Diez años de panismo en México.

Una década. Van diez años de gobiernos federales de emanación panista, de administración conservadora, cuyos logros, avances y retrocesos en el transcurso de estos años aportan muchas horas de diálogo y páginas para debatir en la consistencia que Calderón ha brindado después de sus festejos de la llegada del PAN a presidencia de la República.

¿Qué ofrece Calderón tras la fiesta panista en el auditorio nacional, qué argumentos hacen defendible su controvertida política al interior del Estado? Sin lugar a dudas el discurso presentado ante la audiencia panista, fue una rendición hilada de justificaciones, acentuando su guerra contra el crimen organizado y metáforas ante el tema para el entendimiento de un auditorio a modo.

Sin un ejercicio de autocrítica y medición real o realidad política ante lo hecho y dejado de hacer, Calderón simplemente se dejó querer y llevar por los elogios de sus partidarios, sin el terrible condicionamiento de la oposición que mal ha conducido en sus cuatro años de gobierno. Parafraseándose, motivado en la costumbre de ser querido entre los suyos, envalentonado, el jefe del ejecutivo instó a seguir la senda en materia de seguridad pública que ha adoptado, sugiriendo el compromiso social de apoyarlo, cueste lo que cueste, en su estrategia.

Recalcó los principales y reales logros en diez años de gobiernos panistas: Cuasi cobertura universal médica a los mexicanos, mayor infraestructura en el país y legislación en materia de transparencia. Más, los logros parecen insignificantes.

El PAN vive una escisión en su interior, una ruptura marcada entre Vicente Fox y Felipe Calderón; una pugna entre cuadros del partido albiazul, resaltando la expulsión de uno de sus militantes más conocidos y fuertes: Manuel Espino.

La triste fiesta de la década panista, la década perdida llamada así por Ciro Gómez Leyva, no ha representado al país la promesa del cambió celeste. Su discurso se ha mantenido como eso, simple promesa, sin hacer innovaciones trascendentales en el par de gobiernos panistas en lo que va del nuevo siglo.

Calderón va ya de salida. La figura fuerte que inició su sexenio no es comparada con el mandatario que va solo en los dos años restantes. Queda ver, de qué o en qué modo cambiará el discurso del cambio para renovar la ya caduca esperanza de cambio que esperanzó a millones de mexicanos. Suerte.        

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