Gobierno drogodependiente

Cigarro_de_maconha.JPG

El tema, aparentemente cerrado por la vía oficial, vuelve a cobrar fuerza tras la intensa ola de violencia de las últimas semanas. Legalizar las drogas hoy parece la solución más viable para acabar con la criminalidad que invade nuestras calles. Está claro que la solución al conflicto no es policial ni militar.

Existen diversas sospechas de la aferración a la prohibición, una de ellas la relata el escritor Eduardo Galeano cuando afirma: “Tengo la sospecha de que no se legaliza porque son los grandes bancos del mundo quienes lavan la mayor parte de los narcodólares y también porque la droga es un buen pretexto para invadir países con la excusa de salvar a esos países de las garras de la droga”

Y es que las cifras no mienten, las “drogas legales” causan más muertes que las ilegales, mientras que en la sangrienta lucha contra el narcotráfico la cifra llega a los 13 mil muertos, tan sólo el año pasado murieron 27 mil mexicanos por accidentes de tránsito relacionadas con el alcohol. Las cifras son alarmantes, pero pesan más los 13 mil.

Hoy parece que los gobiernos occidentales, comenzando con el de Estados Unidos, a pesar de ejercer el liberalismo económico y estar basados en la democracia, actúan de manera totalitaria. El gobierno, no tiene nunca el derecho a inmiscuirse en la vida de una persona por el propio bien de esa persona. Porque es como si nos prohibieran comer de más dado que el sobrepeso nos mata, y según las cifras, también las enfermedades relacionadas, causan más muertes que las drogas.

Lo cierto es que si se cambia la visión sobre el problema, incluso el propio Estado ahorraría los millones de pesos que gasta en la movilización del ejército. Porque viéndolo desde el ámbito de la salud pública, resulta más barato campañas preventivas de consumo y dados los casos la rehabilitación, que la cruenta guerra. Pero el gobierno se legitima con esas acciones, se ha vuelto drogo-dependiente, en lugar de buscar mecanismos para que esa industria, se convierta en parte de la economía formal.

Termino con una reflexión del filósofo español Fernando Savater:

A veces se hace equivaler la despenalización de las drogas a legalizar el crimen, la violación o los secuestros. Evidentemente nada puede ser más distinto, pues estos delitos tienen como primer objetivo el daño a otro en beneficio propio, mientras que ninguna droga es en sí misma un mal, sino que puede llegar a serlo por las circunstancias de su uso. A lo que se parece en cambio tal despenalización es a la del suicidio, el aborto, la eutanasia, el divorcio, la homosexualidad, etc., es decir al levantamiento de las trabas que impiden el disfrute consciente y libre del propio cuerpo. No es fácil entender, ni ellos encuentran argumentos para explicarlo, por qué quienes apoyan el reconocimiento jurídico de estas figuras emancipadoras pueden negarse en cambio a la despenalización de las drogas. El único argumento plausible contra la despenalización no es en realidad tal, sino la constatación de una dificultad para llevarla a cabo: en efecto, esta medida debe ser lo más internacional posible para tener auténtica eficacia. Puede suponerse razonablemente que la despenalización en un solo país traería serias dificultades a este pionero. Foros y reuniones internacionales para tratar este problema no faltan, donde podría plantearse esta cuestión en lugar del aumento de penas a los traficantes, que no sirve más que para encarecer los productos. De todas formas, se presenta aquí una situación conflictiva semejante a la que tienen los partidarios del desarme unilateral, que reivindican para sus países la postura que creen más justa confiando en que esta actitud lleve a otros por el mismo camino y aceptando los peligros indudables que de ello pueden derivarse.

Sobre el Autor

Editor general de este espacio. Activista político miembro de la Asamblea Nacional Ciudadana. Impulsor del WikiPartido Pirata Mexicano. Estoy convencido de que el internets libre y neutral ayudará a colisionar el sistema, just push the button.

¡Sígueme en Twitter!