Hace algunas semanas circulo los resultados de una investigación interdisciplinaria (Cooperation Prevails When Individuals Adjust Their Social Ties) entre tres investigadores, Francisco C. Santos de la Universidad libre de Bruselas, Jorge M. Pacheco de la Universidad de Lisboa y Tom Lenaerts de la Vrije Universiteit Brussel, que contrario al canon de la selección natural, que entre sus otras cosas predice la supervivencia del más apto y que alentaba a corrientes como el Darwinismo social afirmar que esta misma aseveración es aplicable a los campos sociales, cabe decir que Darwin nunca estuvo de acuerdo, este nuevo estudio demuestra que la colectividad es tan importante como la misma selección natural, demostrando mediante las ciencias exactas que los colectivos prevalecen sobre los individualismos, además demuestra que en los grupos donde hay más diversidad esta tiene efectos positivos en el conjunto.
Dicho estudio tiene un innegable sentido político, social, económico, ya que en el sistema decadente en el que vivimos se resalta los beneficios de la individualidad exacerbada con la justificación del supuesto bienestar, además se establecen parámetros culturales en donde se intenta implantar un único modo de vida, el estudio viene e invalida todo esto, llevándolo al rango de obsoleto y preocupante ya que como sociedad estamos optando por el camino contrario a nuestro bienestar evolutivo.

Interesante post. Creo que el mérito individual y el esfuerzo personal son un motor indispensable de creatividad y conquista de objetivos. Sin embargo, y aunque es legítima la acción individual, comparto la idea de que este tipo de individualismo puede degenerar en un darwinismo social que, en el ánimo de la ganancia personal y la competencia, aisle al humano, que es por naturaleza un ser social.
La importancia de los grupos, la acción desde la colectividad y la comunidad no puede ser negada. Me parece muy acertada la vinculación que propones entre cooperación y evolución, pues en efecto, todo proyecto humano (social, político, económico, cultural) es un proyecto comunal, de cooperación.
De hecho, no se me ocurre una sola empresa humana, desde la guerra hasta el renacimiento, pasando por el avance científico, que no sea producto de una sume de esfuerzos e inteligencias. La diferencia es que si bien una o unas pocas personas suelen guiar y sacar el mayor provecho de estas situaciones, el mundo de hoy, que revive su conciencia solidaria, requiere que el reparto de esfuerzos se traduzca en un reparto igualmente equitativo de beneficios. Y esto por varias razones, por calculo pragmático, claro, que se vale; por una ética que señala la condición de equidad; y, como bien señalas, porque de lo contrario las sociedades se enfrentarían a una decadencia evolutiva, que estanque o incluso hagan retroceder su fuerza creativa e innovadora.
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