Guilty pleasure político (los potenciales Ellsberg y Manning de Jalisco)

El tráfico de influencias es probablemente el guilty pleasure de todo político, nunca nadie lo ha aceptado y dudo que alguna vez alguien lo acepte, esto independientemente de que es prácticamente imposible demostrarlo gracias a la inmensa cantidad de documentos, pruebas y todos aquellos vericuetos legales que son necesarios para que ante la ley se demuestre a alguien culpable de esto.

Los políticos han demostrado que no garantizan independencia de las instituciones que administran, su guilty pleasure es moneda de cambio para puestos políticos, presupuesto, favores a corporativos, leyes absurdas que buscan criminalizar ciudadanos en beneficio de la iniciativa privada (sigan #LeyDoring o el TL de @antoniomarvel).

Un ejemplo, de muchos que existen al respecto, lo dio el Congreso de Jalisco, una de las instituciones más opacas del estado, no sabemos el número real de sus trabajadores, su auditor es acusado de corrupción, se acabaron el presupuesto para la nómina y el aguinaldo en pleno mes de noviembre, y no le da seguimiento a acusaciones de corrupción como en el caso del diputado Alfredo Argüelles.

Hace poco aprobaron “fast track” la Ley de Información Pública y un par días después recibieron una considerable aportación por parte del Gobierno del Estado para cumplir con los pagos de la nómina, los señalamientos llegaron por diversos lados (aquí, aquí y aquí, entre otros), no solamente porque parece un burdo pago por la aprobación de la ley, sino porque permite decidir de manera discrecional lo que es información confidencial (cuestión que ya es abordada por el Instituto de Transparencia), sino también porque criminaliza a quienes hacen pública dicha información.

Seguramente habrá que recordarles los nombres: Daniel Ellsberg y Bradley Manning, ya que es el futuro de los que pretendan dar a conocer la información clasificada por parte de las autoridades, no importa si involucra actos de corrupción u otras acciones antidemocráticas por parte de algún servidor público.

Los responsables de dicha ley son congruentes con las acciones de TODOS los políticos de este país (#ACTA, #LeyDoring, #internetnecesario, #LSN, #LeyTelevisa) y el mensaje es claro (por lo menos para mi): “no los representamos, no nos interesa representarlos, nuestro interés se encuentra al servicio de mi guilty pleasure y mis intereses”.

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