Cuando el río suena es que agua lleva, dice un dicho, y uno de los muchos ríos que han sonado últimamente en este país es el de los recortes presupuestales y el alza y creación de más impuestos. Lo cierto es que urge sacar dinero de alguna parte. Estamos en medio de la mayor crisis financiera que haya tenido el país tal vez desde la Revolución, una crisis que NO viene de fuera, una crisis provocada por la mala administración, los dispendios desmedidos (tratándose del gobierno, cualquier dispendio debería serlo) y la mala planeación, la preservación de los privilegios, la apuesta errónea a convertirnos en un Petroestado, la tolerancia y complicidad hacia el negocio ilícito del narcotráfico que ahora nos tiene al borde de convertirnos en un Narcoestado, en fin, tiene sus raíces en la corrupción.

Están viendo la tempestad y no se hincan, se escucha en otro dicho, y ante este escenario, la respuesta que ofrece el gobierno federal parece a todas luces destinada al fracaso, ya son muchas la voces y la experiencia misma nos dice que cuando hay recesión, las políticas económicas encaminadas a endurecer los impuestos y controlar el gasto público no dan resultados, a la larga sólo crean mayor desempleo y agudizan la crísis; más aún, en un país con una supuesta economía emergente, el que se pretenda adquirir una deuda que comprometa los recursos de la federación, estados y municipios por 15 años suena a poco menos que un crímen, y sin embargo a eso se enfilan las poíticas de Calderón. Si todo sigue adelante, ya veremos dentro de algunos años qué es lo que buscan él y su grupo.
Para todo efecto hay una reacción, dice otro dicho, y ante la posibilidad de ver el ingreso familiar y personal más castigado aún, ante el fantasma de toda nuestra generación de tener que trabajar más para, en el menor de los casos seguir igual, hay varias voces que se levantan, ayer en Internet, hoy en los diarios y que urgen a los diferentes niveles de gobierno a terminar con los privilegios y la mano larga en las finanzas públicas y es que, como dice el periodista Mario Campos, en un país donde es noticia de primera plana que un diputado regresa dinero, la opacidad en las cuentas públicas, los sueldos honerosos, prestaciones, bonos, compensaciones, partidas extras y demás nombres que intentan disfrazar prácticas añejas por demás antiéticas, no ayudan en lo más mínimo al saneamiento económico y en un sentido contrario, sólo abonan a una crísis político-social que se puede salir de las manos. Así pues, la idea de un boicot hacendario comienza a tomar fuerza, veamos cómo evoluciona.
Pataditas de ahogado, se dice cuando se hace un esfuerzo desesperado e inútil para rescatar una situación ya de por sí perdida, Y ayer El presidente Calderón en un evento por demás mediático firmó el decreto que reforma la constitución y que entre otras cosas ordena la reducción del sueldo de altos funcionarios en un 10% y el tope salarial. Queda acentada también en esta reforma de manera muy general, la necesidad de transpaentar las finanzas públicas y es ahí donde está el punto flaco de esta reforma, como un primer paso en lo general está bien, pero si no cuenta con sus propias subleyes que dibujen sus alcances y que le permitan en verdad funcionar como mordaza en contra de las malas prácticas gubernamentales, no pasará de ser una reforma para la foto, como muchas otras políticas del Ejecutivo actual, se quedarán en eventos mediáticos, en el discurso que no trasciende, y un año después nadie se cordará. Se los comentaba hace unos días, presidencia realmente hace un manejo burdo de la información, no dan paso sin huerache, pues, como dice otro dicho.
Al son que me toquen bailo. Con la urgencia que pretenden aprobar nuevos impuestos y elevar otros, con la urgencia que pretenden “apuntalar” el IETU, con la misma urgencia que se han hecho los recortes presupuestales, la sociedad pedimos que se atiendan, se discutan, se legislen las demandas que están causando eco en algunas publicaciones y en Internet. Demandas que atienden al bien común, al sentido común y a la ética, demandas que se pueden resumir en: “no más privilegios, no más derroches”.
Imagen: Kenny Miller