Todo ha sucedido de súbito, el sábado paseaba por el centro de la ciudad recordando a Cuauhtémoc, el domingo leí el artículo de Neal Gabler en el New York Times llamado “The Elusive Big Idea” y ayer vi la reciente película de Woody Allen Midnight in Paris, la idea no ha salido de mi cabeza ¿hubo un pasado mejor?
Evidentemente no es una pregunta fácil de responder y me gustaría centrarme en el artículo de Gabler para tratar de hacer una aproximación.
Cada cierto tiempo veo escritos que me refieren a algún tipo de pensamiento mitológico sobre los “viejos buenos tiempos”, lo cual no está mal pero generalmente los autores de estas piezas únicamente recuerdan las cosas destacadas de aquel tiempo al que remiten y parecen estar muy molestos de que en el presente haya un montón de cosas buenas sucediendo también.
Gabler habla sobre los grandes pensadores de antes y menciona a Einstein, Sagan, Jay Gould entre otros como aquellos que salían “hasta en las primeras planas” y sin ningún tipo de evidencia insiste en como ignoramos a nuestros grandes pensadores de hoy como Pinker o Dawkins. Simplemente ridículo, con seguridad son más conocidos estos últimos hoy de lo que fueron aquellos en su época y sus ideas se han filtrado más en la sociedad. En todo caso Gabler tiene un parámetro bastante arbitrario para decidir qué grandes pensadores son conocidos.
Lo que más me extrañó de la pieza de Gabler es que implícitamente atribuya la culpa de que ya no vivamos en la época de las grandes ideas al internet, redes sociales, tuiter y “todo eso”. De nuevo sin ningún tipo de evidencia.
Cito:
Ciertamente no es ninguna casualidad que el mundo posterior a la idea ha surgido junto con el mundo de las redes sociales. A pesar de que hay sitios y blogs dedicados a las ideas; Twitter, Facebook, Myspace, Flickr, etc, son los sitios más populares en la Web, básicamente dedicados al intercambio de información destinado a alimentar el hambre insaciable de la misma, aunque este no es el tipo de información que genera ideas. Es en gran parte inútil, salvo en la medida en que hace que el poseedor tenga la sensación de estar informado. Por supuesto, uno podría argumentar que estos sitios no son diferentes de la conversación para las generaciones anteriores, y que la conversación rara vez generan grandes ideas, y uno podría estar en lo cierto.
Pero la analogía no es perfecta. Por un lado, las redes sociales son la forma principal de comunicación entre los jóvenes, y que están suplantando a los medios impresos, que es donde las ideas se han gestado por lo general. Por otra parte, las redes sociales generan hábitos de la mente que son enemigos de la clase de discurso deliberado que da lugar a ideas. En lugar de teorías, hipótesis y argumentos, nos llegan instantáneas de 140 caracteres acerca de comer un sándwich o ver un programa de televisión. Mientras que las redes sociales puede aumentar su círculo e incluso introducir una a los extraños, esto no es lo mismo que la ampliación de universo intelectual del individuo. De hecho, la elocuencia de las redes sociales tiende a encogerse a un universo individualista y al de los amigos, mientras que los pensamientos organizados en palabras, ya sea en línea o en la página, amplían el foco de cada uno.
Fin de cita.
Aquí es donde pongo ojos de sospecha ¬¬.
Cada que alguien dice que en su timline ve sanwiches y se queja de ello no hace más que evidenciar su ignorancia sobre tuiter.
Lo más impactante es que Gabler parece hablar de un mundo que nunca existió, ¿antes de tuiter la gente de manera espontánea y común sólo hablaban de teorías, hipótesis y grandes ideas? La respuesta es NO. Incluso puedo decir que precisamente (y siguiendo a las personas adecuadas) es en la era de la información y con estas plataformas donde más se discuten teorías, hipótesis y grandes ideas.
Bufemos. Parece que el problema de Gabler es que “los grandes medios” cada día tienden a ser menos grandes. Desde luego existen obvias excepciones (NYT por ejemplo) al incremento de la larga cola que Gabler parece ignorar. Así que hagamos un mapa de lo que dice: más opciones de medios para el consumidor tiende a fracturar el entorno mediático lo que significa un ambiente más hostil para las ideas… algo así: Internet–> demasiada información –> filtros de información –> fragmentación de los medios –>menos conocimiento colectivo –> más cuartos de eco –> más auto absorción –> menos GRANDES ideas –> más sandwiches –> MENOS grandes ideas –> más sandwiches –> el mundo “post-ideas”
En otras palabras el TontApocalípsis.
Siento que Gabler, como otros, no ven que en “el problema” de nuestra época está la solución. En la era de la información, las ideas se distribuyen como virus sin necesidad de los grandes medios, éstas están menos asociadas a personajes y más a colectividades que pueden generar puntos de inflexión y cambiar la forma de cómo vivimos y pensamos.
Y para terminar, recuerdo al protagonista de la película de Allen, Gil que al darse cuenta que en su época soñada había quien pensaba que una anterior era mejor, decidió no negar el presente y vivir su París con lluvia. Los mismo deberían hacer los Gablers, Manzaneros, Cantorales, Beltrones et al y entender que el pasado nunca fue mejor.
Tenemos la tendencia añorar el pasado e ignorar el presente o peor aun compararlo y menospreciarlo. Es este el tipo de pensamiento que manifiesta el artículo de Nael Gambler. Sin embargo, nos encontramos en la era donde las redes sociales han jugado un papel determinante no sólo en la difusión de información sino también en la generación de ideas y como acertadamente lo comentas, han dejado de ser particulares para convertirse en colectivas, aunque debemos considerar que el factor tiempo ha jugado un papel primordial para la transmisión de las mismas. Es sin duda que debemos dar mayor relevancia al uso de las redes sociales y el impacto que hoy día tienen en nuestro entorno, lejos de comparaciones sin sentido y poco propositivas.
Entiendo la reflexión, pero creo que más que al pasado, debemos mirar al futuro y aportar soluciones, como éstas: http://on.fb.me/pdi2i23
Lo de pensar en el pasado como una época dorada es un tópico que existe desde que existe documento humano. Como todo lugar común, funciona, pero también oscurece zonas del discurso que de otra manera tendrían que argumentarse; es decir, es muy fácil acudir al tópico para no decir nada más. El artículo de Gabler me ha parecido lastimosamente conservador. Qué bueno que haya contrapesos como éste.
Buen analisis, si, el problema no es el “sandwich” es lanfuente, y buenas fuentes en twitter hay muchas.