¡A por ellos!.
Año tras año, en procesión ideológica poco clara y profundamente confusa, los acompañantes del buen libar y agraviados del sistema nos reunimos en la singular peregrinación de copas para examinar sin detalles y escasos de ética y modales, la confusión que anualmente habita en las mentes jóvenes de todos los parroquianos asiduos a la Academia de Patafísica. Sobradamente, rendidamente a la genérica voz del desacuerdo –esa generacional que pocas veces esquiva el placentero gusto de hablar por hablar-, la tradicional mutilación de argumentos se unificó en un solo criterio, brevemente explicado: estamos de la jodida.
Pese a que la “jodida”, como símbolo creado casi a imagen y semejanza del latino, profusamente recalca los distanciamientos económicos de la escalada social, el interés de unos cuántos acaudalados –de los patafísicos- resiste en la simpleza opinión del: estoy jodido. Y ¿jodido de qué o para qué?Simplemente jodido. Y jodidamente enraizada, como mentalidad genérica mayoritaria, convalece en la psique de todos –aquellos que conozco, que no son adoradores del PAN o simples vagabundos de los alucinógenos- los que me rodean.
El fatalismo es ya intransigente a estas alturas. Las corrientes del pensamiento, uniformes y colegiadas, remiten el paradigma de sensaciones al supuesto generalizado, irreprimible, de un condicionado y homogéneo sentir: La jodida. Agobiante y absoluta, irremisible y abyecta, corrosiva y familiar. Representación indistinta para nuestras ascendientes y descendientes, verdad única y todos los prefijos semejantes y que puedan parecérsele. Así es, la inevitable y consagrada jodida, vigente en nuestros tiempos, bastante protagonista.
Con tal faramalla y arrogante desmembramiento de esperanza, con el sombrío devenir y la exacta convulsión previsible para el futuro inmediato, la jodida se me presenta estrepitosamente como una condición inevitable de mendicidad mental, obligada para reírse un buen rato de la crisis y lo crítico que se encuentra casi todo, como forma de hallarle razón al rimbombante sinsentido que aqueja nuestra -¿porqué no decirlo?- desarrollada y cancerígena sociedad.
¿Promesas, buen augurio, deseos, sueños?… realmente, estrepitosamente, mi ciudad, el país, el mundo, esta de la jodida. Habrá que aceptarlo para tomar criterios benéficos a la catástrofe económica y al estropicio social. Lo demás, creo está bien.
¿Cambiaremos?. Supongo que no. Seremos opacamente menos sinceros y mucho más hábiles, supongo. La alimentación del latino, afablemente, siempre será la jodida ironía; lo demás, definitivamente, puede irse al carajo. ¡Es tiempo de festejar! Feliz 2010.

¿ASAMBLEA CONSTITUYENTE?
Las herramientas para concretarla se encuentran a su disposición en los sitios de internet siguientes:
http://constituyentecivil-mexico2010.blogspot.com
http://gacetaconstituyente-mexico2010.blogspot.com
Saludos
Alfredo Loredo.
San Luis Potosi. México.