Un país como el nuestro, repleto de leyendas y mitos, capaz de burlarse de si mismo y encontrarse en la más encomiable solidaridad y barbarie, ensimismado en la íntima complicidad callada de ingenio y humilde mediocracia genética, es capaz de desarrollar todo tipo de teoría especulativa y de señalar la mínima observación para cualesquiera que sea el cuestionamiento.
La realidad y la fantasía, entre lo palpable y nuestra infinita imaginación, posee las prebendas únicas de nuestro carácter general: la gran capacidad de mostrar a la mexicanidad como la posibilidad de lo imposible, carga de fatalidad y efímero optimismo a nuestra manera.
Es, para el efecto de estos tiempos, una visión particular para entender el entorno, para facilitarnos la vida ante las crisis y los remanentes de miseria en el país. No puede existir otra manera en la nación.
La inseguridad, los secuestros, las organizaciones criminales, el tráfico de drogas, lo mal que juega la selección, el hombre más rico del mundo, los millones de pobres, la desigualdad social, la problemática económica y política, los monopolios y todos los temas que atañen, son, de cierta forma, el escape tan particular para nos de enfrentar el laberinto indistinto de la situación.
Nuestros Gobiernos, atenuantes e irresponsables, han facilitado mediante engaños y mentiras la incredulidad de gran parte de los ciudadanos, remunerando la ignorancia y tergiversando, a su modo, la información para el exquisito sentimiento de bienestar en algunos, en contubernio con medios de comunicación favorecidos.
Nuestro pueblo, con el Cristo en la boca y en la mente, atemorizado y amedrentado, se acostumbró al abuso de las autoridades y de los grupos de presión, al uso del libertinaje inútil como un medio para hacerse notar, creando monstruos de impulsos en políticos, conviniendo en el populismo un excelente método para la manipulación.
Somos, triste y favorablemente, irónicamente irónicos. El mundo, la patria, la sociedad, pueden irse al carajo mientras existan el sentido común y nuestro humor.

Falta de hilación, y mucho parafraseo ¬_¬
Saludos Ingeniero, ¿desde cuándo se convitió en crítico de las letras?.