Dad una máscara al hombre y os dirá la verdad
Oscar Wilde
¿Qué hay detrás de un nombre? Todo.
Últimamente me ha clavado mucho en un debate que me parece muy trascendente en esta época de la hiperinformación y que cada día adquiere mayor relevancia. Se trata de el choque que parece existir entre la política de eliminar el anonimato de la red o por el contrario preservarlo. El debate se ha puesto de nuevo en la mesa por la política de Google+ al respecto, que trata de forzar a los usuarios a dar su identidad real para usar la red social.
Internet no distingue los paquetes de datos que viajan a través de la red, y no tendría por qué saberlo, ahí radica la neutralidad de la red. En sus inicios evidentemente muchas personas usaban de manera anónima la red, hoy, en la época del “social media” parece cada vez más complicado aunque técnicamente es imposible suprimirlo, e incluso hay quienes como Randi Zuckerberg, ex directora de marketing de Facebook y hermana de su fundador, abogan por desaparecer el anonimato en el internet:
Creo que el anonimato en Internet tiene que desaparecer. La gente se comporta mucho mejor cuando tienen sus nombres reales expuestos. []… Creo que la gente se esconde detrás del anonimato y sienten que pueden decir lo que quieran a puerta cerrada.
¿Neto? su declaración parece apuntar no sólo a las redes sociales sino a abolir el anonimato en toda la red, esto nos lleva al horrible argumento de la “civilidad en línea” que dice que si se permite a las personas usar internet de forma anónima lo único que sucederá es que se vuelvan stalkers, acosadores, matones o les de rabia y les salga espuma de la boca. Por lo tanto, exigir a la gente usar sus nombres reales en línea debe disminuir el acoso y la intimidación y, en general elevar el nivel del discurso.
Es preocupante como muchos se están comprando el argumento de la “civilidad en línea”. El problema central de ese argumento es que no muestra la foto completa, se trata de una forma bastante incivil de convivencia pues ignora de manera deliberada las muchas voces que son silenciadas en nombre de callar a los “trolls”: activistas, bloggers, víctimas de la violencia, periodistas o cualquiera con una opinión impopular no debería sorprenderse de ser encarcelado o golpeado, hay que voltear al indignante caso de Veracruz. Cuando la libertad de expresión de uno no está garantizada, no lo está la de ninguno. Censurar no es el camino a la “civilidad”, dejar que todos hablen, sí.
Un abuso de poder
Danah Boyd, investigadora estadounidense experta en el tema, califica la política de Google+ y otras redes sociales cuyas políticas son tendientes a suprimir los seudónimos como un abuso de poder:
Las personas que más dependen en gran medida de seudónimos en los espacios en línea son los que están más marginados por los sistemas de poder. Las políticas de “nombre reales” no ayudan a empoderar a estas personas, sino que son una afirmación autoritaria de poder sobre las personas vulnerables.
Los usuarios han salido a defender su derecho a tener un seudónimo en la red, en “My name is” se presentan y cuentan su historia. Leyendo los testimonios parece que las afirmaciones de Boyd tienen mucho sentido, son las personas marginadas por el sistema de poder las que de alguna manera les resulta inconveniente usar su identidad real en las redes sociales y deben tener esa posibilidad.
Confusión de conceptos
Al respecto del tema he revisado el trabajo de Jeff Jarvis acerca del tema y me parece que merece la pena hacerlo éll es defensor de “lo público”(publicness) cuando se trata de hablar de privacidad. Jarvis explora el concepto de lo público y cómo debe asumirse en la era digital para lidiar con este tipo de problemas
Creo que el problema de Facebook es que confunden la noción de la esfera pública-es decir, todos nosotros-, con la idea de hacer un público, es decir, las pequeñas sociedades que creamos en Facebook o en Twitter al conectarnos. La rivalidad entre esfera pública y privada no es una decisión binaria, hay una gran cantidad de posibilidades intermedias para controlar nuestros públicos.
Facebook y Mark Zuckerberg parecen asumir que una vez que algo es público, es público. Se confunde publicar con compartir. Confunden lo público con la realización de un público.
Jarvis da en el clavo al quitar esa confusión que a veces vemos sobre lo que son las redes sociales y lo deja claro: son esferas privadas, no públicas, por lo que compartir en estos espacios no necesariamente implica hacerlo en términos de ”lo público”. Con evidentes referencias a Habermas sobre la transformación de la esfera pública.
En ese sentido, las redes sociales pueden tener la política que sea respecto a los nombres y nosotros tendríamos que tener la opción de usarlas o no. El problema es que no son lo suficientemente transparentes para contar con el opt- in/out antes de que el usuario se sienta atrapado por su propio contenido. Si por ejemplo facebook en este afán de transparencia quisiera ser radical, que informa a los usuarios de cada una de las personas que potencialmente pudieran tener acceso a sus datos como “amigos de amigos”.
La calidad del debate
En las ocasiones en que no afecta la integridad de la persona, soy partidario de que las personas usen su identidad “real” por sobre los seudónimos, sólo porque a mí me gusta saber con quien hablo, sin embargo eso dista mucho de la sugerencia de prohibir el anonimato en línea.
