De laicidad, homofobias y canonizaciones

Desde diciembre del 2007, el grupo más faccioso y aberrante del PAN ha intentado paulatinamente el acercamiento total de la iglesia al interior del Gobierno de la República, asestando golpes inminentes a la Democracia y a la laicidad que la Constitución pregona para el buen funcionamiento de la sociedad.

Héctor Pérez Plazola, Senador por el Estado de Jalisco, es uno de los principales promotores de la libre participación de la iglesia en los Gobiernos desde su iniciativa presentada en la mencionada fecha, planteando una reforma al artículo 130 (separación histórica Estado-Iglesia) consistente en la participación de los ministros de culto para cargos legislativos y ejecutivos.

Pérez Plazola, importante personaje en la vida del grupo liderado por del pasado Secretario de Gobierno, Francisco Ramírez Acuña, identificado con la alta represión que los ha caracterizado en todas sus participaciones del Estado, se ha mantenido eficazmente en el trayecto de mancipar Derechos y Prerrogativas Sociales a favor de las clases conservadoras que ha defendido arduamente desde todas sus posiciones.

La historia fielmente data todos los hechos que limitan a esa institución en base a las dádivas que se han impuesto desde los tiempos coloniales, manteniendo a las clases desfavorecidas sujetas a la ignorancia, arrodilladas al suplicio desesperante de un dogma que no tolerará jamás la apertura ideológica y la capacidad de razonamiento en los seres humanos.

La participación de Felipe Calderón en el Encuentro Mundial de las Familias de la Iglesia Católica es una clara prueba de la comunión existente entre el PAN dogmatico y la institución eclesiástica, permitiendo los abusos que históricamente se han aceptado en la intromisión del clero en asuntos de Estado que nada tienen que ver con los de las almas. La participación de los altos jerarcas en la vida política de la Nación, con sus lacerantes condenas y opiniones en temas de agenda política, no propician un debate sano para la generación de soluciones, sino una polarización de todos los sectores en torno a la irrespetuosa situación que generan.

En torno a la posible legalización en uniones de personas del mismo sexo, el clero tomó la única posición posible respecto al tema: el cierre al debate en torno a su postura y la incentivación para denigrar y apartar a aquellos individuos que no posean las preferencias sexuales “naturales”, ignorando entonces la incesante lucha por los Derechos humanos de cuarta generación.

Aun, la posibilidad de canonizar a Carlos Abascal por parte del sector ultraconservador, cierra el abanico de posibilidades para aceptar un lugar en el averno por parte de todos los rojillos o aquellos que no quieran pensar del modo tradicionalista que tanto daño le hizo a México. Que Dios nos agarre persignados.

 

Sobre el Autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Guadalajara. Se ha desempeñado en la misma como Auxiliar del Departamento de Política y Sociedad; Consejero Propietario, Representante General del Alumnado, Secretario de Cultura y Sub Coordinador Zona Ciénega de la Federación de Estudiantes Universitarios. Ha sido miembro del Consejo Editorial del Centro Universitario de la Ciénega, Jefe de Edición del Periódico Estudiantil Voces e integrante del Consejo General de la FEU. Actualmente es articulista de varias Revistas y Periódicos, miembro del Despacho Asesoría Legal y Técnica y Coordinador del Instituto Ocotlense de la Juventud, contando con un libro de poesía publicado.

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