Gran ruido han causado los dichos y desdichos, acusaciones y desmentidas que han surgido en torno al asunto de las alianzas partidistas y los convenios firmados, las traiciones y en general los actuares de Gómez Mont, Beatríz Paredes, César Nava e indirectamente Peña Nieto. Y sin embargo noto que ha sido un tema que no ha permeado lo suficiente al grueso de la población, para quienes el asunto ha sido sólo visto por encimita y por ende no se han dado cuenta de la gravedad de lo que está sucediendo.
Pongamos los antecedentes sobre la mesa:
Alianzas
En la teoría, las alianzas están contempladas en nuestro sistema electoral; si 2 o más partidos tienen un proyecto político que encuentra varias convergencias pueden sumarse para determinada elección, hasta ahí todo está bien, se vale pues…
Pero en la práctica, la actual política tripartidista mexicana, más algunos partidos satélite que la apuntalan, se ha atascado en un círculo vicioso en el que cada grupo busca, ante todo, cuadrar las fórmulas matemáticas que les permitan obtener el número suficiente de escaños en la cámara alta y baja y de esta forma asegurar su mayoría (o su registro), lo cual se ve traducido en poder y beneficios, para ellos y su camarilla.
Dentro de este juego por supuesto, la voluntad del electorado tiene que ver muy poco y frecuentemente nada. A diferencia del sistema estadounidense, en el que son 2 partidos los que se arrebatan el poder, se carga la balanza de un lado a otro, en el sistema mexicano, esa balanza tiene 3 brazos, lo que con frecuencia hace que uno de los 3 partidos funja como comodín, vendiéndose al mejor postor, entregando sus votos duros a cambo de un poco de la bonanza del “si ganamos nos va a ir bien”. Es el juego de “las putas y los padrotes”, un juego en el que no hay ideología partidista, los principios se quedan en casa y la representatividad ciudadana es un orgasmo fingido…
Convenios rubricados
Cuenta la leyenda que una oscura noche de otoño, en la casona de Bucareli, en una de sus habitaciones más recónditas se reunieron el señor de la casa Fernando Gómez Mont, el dirigente del PAN César Nava, Beatríz Paredes actual dirigente del PRI y Luis Enrique Miranda, secretario de gobierno del Estado de México en representación de Enrique Peña Nieto. El objetivo de esa “peculiar” reunión era firmar un acuerdo en el que el PAN se comprometería a no realizar alianzas con ninguna fuerza política contraria al PRI en el Estado de México, a cambio, Beatríz Paredes, a nombre de su partido se comprometía a apoyar la reforma económica presentada por el ejecutivo y que tendría que ser aprobada por los senadores priistas.
(Abro un paréntesis para recordar que dicha reforma política era aquella en la que se subieron una buena parte de los impuestos y que tan inpopular ha resultado por cargar el costo de la crisis a las clases trabajadoras).
Como testigos de honor, Gómez Mont y Luis Enrique Miranda daban fe de acuerdo.
Puesto de otra forma: un secretario de gobernación, utilizando su puesto para promover pactos electorales a priori, intercambiándolos por votos que se traducirían en más impuestos. Dirigentes partidistas amordazando la libertad de sus partidos, y cerrando la posibilidad al electorado de elegir representantes dignos.
Y ahora sí, entendiendo cómo “hacen política” nuestros “representantes”, hablemos de lo que adolecen:
Ética básica
El espíritu de los partidos políticos se encuentra en su ideología, es el conjunto de máximas, ideas, principios y proyectos que hacen que un grupo de personas se unan y formen un partido político que busca por medio de esa ideología, crear un proyecto de nación que abogue por el bien común; eso en el papel se escucha muy bien, lamentablemente los hechos son otros.
Aberraciones como las de vislumbrar alianzas entre los 2 partidos que a penas en 2006 demostraron ser 2 visiones totalmente opuestas de la política (PAN y PRD), alianzas que no tienen ninguna base ideológica, ningún concenso de ideas y en cambio se sustentan por la simple lucha del poder, del capital político, nos recuerdan que el viejo PRI y la vieja política están más vigentes y más actuales que nunca y que son la moneda corriente no sólo de Revolucionario Institucional, sino que han sido heredadas por el PAN y el PRD y muchas veces de manera más burda y descarada.
El círculo se cierra y los ciudadanos volvemos a estar parados en la misma situación en la que en 2006 y 2009 nos llevó a algunos a anular nuestro voto. No hay proyecto ni representación ciudadana en los planes de los partidos políticos.
Aunado a lo anterior, ahora nos enfrentamos a la certeza de lo que ya era un secreto a voces, pero esta vez incluso se encuentra firmado, por si a alguien le cabía la menor duda. Dirigentes de partidos, funcionarios públicos, empresarios, políticos notables y hasta el clero, cada cierto tiempo realizan sus cónclaves, pactan en lo oscuro, usualmente “de palabra”. Crean compromisos en los que lo que se reparte no es otra cosa más que el poder mismo. Como capos de la mafia deciden quién vive y quién muere.
Al final de la historia tenemos a un Enrique Peña Nieto que sigue mandando a sus operadores a que le planchen el camino, que le preparen la pista para triunfar en 2012, sin importarle si en el camino pisotea los derechos del electorado, derrocha recursos con tal de garantizar estar siempre a cuadro y salir impecable en la foto o adquiere compromisos que lo postrarán como un simple gerente de llegar a la silla presidencial.
Vemos a un PAN fragmentado, con 2 piés izquierdos, o peor aún, 2 piés derechos. Felipe Calderón operando por medio de Gómez Mont en una dirección, César Nava en otra y una buena parte los panistas queriendo ir por otro lado, a la larga el desgaste político parece estar haciendo más mella en los azules, cuando paradójicamente eran ellos los que apostaban por desgastar a sus rivales amarillos… pero sobre todo, han bastado sólo 9 años de gobierno para darnos cuenta que la incompetencia y la corrupción del gobernante mexicano no es exclusiva del PRI.
El PRD sigue partido en 2, así que se presenta ante nosotros como un ente bipolar que lo mismo puede ser explosivo e inestable creando Juanitos, que una golfa trabajando doble turno, al servicio de otros y viendo por los intereses inmediatos de unos cuantos dentro del partido; un partido que trae en la sangre lo más rancio del priismo y no repara en compartirlo con el panismo.
Gómez Mont intenta tórpemente excusarse, o excusar a su patrón, dice que entre sus labores está velar por que los diferentes actores alcancen acuerdos, que de eso se construye la política… ¿Cualquier tipo de acuerdo? ¿A cualquier costa? ¿Así están construyendo la política de nuestro país?.
Bueno es que definitivamente esto ni siquiera es una contrucción de política en nuestro país, creo que finalmente es mas el negocio de ciertas personas, es como una empresa de la cual somos “testigos” de lo que pasa (obviamente no lo sabemos todo) por un lado y como dice el artículo la población es la que menos mete mano en la política, y cada día nos preguntamos ¿para que el voto? finalmente lo que hacen ellos es muy de ellos.
Eso de la alianzas es pura basura y sobre todo pura tranza la verdad, aqui se trata mas de sus intereses y los de nadie mas…