Uno de los argumentos principales de quienes defienden la política de nombres reales es el que éstos permiten elevar la calidad del debate, pues dicen, que el individuo al ser identificable tiene que participar con más cautela en línea. El internet y en especial los foros de discusión (sí, incluso 4Chan) y secciones de comentarios funcionan bien entre más libres sean, pura teoría del caos.
La razón: si hay un ser humano detrás de cada comentario (anónimo o no) en masa deberán ser lo suficientemente inteligentes para establecer sus protocolos, códigos y conducta. Trolls y personas imbéciles también existen en la vida real y no por ello tenemos que lidiar con ellos a menos de que así lo queramos.
La calidad del debate tiene que ver con el contenido, en las secciones de comentarios de los blogs que sigo encuentro cosas valiosísimas en la sección de comentarios: enlaces, fotos, análisis y argumentos que enriquecen la discusión, y muchas veces de personas que prefieren usar seudónimos. Todos pueden elegir usar su identidad y que esta se ligue con todos sus dichos el ” no anonimato” no debe constituir una imposición.
Sí, no nos caen bien los trolls ¿y? Negarles su derecho de expresión es peor, al cancelarles esa posibilidad lo estamos haciendo con quien requiere del anonimato para sobrevivir, una tragedia.
¿Y los delincuentes?
La pregunta es clásica pe pe pero ¿y los delincuentes? ¿tienen derecho al anonimato en la red para delinquir? Claro que sí. La tecnología es neutral y el uso de la misma depende del usuario. El delincuente es porque realiza una conducta típica, antijurídica y culpable que es sancionada con una pena corporal y económica, y eso no sucede en línea sino que tiene externalidades que en un estado de derecho se observan de manera eficaz.
Lo anterior me lleva a una reflexión que podría parecer pertinente: la calle. Parece que con el argumento de “yo no tengo nada que esconder” creemos que el gobierno a través de la policía puede usar el internet como la calle al ser una forma de “espacio público”, las personas seguimos teniendo el derecho de ser “anónimos” mientras caminamos por las calles. El actor clave en esta ecuación es el gobierno ¿hasta donde debe meterse en actividades de privados en la red? Aquí precisamente concuerdo con Jarvis y la revisión exhaustiva de lo que consideramos público en la era digital y enriquecer la concepción de los derechos fundamentales en este contexto.
Lo qué está en juego es el derecho del pueblo a protegerse a sí mismos, su derecho a mantener en realidad una forma de control que les da seguridad. Si las empresas como Facebook y Google son realmente comprometidos con la seguridad de sus usuarios deben tomar en cuenta el reclamos de los usuarios por estas políticas. No todo el mundo es más seguro al dar su verdadero nombre. Muy por el contrario, muchas personas están mucho menos seguras cuando son identificables. Y aquellos que están menos seguras son los que a menudo son los más vulnerables.
En el debate de las nuevas identidades, debemos defender el derecho al seudónimo como forma de garantizar el desarrollo y evolución de las herramientas sociales.
mmmhhhhh ¿saber quién esté detrás del nick? pues… si y no… es decir, yo sigo algunos nicks… que prefiero no saber quién está detrás ;)
lo q no me late es cuando alguien tiene más de un nick… bueno… #dicen que si los hay…
Comparto tu opinión, el derecho a usar seudónimos es una forma más de libre expresión, es fundamental que esto prevalezca en la red ya que en ello habita el espíritu de compartir y decir y manifestar y jugar a través de este canal. La “calidad” de lo que se lee, los parámetros con los que cada quien evalúa lo que recibe son otro tema (totalmente relacionado, pero otro tema al fin). El uso éticamente cuestionable que una persona u organismo haga de las redes bajo el anonimato, agrega un ingrediente más a este fenómeno de comunicación en que estamos observando nuevas dinámicas y comportamientos personales y sociales, hay mucho que aprender y explorar, ya veremos que pasa pero el derecho a hacerlo es irrevocable (uno no renuncia a la libertad de pensar y expresar libremente!!). Dices que- Trolls y personas imbéciles también existen en la vida real y no por ello tenemos que lidiar con ellos a menos de que así lo queramos.-de acuerdísimo, y es que internet también es la vida real!, ahí lo real y lo apócrifo y lo morboso y lo falso conviven tal como sucede en el mundo off-line, y tal cuál como en la realidad cotidiana y física uno no debería creer todo lo que lee, ni todo lo que oye, aún cuando las personas ostenten identidades “ficticias” sus contenidos se integran a nuestra realidad, las razones detrás, la intención con que lo hacen y la valoración que cada quién haga del caso, es parte del juego.
Un tema muy actual y al mismo tiempo poco importante para el usuario medio, el punto aqui es que cada empresa puede “proponer” el mejor uso de sus productos, pero la decision final debe recaer totalmente en el usuario.
No se si algun dia en los form de registro de X servicio encontrmos informacion UTIL sobre el mejor uso de nuestra informacion, y decidir si le entramos o nos quedamos fuera de una practica social “real”
Como en todo, hay veces que queremos pasar desapercibidos y otras que queremos sobresalir, todo depende del humor, si están en ese estado de “quiero que todos me vean”, vayan acá http://on.fb.me/pdi2i23
muy bueno.
Este Blog esta genial¡! Si tienen más ideas creativas estaría bien que se metieran al siguiente link para conseguir apoyo para su proyectos http://on.fb.me/pdi2i23