El carácter del argentino.

En un pequeño repaso por mi grato recorrido en Mendoza, Argentina, y teniendo como base la exposición directa con su gente en largas conversaciones e intercambio ideológico, he tenido algunos aspectos que compartir con los grandes amigos que he ganado por acá y un punto de vista renovado sobre su cultura, la educación y aspectos que hacen de la argentinidad un punto de referencia para el pensamiento latinoamericano.

El argentino como tal, tiene naturalmente una soberbia afable y una actitud pragmática hacia la vida; con un desbordamiento de perfeccionamiento, el argentino se pasa el día en la búsqueda del refinamiento en sus tareas, haciendo de la vida diaria una sensación silente de mejora en todo su desenvolvimiento. Tal condición hace del carácter argentino, una idea generalizada que si bien corresponde a los cánones de la percepción del latino, para su desenvolvimiento diario es una actitud ganada por los años con base en  una cultura del esfuerzo vigorosamente establecida, cuál chip genético, en la gran mayoría de sus habitantes.

La sensación de compartir culturalmente con un argentino es enorme, y basta para la media de nuestra región. Con una capacidad educacional fuerte, el argentino destila engreimiento que bien se ha merecido al pasar del tiempo. Beberse un café o cerveza en cualquier lugar, charlar con sus ciudadanos, es sencillamente una inversión de tiempo que ha de generar frutos por la continuidad de pensamiento que llevan.

Es loable la ambición que un argentino tiene hacia el mejoramiento. Es increíble vivir con el estancamiento económico que viven en estos lares. Inmerecida desde un punto de vista equitativo, la consecuencia neoliberal que su política empujó, resuelve la tremenda crisis mundial que aqueja, y que en nuestro país es ya tan natural como una carga que ellos no pueden aún soportar por el tipo de pensamiento que anda entre sus mentes.

De la actitud Argentina, hemos de aprender mucho los latinoamericanos, fortaleciendo el ímpetu de buscar más y de concretar proyectos sociales, económicos y culturales que rindan frutos excepcionales.

Ya, con mucho aire de nostalgia, no me queda más que pregonar grata admiración y un respeto profundo para todos los amigos que hice por éstos lugares.

Sobre el Autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Guadalajara. Se ha desempeñado en la misma como Auxiliar del Departamento de Política y Sociedad; Consejero Propietario, Representante General del Alumnado, Secretario de Cultura y Sub Coordinador Zona Ciénega de la Federación de Estudiantes Universitarios. Ha sido miembro del Consejo Editorial del Centro Universitario de la Ciénega, Jefe de Edición del Periódico Estudiantil Voces e integrante del Consejo General de la FEU. Actualmente es articulista de varias Revistas y Periódicos, miembro del Despacho Asesoría Legal y Técnica y Coordinador del Instituto Ocotlense de la Juventud, contando con un libro de poesía publicado.

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