Futuro municipal

El municipio, es la institución por excelencia del Estado mexicano. Es precisamente; el municipio, donde la organización fundamental de la sociedad, se formaliza. El municipio en México, está contemplado en el artículo 115 constitucional, y allí se ennumeran no sólo sus atribuciones sino los servicios que le corresponde brindar a la población.

Los municipios hoy, están en crisis. La organización base del federalismo, no puede financiarse; hemos oído ya los anuncios de algunos presidentes en el país y tal parece que su situación es insostenible. Se despedirán a muchos funcionarios de los municipios para cumplir las metas planeadas en los trienios en curso.

En promedio han disminuido 20% las aportaciones federales a las alcaldías, lo que equivale a miles de millones de pesos. Me parece pertinente hacer un análisis más a fondo de la situación. Debemos recordar que, durante el sexenio anterior, México vivió su última bonanza petrolera, el trienio final del sexenio Fox, reporta ingresos en ese rubro como en ninguna otra etapa de la vida nacional.

Estos ingresos, fueron repartidos a los gobiernos estatales y municipales, en muchas ocasiones para hacer pases o cumplir pactos políticos. Muchos de esos excedentes no estaban etiquetados y fueron usados discrecionalmente por las autoridades encargadas de ejecutarlo. Ello facilitó el desvío de recursos, pero sobre todo promovió la laxitud de los municipios para aportar al estado y a la federación lo correspondiente.

La recaudación estatal y municipal está por los suelos, así es como vemos la evidente  dependencia económica del nivel federal. Debemos decir con razón, que los ciudadanos tenemos también parte de responsabilidad. Estamos acostumbrados a que “no pasa nada”, a usar “nuestras palancas” o llamarle ” a mi compadre” para evadir nuestras obligaciones con el propio Estado.

Esta falta de cultura política también pone en aprietos a México, esa negación a cooperar con lo que nos toca, confrontada con la persistencia por estirar la mano. Esa exigencia de un cheque en blanco estrangula al municipio, al estado y a la federación. Ese acto reflejo de las autoridades que, cuando reciben dinero no etiquetado inmediatamente aumentan sueldos, dan bonos o compran camionetas; no cumplen con la transparencia, no rinden cuentas. Ese silencio complice de nosotros los ciudadanos. Si seguimos actuando en la dinámica de lanzar la piedra y esconder la mano, estaremos cada vez más cerca de que ésta nos caiga en la cabeza.

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