En 1971 Daniel Ellsberg filtró los “pentagon papers” al New York Times, mostrando un estudio clasificado que demostraba cómo la administración de Johnson había mentido
regular y sistemáticamente acerca de la guerra en Vietnam. La administración de Nixon afirmó que Ellsberg violaba la Ley de Espionaje de 1917 pues no tenía la suficiente autoridad para difundir los documentos, también quiso buscar acciones para cesar a los periódicos que publicaran extractos de esas siete mil copias del estudio. Eventualmente la Suprema Corte de Estados Unidos permitió a los periódicos publicar sobre el tema. Parece que en aquellos días Ellsberg fue considerado una especie de héroe por poner en evidencia acciones ilegales del gobierno.
La semana pasada wikileaks, la herramienta que permite filtrar documentos de manera anónima a través de internet, fue noticia al revelar cuatrocientas mil filtraciones sobre la guerra en Irak. Los diarios más importantes del mundo reprodujeron la noticia: Estados Unidos ignoró o, en su caso, participó en casos de tortura y muertes de civiles en su intervención en Irak.
El pasado mes de agosto, Marc Thiessen, quien de 2004 al 2009 fue el encargado de escribir los discursos del Presidente George W. Bush y el Secretario de la Defensa Donald Rumsfeld, sugirió que debería haber algún mecanismo para que Julian Assange, editor de wikileaks, enfrentara a la justicia americana por las filtraciones hechas a través del sitio. Thiessen calificó a wikileaks como una agencia de prensa criminal, de ahí su sugerencia de “tirar el sitio” y hacer que Assange se presentara en tribunales.
El argumento de Thiessen recuerda al usado por la industria de la música contra napster en los noventa (o recientemente Limewire), ese esfuerzo de la RIAA perdía de vista que la tecnología y el internet estaban cambiando la manera en cómo compartir información, en la larga batalla legal, por fin en 2001 hizo que napster se fuera off line. Lo que su desconocimiento del funcionamiento de internet no les permitió ver es que los servicios de napster se fragmentaron en muchos sitios web construidos de manera más descentralizada tal y como lo demuestra Frank Bergmann en un estudio publicado para la Universidad Ramón Lull de Barcelona. Diez años después, parte de la industria (la minoría) está adaptándose a los nuevos tiempos y no es difícil encontrar a ejecutivos en las disqueras que piensan que cerrar napster fue una oportunidad perdida para sus negocios.
Imaginemos que en efecto lograran cerrar wikileaks, advierto que pasaría lo mismo: los desarrolladores de internet, crearían nuevas y mejores formas para que se siguiera filtrando información. Ahora imaginemos que el Departamento de Defensa viera a wikileaks como un competidor en vez de como una amenaza y que reconociera que el espíritu por la transparencia que mueve a Assange y miles de voluntarios del sitio es compartido por una audiencia mucho más grande que los usuarios de internet. Si lo ve como competidor se vería obligado a actualizar sus herramientas legales y luchar contra la “sobreclasificación”, archivos que no debieron clasificarse como secretos en primera instancia. Como competidor tendría que ser mejor y entonces las filtraciones acerca del gobierno estadounidense hechas por wikileaks serían irrelevantes.
Con la historia de Ellsberg nos damos cuenta que incluso sin internet habrá personas dispuestas a poner en evidencia las prácticas ilegales de los gobiernos, sólo que a diferencia de las fotocopias, el internet es más rápido y menos costoso. Porque habemos quienes pensamos que ciertos secretos no se pueden usar para abusar del poder, para matar civiles o para construir argumentos que protejan ese tipo de actos en los estados democráticos. Hoy, Bradley Manning está acusado por hacer estas filtraciones, ha querido seguir los pasos de Ellsberg ¿también será considerado un héroe?
No sé si será considerado como un héroe, lo cierto es que estas filtraciones permiten darnos una idea mucho más real de la guerra en el medio oriente. También obliga al gobierno de Barack Obama a responder sobre los cuestionamientos surgidos tras su publicación e incentiva a los gobiernos en el mundo a repensar su idea de transparencia, democracia o clasificación de información, también pone mucha presión en la prensa y el problema del valor público de la información en contraste con la forma en la que ésta fue obtenida. Con estos debates, lo cierto es que todos ganamos.
Imaginemos ahora que todo lo anterior ocurriera en México y tuviéramos acceso a toda la información clasificada de la guerra contra el narcotráfico ¿condenaríamos el medio? ¿quién sería nuestro Ellsberg? ¿La prensa asumiría la postura de defender la actuación gubernamental o por le contrario haría periodismo de investigación con los archivos? ¿Qué respondería el gobierno mexicano? En Inglaterra Nick Clegg ha exigido al gobierno británico investigue de posible participación de tropas británicas en prácticas de tortura en Irak, veremos cuáles son las consecuencias ¿En nuestro país habría consecuencias?
Definitivamente un post de lectura obligada para entender desde México lo que pasa con wikileaks. Sólo haría un comentario, el hecho de que wikileaks también resume y edita el material que publica los convierte no sólo una “herramienta que permite filtrar documentos de manera anónima”, sino también en un medio de comunicación. Una especie de hibrido que filtra y opina sobre el contenido. Un punto que me preocupa es la protección de las fuentes, ya vimos lo que pasó con el joven soldado que facilitó la información sobre Afganistán. De ahí la necesidad de buscar que los países legislen para garantizar su protección. Al final del día la protección que puede ofrecer wikileaks siempre será limitada.
Gracias por tu comentario. Desde luego, tienes razón. Hay que estudiar bien el caso de Islandia respecto a su ley de libertad de expresión http://www.guardian.co.uk/world/2010/feb/12/iceland-haven-freedom-speech-wikileaks y debatir y repensar el futuro y límites de este derecho fundamental en la era digital. Saludos
Uy todo un tema. La iniciativa de no ser aprobada por el congreso de islandia por lo menos será un gran ejercicio para compilar las mejores prácticas en materia de libertad de expresión de todo el mundo. No creo sin embargo que los medios de comunicación decidan mudar sus centros de operaciones a ese país. EPIC publicó en 2006 un estudio a nivel mundial sobre libertad de expresión y privacidad en la era digital, con datos muy reveladores sobre el tema.