
La palabra gobierno se identifica con la acción de gobernar; es decir, se materializa en aquellas autoridades que dirigen y administran las instituciones del Estado, y a través de éstas se ejerce el poder estatal.
20 años atrás, el gobierno, en México, era claramente identificado con la figura presidencial, quien ejercía en su totalidad el poder del Estado, así, los gobernadores, diputados o jueces eran, de facto sus subordinados. En esta dinámica, era muy fácil aplaudir o condenar lo que pasaba en el país, dado que era atribuido al Presidente de la República.
Hoy se ha diluido esa percepción, aunque persiste en algunos ciudadanos, incluso los más jóvenes insistir en señalar una sola autoridad o persona como el artífice de la suerte de la nación. La realidad sin duda es más compleja y más amplia que eso.
No se puede afirmar; más que de manera inexacta y parcial, que México está gobernado por los partidos políticos, los gobernadores, o los llamados poderes fácticos. En cada uno de los casos, existe desde luego verosimilitud y sustento; sin embargo el territorio, capacidad política o voluntad de administrar el país, nos impiden afirmar que cualquiera de ellos gobierna en su totalidad al país.
Podemos decir entonces que el conjunto de estos y otros factores son los que determinan el rumbo de México. Estamos a una semana de que se renueve la cámara de diputados federal, su propia elección cuestionó la representatividad de los próximos legisladores, sin embargo, con la mayoría absoluta ganada por el PRI y PVEM, tienen una responsabilidad enorme en las decisiones de los próximos tres años.
Aún así, el fondo consiste en cambiar el concepto de gobierno y asumirnos como parte de éste. Los ciudadanos, de acuerdo al artículo 39 de la Constitución Política, somos quienes decidimos nuestra forma de gobierno, pero implícitamente nos hace responsables de participar y formar parte de la toma de decisiones que nos afectan a todos.
Ya no es tema repartir culpas entre “x” o “y” funcionario o entre tal o cual partido. Debemos ser nosotros también parte del blanco y responsabilizarnos de lo que sucede en la vida política nacional, de lo contrario no lograremos generar los cambios que urgentemente necesita nuestro país.
Power to the people… sin lugar a dudas… eso es lo que deberíamos de esperar.. o tratar de conseguir.. es también uno de los problemas con las democracias representativas. Mucha gente no entiende siquiera el proceso por el cual nos gobiernan, lo cual me parece increíble… porque nos compete a todos. Alguna vez escribí en mi blog personal acerca de los Idiotas, y de dónde viene el término.
No seamos idiotas, seamos parte de una solución