Humberto Moreira y la nueva forma priísta.

El ex Gobernador de Coahuila y presidente electo del Comité Nacional de PRI, Humberto Moreira, ha arribado al escenario de la política nacional para crear, instantáneamente, como desde hacía tiempo no se veía, un tipo de oposición beligerante, folklórica y de choque ante el gobierno panista de Felipe Calderón, intentando subir a la arena política a algunos secretarios del gabinete presidencial y, motivando prácticamente, el encuentro entre ambos partidos.

¿Alguien dentro del PRI o de las cúpulas de decisión en el PAN imaginó la energía y beligerancia del nuevo dirigente, aún antes de tomar protesta como presidente del CEN del PRI? Imagino que no, que la actualidad, difícilmente pudo haber tenido la sintonía que las repercusiones de Moreira han alcanzado en su torno.

Algunos, por demás, creen que el porte y lenguaje popular y activo de Moreira beneficia en mucho la legitimación del PRI ante varios sectores de la sociedad. Otros, por el contrario, ven en Moreira una similar y angustiosa apariencia con la de Vicente Fox, encontrada algunas veces en la liviandad de sus comentarios y declaraciones. Pero, la realidad es que conmina a consolidar, sino un debate recto y, digámoslo así, civilizado, sí un choque político entendible en el fondo para la ciudadanía y una frescura en la política nacional que genera, al menos, opinión.

El PRI de Moreira, que se avecina como un instituto político de confrontación y de oposición tangible ante el gobierno panista y la crítica perredista, y que según sus palabras “no será más sumiso”, a diferencia del PRI de Paredes, diplomático, reticente y probo, se viene como un escudo y una espada para acicalar el terreno rumbo a las contiendas locales del presente año y las federales del posterior. La actitud y fortaleza que Moreira le ha impreso al PRI, mucho antes de tomar la dirigencia, constan en un pronóstico de solidez y basta, copiosa confrontación contra el que se cruce fuera de su comité y, de igual forma, contra aquellos que el próximo dirigente considere “ninis”.

Había pasado tiempo, a diferencia de la combatividad y agresiva posición de Germán Martínez, ex presidente nacional del PAN, hasta la bravura y embestida de Vicente Fox, para que un perfil “entrón”, popular y pícaro ascendiera a desestabilizar lo establecido en la política del país. Humberto Moreira, con el carácter peculiar, directo y sin tapujos del norteño, contiene en su persona esas razones en las cuales el ciudadano deposita su confianza o su apatía lateralmente.

Sin lugar a dudas, Moreira dará mucho de qué hablar y generará la polémica necesaria para enraizar un debate frontal, ideológico con los diversos partidos y actores políticos de nuestro país, sazonando peculiarmente el ámbito y, desde mi cosmovisión, una necesaria e inevitable batalla donde las ideas estarán en el juicio directo de la sociedad.

A mi forma de ver, una oposición debe ser combativa, propositiva y tener para con los demás la capacidad de lograr y mantener acuerdos, de contar con voluntad política en el beneficio de la sociedad. Además de ser defensora de sus principios sin caer en las contradicciones. Parece que se viene una nueva forma priísta de hacer política.

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