Creatividad y neutralidad de la red

Para David Throsby, la creatividad únicamente ha entrado en el razonamiento de la economía cuando es un factor generador de innovación, es decir, un proceso de convergencia entre las ideas, habilidades, tecnología, procesos de producción y la cultura.

Sin embargo, para saber el grado de innovación en un país únicamente se tiene como referencia el indicador de inversión en desarrollo e investigación (I+D), este indicador únicamente mide a la innovación relacionada con capital invertido en el desarrollo tecnológico, y deja de lado el proceso innovador en la creación de valor, ya que se puede innovar en atención al público, en procesos, en la relación con el cliente o incluso en el servicio posventa.

Naciones Unidas, por medio del informe de Economía Creativa 2008 de la UNCTAD, reconoce a la innovación únicamente cuando una industria posee ciclos de creación, producción y distribución de bienes y servicios que utilizan la creatividad insumo primario y da como resultado productos tangibles e intangibles (también incluye servicios intelectuales y artísticos), aquí el indicador que mide la creatividad es el número de exportaciones.   De nueva cuenta se omiten los procesos innovadores que crean valor en las empresas y en el mercado interno.

Tal parece que para la contabilidad nacional, lo importante no es el impacto real de los procesos, sino que éstos sean mensurables.   Bajo esta lógica se podría entender porqué las legislaciones no son capaces de seguirle el paso a los cambios sociales, políticos y económicos que produce la tecnología.

Luis Masiá Nebot, director general del Centro Europeo para la Competitividad estuvo poco más de un lustro como director de comercio exterior del ahora extinto CIDUE del gobierno de Jalisco, y comenta cómo, desde su experiencia, es evidente esta relación inversamente proporcional entre la ley y la tecnológica en las PyME de la región.

Mientras que los esfuerzos del gobierno jalisciense y sus empresarios se centraban en el desarrollo de un marco jurídico y operativo para la creación de un modelo cluster, el empresariado europeo promedio se preocupaba por involucrar procesos de innovación que le permitían tener un alcance internacional y más tecnológico, por ejemplo, tienden a participar en el mercado con herramientas de comunicación como lo es la web, el e-marketplace, y en general a estar un poco más apegados al entorno de la información y la comunicación.

Si bien es cierto que varias empresas mexicanas tienen presencia en las redes sociales, la mayoría de las veces carecen de ideas claras para manejarlas y poder generar valor en su oferta, como el hecho de por lo menos tener un community manager por ejemplo.

A pesar de que son factores socioculturales, tanto en el empresario cómo en la clase política, los que impiden el desarrollo de procesos creativos en la industria local, también existen factores externos que pueden le afectan.

Imaginemos un panorama en el que no existe una legislación que garantice la neutralidad de la red, esto podría hacer que la balanza se incline en favor de las grandes empresas que tienen el poder de controlar el tráfico de la red, acaparar la infraestructura y recursos (la nube por ejemplo) o de financiar diferentes tipos de “redes” de acuerdo al poder adquisitivo de cada usuario.

El reto no es menor, el hecho de que en México existan poco más de 32 millones de nativos digitales debe de ser considerado para que el tema de la neutralidad de la red sea considerado en la agenda legislativa, para que tanto los nativos como los que nos adaptamos al entorno digital nos encontremos en igualdad de circunstancias para el desarrollo de nuestras actividades tanto en el mercado interno como en el externo (y no en un entorno con diferentes “internets” enfocados únicamente al nivel socioeconómico, formación académica o cultural).

Como se ha comentado, este tema en Chile es una realidad, y en Europa parece que se están planteando seriamente el asunto.   En nuestro país, la mayoría de los usuarios parece que no se ven en la necesidad de iniciar el debate, a pesar de los argumentos.   Y respecto a las autoridades, éstas corren el riesgo de que el tema sea definido fuera de nuestras fronteras.

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