
Generalmente soy bastante respetuoso con los temas que involucran a la iglesia. Pero en tiempos de crisis global, no podemos dejar a un lado las miradas de todos los actores del escenario mundial. Cada cierto tiempo, el jefe de la iglesia católica manda un documento a todos los feligreses. Estos documentos donde el papa reflexiona sobre temas en particular, reciben el nombre de encíclicas. Es el segundo documento más importante emitido por el papa, y va dirigido a todos los obispos del mundo que a su vez la difundirán en sus diócesis. Sólo se usa para tratar temas relevantes.
El modelo económico liberal imperante en el mundo después de 1989, está agotado. La crisis financiera del 2008 lo dejó claro, es la pero crisis mundial desde 1929 y las economías son tan interdependientes y globales que sus efectos han sido terribles. El siglo XXI y las telecomunicaciones, el acceso a mucha información de calidad y de manera gratuita, las nuevas formas de trabajo, hacen que el sistema económico mundial deba ser revisado. Porque no sólo ha dejado más pobreza, sino, revisando las estadísticas, ha hecho más amplia la brecha entre pobres y ricos tanto en países desarrollados como en los pobres.
Se ha convertido en una preocupación mundial, al parecer Estados Unidos y otros países no han podido ver resultados en sus estrategias anti crisis. Académicos, gobernantes, parlamentarios, instituciones financieras privadas, instituciones educativas, han estudiado el problema y quieren contribuir con ideas y proyectos para superar este foso económico. A estos personajes se une Benedicto XVI quien hace una serie de reflexiones fundamentales en su encíclica Caridad en la verdad.
En esta carta, la reflexión papal, rivaliza con cualquiera de aquellos ateos de ultra izquierda, lo cual nos revela que en lo fundamental, entre unos y otros las coincidencias son más importantes. Benedicto XVI, asegura que “…no basta progresar en lo económico y lo técnico… el desarrollo tiene que ser auténtico e integral… el salir del atraso económico no resuelve los problemas de las desviaciones y desequilibrios (…) la riqueza aumenta, pero aumentan las desigualdades… van naciendo nuevas pobrezas… en algunas zonas pobres aparecen grupos de superdesarrollo derrochador y consumista que contrastan con disparidades hirientes… hay corrupción e ilegalidad en el comportamiento de actores económicos y políticos, tanto en los países ricos nuevos y viejos, como en los pobres…”
En ese sentido, nadie duda que no bastan reformas económicas mientras no sean integrales y abarque una serie de campos que tienen que ver con la política, la educación, el acceso de todos los servicios para todos. El papa continúa con una reflexión crucial que parece que pocos han tomado en cuenta, termino este post con esta cita papal. “Quisiera recordar, especialmente a los gobernantes que se ocupan de dar un aspecto renovado a la estructura económica y social del mundo, que el primer capital que hay que salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad porque el hombre es el autor, centro y fin de toda la vida económica y social…”