. Que quede claro: Los problemas del sindicato y los del Gobierno Federal no son los de la clase trabajadora; culparlos por la ineficiencia de la empresa es inútil y sobremanera, absurdo.
Me quedo con CFE, pero CFE debería quedarse con todos los trabajadores e iniciar la reingeniería administrativa tan necesaria y la inclusión general de todos los empleados. Así, Calderón realmente legitimaría socialmente tan salomónica decisión.
