El modelo económico mexicano

México subsiste económicamente en un sistema absurdo y obsoleto. La situación contemporánea necesita de radicales cambios a la estructura y de un saneamiento drástico a las instituciones, incluidas reformas que tajantemente inciten un cambio constitucional a las leyes económicas reglamentarias.

La Nación atraviesa críticos cambios en el sendero económico, mismos que no reditúan tangiblemente en la economía de los mexicanos: la brecha entre ricos y pobres se acelera con el crecimiento de una seudo clase media, sosteniendo a las macroempresas del país con una mano de obra que deja poco a poco de subsistir ante la tecnología, orillando a dicho sector a la prestación de servicios, ya sea pública, a la empresa o a la iniciativa privada.

Ahora bien, con la simulación económica que desde hace más de 25 años, sexenio tras sexenio, se invierte en el llamado neoliberalismo económico, ha dejado tambaleando a la economía con graves crisis y errores inadmisibles que representan confusión y desatino en la inversión y tutela en la economía.

El sistema económico mexicano pertenece a una dualidad de acepciones y teorías manadas de la izquierda y la derecha; estos es, un sistema económico mixto, que según la Constitución pareciera de corte casi socialista, y en la praxis absorbente al sistema global imperante.

Tal circunstancia, como un impedimento teórico para formular un sistema económico coherente y atinado, parece el mayor escollo para el intento de una mejora integral a dicho sistema. Se puede encontrar en estos días una inevitable sanción en el campo energético, que sea mencionado de paso, sería un atentado a la Constitución y quizá, sólo el futuro dictará, un plus ultra a los ingresos de la Federación.

Ahora bien, el fundamento de lo anterior viene a cabo ante la circunstancia real de estos momentos: el sistema mixto mexicano. El petróleo, que a todas luces sería el fundamento natural y único para el cambio de la rectoría estatal en la economía, viene a ser un mero detonante para iniciar cambios profundos en lo referente a la materia económica. Es tiempo de aceptar el fallo histórico del neoliberalismo económico, que no ha dejado un solo día de estigmatizar al país desde que se concibió como modelo. Es tiempo ya de profundizar en la teoría las soluciones, o los planes a mediano y largo plazo, que sometan económicamente al país en un régimen inviolable para salvaguardar los intereses que se impriman

Sea a bien de la izquierda, un cierre total de fronteras, una dictadura económica; sea a bien de la derecha, una apertura total de fronteras, una fideicomiso internacional a la globalización. Sin embargo, se debe sanear el cómodo vicio de mantener ambas posturas que únicamente dañan lo establecido en la Constitución y consuman la tímida postura del Poder Ejecutivo en el momento de originar certeza.

Para bien o para mal, la Constitución debe tener cambios que revoquen el sistema preventivo social y las prerrogativas que otorga a sus ciudadanos, o bien, justificar los ya existentes y permear totalmente la actividad económica para mantener tutela y rectoría del Estado en toda materia económica. Es necesario, debe existir el cambio urgente que centre los esfuerzos de todos en lugar de vagar en ambos sentidos sin un rumbo que aseguro cambios al sistema.

Los extremos pueden ser malos. Pero hay momentos en que son necesarios para tender a la evolución o la extinción.

Sobre el Autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Guadalajara. Se ha desempeñado en la misma como Auxiliar del Departamento de Política y Sociedad; Consejero Propietario, Representante General del Alumnado, Secretario de Cultura y Sub Coordinador Zona Ciénega de la Federación de Estudiantes Universitarios. Ha sido miembro del Consejo Editorial del Centro Universitario de la Ciénega, Jefe de Edición del Periódico Estudiantil Voces e integrante del Consejo General de la FEU. Actualmente es articulista de varias Revistas y Periódicos, miembro del Despacho Asesoría Legal y Técnica y Coordinador del Instituto Ocotlense de la Juventud, contando con un libro de poesía publicado.

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