
Hace unas semanas, adelantaba en este mismo espacio que, para la sucesión panista, no habría ninguna sorpresa, César Nava fue electo por 88% de los votos como presidente del partido en el gobierno. El consejo del sábado pasado registró una participación muy importante de los consejeros nacionales, la elección más concurrida de los últimos años en el PAN. César fue el único que se registró para el proceso de sucesión, la convocatoria a pesar de ser abierta fue desdeñada por los consejeros nacionales que bien pudieron haber participado.
Y haciendo un análisis más crítico y objetivo que basado en creencias, la apuesta era lógica: los seis opositores a la candidatura de Nava, no tienen los votos en el consejo nacional para ganar una empresa de esa naturaleza; decidieron legitimarse por medio de la disidencia dada su imposibilidad de competir. Quienes alegan “dedazo”, “imposición” o “regreso al pasado” se equivocan, las matemáticas no mienten: los consejeros nacionales electos democráticamente hace un par de años, en su mayoría se identifican con la corriente calderonista. Las demás corrientes en el partido no ofertaron a los militantes propuestas que lograran más presencia en dicho cuerpo colegiado. Y si esos consejeros iban a votar; Nava o no Nava, quien los hiciera sentirse representados ganaría.
El grupo representado por los rebeldes, nada podía hacer para rescatar al partido. Apuntaba, que el PAN se ha desdibujado desde que es poder con el anhelo de ser oposición. No se puede argumentar falta de experiencia de Nava, basta recordar que si estudiamos las atribuciones legales que tuvo como Secretario Particular del Presidente, debe tener gran experiencia en lograr consensos, es de celebrarse que sea una de las caras más jóvenes en el escenario político nacional. Sin duda tendrá una tarea sumamente dificil, empezando por un verdadero periodo de reflexión, abriendo el PAN y ejerciendo una sana distancia del gobierno federal.
Estando presentes en el consejo, la supuesta censura, no fue más que un stunt mediático. La imagen que se logró días antes a la elección panista, en torno a Guillermo Padrés (Gobernador electo de Sonora) disipaba dudas de una supuesta ruptura, pobremente documentada. Los siguientes 3 años, efectivamente deberán ser precisos y sin equivocaciones, no sólo en el partido sino en el gobierno federal. Creo que el clima de disponibilidad para el diálogo y la evidencia sobre cuáles son los temas que interesan a la nación, independientemente de los partidos, harán de estos años unos con intenso debate entre poderes; con lo cual los ciudadanos ganaremos amplio diálogo democrático.
Seguimos temiendo a “espejos del pasado” sin darnos cuenta que el contexto es absolutamente distinto. Aspiremos mejor, a escenarios que verdaderante transformen la realidad nacional. En las democracias avanzadas, podemos ver a Obama o a Rodriguez Zapatero hacer campañas de sus partidos sin la condena pública, es un derecho legítimo y válido siempre y cuando no se usean recursos públicos para ello. Sin duda habrá cambios necesarios en el gabinete, hasta la fecha si bien no ha sido protagónico, han logrado importantes cambios, cabe señalar (o ver curriculums) que no son gente improvisada, este sexenio ha habido más cambios que con Fox o Zedillo, lo cual da cuenta del compromiso con rendir cuentas positivas a los ciudadanos. En todo caso, dada la fortaleza que ha adquirido nuestro sistema electoral, podremos buscar una nueva opción política.
