El nuevo frente Latinoamericano.

“Tened cuidado, hay mil cachorros sueltos del león español”. Rubén Darío.

Los países latinoamericanos han concretado, como desde hacía mucho tiempo no se evidenciaba, un gran intento de unidad que converge en un sentido que dará mucho de que hablar: La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe.

Dicha organización contribuye a las quimeras planteadas por Bolívar, Guevara, Martí, Ingenieros, Sarmiento, Neruda, Darío y demás latinos que han propuesto mecanismos, ideas y sueños en torno a una integración americana constante y continua, benefactora de las raíces que unen a todo un continente cuya espina dorsal se ubica en los andes.

Pues, debe entenderse que América no es solamente un país ni un territorio endeble cuyas características se confunden a una sola nación, que no representa los intereses de un águila calva y cuyos colores, sencillamente, no son únicamente rojo, azul y blanco.

La fiesta latinoamericana comienza con altos bríos, celebrando en la mayoría de sus países doscientos años de independencia que se reflejan desde el nuevo frente creado en Cancún; directriz meramente latina, cimentada en el real sentir de sus pueblos y emocionando la posibilidad de integración económica, social y política en un nuevo orden y bloque común encabezado por ejes nuestros.

¿Tiene desventajas? Claro, muchas, cuando –México- la dependencia de muchos de sus países se debe a los Estados Unidos. ¿Qué tanto valor tiene ese nuevo organismo? Es invaluable la estoica y valiente actitud con que los dirigentes latinoamericanos se han fundido para acrecentar el poder geopolítico de la zona, regionalizando las opciones y oponiéndose ya, desde el sentido crítico, a los posibles embates que surgirán desde Washington.

Las pretensiones que, inevitablemente ligarán al organismo a una “izquierda radicalizada”, no amedrentarán la tan ansiada unificación continental que favorecerá, a un corto y largo plazo, la problemática regional contemporánea.

Que no cause alarma que Chávez, Castro, Morales, Kirchner, Bachelet o cualquier otro líder americano consigne la inminente y verídica americanización de América; ya era tiempo de que las decisiones recayeran en nuestras manos. Ya no habrá más “comes y te vas”.

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