“…No se necesita hacer un análisis económico profundo para constatar que no hemos tenido ese modelo y no de ahora, sino desde hace décadas. Claramente la diferencia no ha estado en el color del partido en Los Pinos, porque en los últimos cinco sexenios, con 3 administraciones del PRI y dos del PAN, el crecimiento anual promedio no llega al 2%.”
Ricardo González Sada, presidente de la COPARMEX
Con estas palabras el líder máximo de una de las agrupaciones de empresarios más influyentes del país pone el dedo en la llaga y descubre el hilo negro de algo que a estas alturas se antoja demasiado tardío; el destino de México ha sido llevado sin un plan específico, sin un proyecto a futuro que nos permita plantear metas y cosechar logros.
¿Pero realmente es trascendente esta afirmación?, desde mi punto de vista, a esta alturas el señor González Sada no hace nada más que ponerle nombre a algo que ya todos conocemos y sabemos; lo conocemos porque lo vivimos, sexenio tras sexenio, década tras década. Terminamos los primeros 10 años de este siglo y nuevamente los indicadores financieos nos dicen que ha sido otra “década perdida” e incluso hemos retrocedido con respecto a los 90. Es decir que el esfuerzo que hemos puesto como nación para salir adelante ha sido infructuoso, que hemos luchado 10 años de nuestras vidas, trabajado, estudiado y que símplemente no ha pasado nada, dicho de otra manera “ahí la vamos llevando”.
Algunos dirán que sí crecemos, ya que con respecto a nuestros padres, tal vez ahora gozamos de ciertas comodidades o ciertos lujos que ellos ni soñaban y sin duda, si nos ponemos a particularizar casos, seguramente hay mucha gente que gracias al fruto de su esfuerzo ha logrado salir adelante, pero se nos olvida que como colectividad no estamos funcionando, que actualmente las oportunidades de obtener un empleo bien remunuerado son menores, que las empresas se han olvidado de la ley federal del trabajo y ahora, para a penas cumplir con las actividades laborales normales, cada vez es más común trabajar por jornadas de 10 horas. Nuestros padres tuvieron la oportunidad de trabajar semanas inglesas, mientras que ahora el común denominador parece ser el trabajar hasta el medio día del sábado. Por otro lado, si bien es cierto que ahora tenemos más posibilidades de acceder a la educación, también es cierto que el nivel educativo ha decrecido, lo que ha orillado a muchos padres a prescindir de las escuelas públicas, invertir en escuelas privadas y no por eso garantizar que sus hijos recibirán una educación de calidad mundial.
Pero lo más importante y que frecuentemente olvidamos, el crecimiento de un país se tasa de mejor manera cuando lo medimos en comparación con la comunidad internacional, con los rítmos de crecimiento de otras naciones. Evidentemente el nivel científico y tecnológico crece año con año, abrumadoramente ese crecimiento se da en unos cuantos países industrializados y de ahí permea, gotea, a los demás países como México, es por eso que actualmente en nuestro país podemos gozar de maravillas como el internet 3G vía un iPhone justo como en el primer mundo, pero los costos para poder acceder a este tipo de tecnologías son una burla descarada para los 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza. Un ejemplo como este nos da la pauta para entender que como nación no crecemos, nos rezagamos frente a nuestros vecinos, frente a nuestros socios comerciales. México ha dejado de ser la potencia emergente de Latinoamérica, países como Chile y Brasil han tomado la iniciativa y nos han dejado atrás. La actual crisis nos está demostrando el verdadero valor de la divisa mexicana; mientras el gobirno de Felipe Calderón se empecina en convencernos de que “la crisis viene de afuera” la caida de nuestra moneda con respecto a las caidas que han sufrido las de otros paises nos confirman que la crisis está aquí adentro y no es sólo una crisis económica, es una crisis social, de seguridad, de gobernabilidad de planeación, de capital humano…
Año tras año vemos cómo México se queda rezagado en la carrera, cómo naciones como China e India hace tiempo nos dejaron atrás en muchísimos aspectos. El ejemplo de China debería de ser ilustrativo, deberíamos de entender que sin ser la panacea, las políticas aplicadas por el gigante de oriente desde los años setenta están dando frutos. Si bien China no ha podido superar problemas crónicos como la desigualdad social, hay una giro de 180º entre crecer 8% este año, como es su caso, y decrecer 9%, como es el nuestro.
Aquí le pongo yo nombre a otro hilo negro que ya todos conocemos: en la medida que le demos prioridad al desarrollo de la ciencia y la tecnologia en nuestro país, en la medida que se invierta en educación, que dejemos de aspirar a ser un país maquilador, México podrá seguir los pasos de China e incluso corregir sus errores. ¿Qué esperamos para exigir y participar con nuestros gobiernos en un proyecto de nación REAL? ¿Por qué seguimos teniendo una metalidad sexenal?.
Infografía: Mint.com
