El regreso como medio de supervivencia

Terminé de leer el reporte especial de The Economist sobre el futuro de los medios de comunicación, en verdad muy bueno, porque el debate sobre la manera en que evolucionan los medios es necesaria y nunca es suficiente. En nuestro país todavía andamos como con cinco años de retraso, pero cada vez veo más esfuerzos para actualizar el discurso sobre periodismo-internet-futuro-de-las-noticias.

Mi primer acercamiento con este debate fue a través del libro The New Media Theory Reader (Hassan-Thomas 2006) hace ya varios años, me di cuenta que en la relación del ser humano con la información se encuentran las soluciones a la mayoría de los problemas sociales, o cuando menos esa relación es muy importante para que los ciudadanos puedan incidir en la forma en se gobierna el mundo como bien lo retrata Megan Boler en la compilación Digital Media and Democracy: tactics in hard times(MIT, 2008) con ejemplos prácticos del uso de los nuevos medios en situaciones concretas para la construcción de “lo público”, la democracia y la ciudadanía a través del activismo.

Los artículos en The Economist precisamente dan cuenta de esta intimización de la información, la intimización de lo público. En esa línea, la conclusión que me parece más acertada es que la evolución de los medios se encuentra en su regreso a la época previa a la aparición de los medios de producción masiva pero con internet y redes sociales.

Pero ¿cómo es que de pronto vamos de regreso? Mi respuesta es que esta vuelta se debe principalmente a la democratización de la distribución de la información, al pasar de ser simples consumidores a  productores (o potenciales productores) de contenido. Sin embargo estos artículos van más allá y exploran el tema del crowdsourcing para las noticias, la supuesta muerte de los periódicos o la idea de la transparencia reemplazando a la objetividad.

De regreso al S. XIX

Como se hace notar en esta serie, en el S. XIX no había medios masivos en los términos que los conocemos ahora, las noticias corrían de boca en boca o en panfletos escritos por personajes como John Locke (por decir), lo que evidentemente daba dimensiones distintas a las noticias; sin este modelos, me imagino, muy difícilmente hubieran sucedido las revoluciones y luchas de la época. Como anota Craig Newmark:

En muchos sentidos, las noticias vuelven a su forma de pre-industrial, pero sobrealimentado por  internet, teléfonos con cámara y los medios sociales como blogs, Facebook y Twitter pueden parecer elementos completamente nuevos, pero se hacen eco de las formas en que las personas utilizaban para recopilar, compartir e intercambiar información en el pasado. Los medios sociales no son nada nuevo, sólo son más amplios ahora

Un poco más lejos llega esta discusión cuando se afirma que los medios como la TV, los periódicos o la radio, parecen cada día más una  anomalía en la vida cotidiana de las personas (conectadas). Al tener la posibilidad de ser productores de información y tomar conciencia de la importancia individual, los medios tradicionales parecen un ciclo cercano a su fin:

Una nueva generación que ha crecido con las herramientas digitales ve en ellas sus posibilidades para hacer cosas extraordinarias, en lugar de simplemente seguirlas usando para conservar los viejos modelos. Algunos de los actuales medios de comunicación va a sobrevivir la transición, y muchos no lo harán.

Adaptarse o morir

Estas reflexiones me hacen pensar acerca de la presión de los medios tradicionales para adaptarse a los nuevos tiempos, ahí casos como los de The Guardian y su esfuerzo por cambiar incluso la forma en cómo operan poniendo a la era digital primero. Otros medios simplemente prefieren replicar el mismo modelo y darle “salida digital” pero con el tedio de las fuentes formales y el “rigor” y así… Lo que me hace pensar en los medios de comunicación en México, que al no vivir de sus lectores-audiencia y sus preferencias sino del dinero de sus patrocinadores, no existe ningún incentivo a que cambien sus patrones actuales de producción de información a pesar de los infructuosos esfuerzos por ser “frescos”, “con onda” o el típico este-proyecto-es-diferente. Lo anterior genera frustración de los agentes de cambio y se vuelve un interminable círculo vicioso (el cual no es tema de este post ¬¬).

Salir del closet (más bien de la vitrina)

Debo decir que soy fan de David Weinberger y su blog, para los que no sepan es uno de los autores del Cluetrain Manifesto, una postura sobre la era digital y la relación del ser humano en ese contexto. A partir de las lecturas en The Economist, se infiere que, si estamos regresando al siglo XIX, quiere decir que se privilegia más la opinión que la objetividad y Weinberger explica que la transparencia es la nueva objetividad; es decir los medios deben de tomar posturas clara y transparentarlas: ser pro slim, anti slim, de derecha o de izquierda debería ser claro y aceptar que sus opiniones están sesgadas dejando al lector la última decisión de qué y a quién creerle. Volviendo al ejemplo de Locke y sus panfletos, imagino que si él y sus colegas no se hubieran puesto las pilas en difundir SUS ideas (es decir, transparentes en sus intenciones, no objetivas) probablemente el pensamiento liberal se hubiera quedado en una anécdota.

Los críticos de mi último párrafo dirán que entonces los medios se transformarían en una especia de cuartos con eco donde la gente leería solo lo que reforzara su visión y creencia de las cosas. Y probablemente tengan razón, como lo apunta Eli Pariser en The Filter Bubble:

La democracia depende de la capacidad de los ciudadanos a relacionarse con múltiples puntos de vista, la Internet limita dicha participación cuando se ofrece información actualizada única que refleja su punto de vista ya establecido. Aunque a veces es conveniente para ver sólo lo que quiere ver, es de suma importancia ver también las cosas que no quieres ver.

Yo diría “y a la vez no” porque contrario a nuestros ancestros del S. XIX nosotros tenemos una saturación de información, que tenemos la posibilidad de usar (o no), y fuentes que superan por mucho al peligro que supone la  hiper-personalización de la información que consumimos, además los medios sociales nos hacen, incluso en los cuartos de eco, debatir nuestro punto de vista y por tanto conocer el del otro. Más peligroso que esto sería que los medios no entendieran el internet y se convirtiera el acceso a la información en asimétrico, lo que haría que las personas dejaran de poner atención en el todo y el cuarto de eco se volviera sordo y mudo.

No sé si acabo esta entrada más confundido que claro, lo cierto es que es la génesis de un debate amplísimo del que no todos saldrán victoriosos. Por lo pronto me decanto por más Lockes y menos Murdochs.

 

 

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