La semana amaneció con ciertas paradojas que aumentan incertidumbres en la ciudadanía. Consistiendo desde la presunción de la residencia del ilustre Chapo Guzmán hasta la increíble imposición al más estricto estilo fascista de varias planillas de regidores en el PRI Jalisco. Y, como suele suceder en la mayoría del situacionismo político, la contradicción amerita una mezcla de indignación, morbo y pena ajena indisoluble en la conciencia crítica.
Es difícil comprender la posición de los altos jerarcas de la iglesia al suponer un posible contubernio con el narcotráfico al estilo de la mafia siciliana, una cosa nostra, una institución de “bien” ligada a una de “mal” guardando en secreto profesional, o en estricto sentido en un secreto confesional, la posible telaraña de conspiraciones, lavado de dinero y similitudes que pudieran connotarse en tan inusual mezcla de intereses. La realidad es que, ocupados en el criterio de lanzar la piedra y esconder la mano, los presbíteros implicados en las declaraciones sobre el narcotráfico no tienen ni la calidad moral ni la suficiencia política para opinar al respecto tras acusar a al PRI de sostener nexos con el narcotráfico, cuando sus prometedoras ligas con los capos de las drogas obligan al cuestionamiento irremisible de transparentar las fuentes de información con las cuales la iglesia cuenta. O, ¿es normal que un obispo sepa a ciencia cierta donde vive uno de los zares del narcotráfico?, y, ¿el dinero puede ser lavado por dios en limosnas dirigidas a la santa institución?. La confianza se ve porfiada ante la ineludible duda de estos aspectos.
Consecuentemente en Jalisco hay intereses encontrados en el PRI, reavivando la dura imposición de tiempos pasados para malograr la posibilidad de retomar el poder o aumentar el voto preferencial para las arcas del tricolor. Cual régimen autoritario, en algunos municipios del Estado, la mano del otrora Presidente Estatal Javier Guizar ha constatado que la actitud del viejo priísmo sigue tan latente en nuestros días como en los años de antaño, donde tan natural como tradicional el divino dedo decidió las mayorías y los consensos de decisiones al interior del Partido Revolucionario.
No hay duda de que el peor enemigo del PRI se encuentra en el mismo PRI. Parece que la perspectiva de la mayoría de la militancia es desbaratarse en las guerras internas para despedazar después en la elección la posibilidad de recabar votos, simpleza que desde la oposición el tricolor jamás ha podido adecuar en el nuevo milenio; pues, aventajado encuestas y sondeos de opinión, las posibilidades se reducen con la actitud triunfalista de muchos de sus actores y de sus líderes al grado de ostentar ya, sin tener, los cargos de elección a los que compiten.
Le meta común del priísmo jalisciense es la destrucción, tal parece, cuando intencionalmente los acuerdos previstos en coaliciones resienten la confianza del voto y clasifican a muchos de los priístas como meros caciques en busca del poder o de la subsistencia. A final de cuentas, el relevo generacional parece hospedar menos ambición y los mismos vicios que no se han logrado superar en las filas del PRI desde la histórica derrota frente a Alberto Cárdenas de la cual no ha logrado componerse o intencionalmente no ha querido superar.
Debe sostenerse un criterio plural, incluyente e integral si el tricolor quiere recuperar la mayoría –como es costumbre en elecciones intermedias- en el Congreso del Estado. Con las grescas originadas en el seno de su Comité, el único perdedor es el PRI mismo, los ganadores son los demás partidos ante el terrible e insolvente gasto político que la Dirigencia Estatal realiza. Después de todo, cuando la casa pierde la casa paga.

Renunció ya Javier Guízar
Julio César Hernández
Cayó Javier Guízar Macías.
A diez días de iniciada la rebelión en el PRI y a diez días de que inicien las campañas electorales, Guízar Macías decidió entregarle su renuncia a la dirigente nacional Beatriz Paredes Rangel como presidente del Comité Directivo Estatal en Jalisco, en un encuentro que tuvieron en la capital del país.
Con esto, seguramente se agilizará el reajuste en las planillas de candidatos a regidores en varios municipios y de un momento a otro sería entregado el edificio priista de Calzada del Campesino 222, que se encuentra “tomada” por militantes inconformes desde el miércoles de la semana antepasada..
Publicadoa las 05:10 PM